No Hay Otra Salida (Primera Parte)

 

Un banquero y un hombre de negocios estaban sentados frente a frente en un despacho del Banco. Inclinado hacia delante, el hombre de negocios hablaba muy entusiasmado, cuando, de repente, le interrumpió el otro:

–Esto es ridículo, absurdo y necio –el orgulloso banquero esbozó una mueca de desprecio.

–Pero, ¿por qué?

–¿Por qué? Usted, un hombre que piensa, ¿me pregunta el por qué de tal disparate? –y se rió burlonamente.

–Sí, señor. Le pregunto: ¿Por qué?

El banquero frunció el ceño y contestó con voz airada:

–¿Quiere usted hacerme creer que la muerte de Jesucristo en mi lugar, en la cruz del Calvario, he de dar satisfacción a Dios? ¡Lejos tales teorías! Si he de ser salvo, debo hacer algo con mis propios esfuerzos—y al decirlo pisó en el suelo con fuerza.

–¡Ah, bien!–contestó el otro—Ya veo donde está su equivocación.

Usted piensa que tiene derecho a labrarse su propio camino de salvación y por eso desprecia el plan previsto por Dios.

–¿Qué quiere usted decir?—preguntó el banquero, confundido.

–Escúcheme. Suponga que una persona viene y le dice: “¡Señor banquero, estoy muy apurado y necesitado que usted me preste algún dinero!” Dígame ahora, ¿quién tiene derecho a fijar los términos y condiciones del préstamo, usted como banquero dueño del dinero o el hombre que se lo pide?

–Yo, indudablemente. Él tendría que aceptar mis condiciones antes de conseguir el dinero.

–Exacto. Esta es su posición. Usted es el pobre y desvalido pecador, perdido y en un apuro y Dios es el Gran Banquero. Usted va a Él en busca de misericordia y perdón. ¿Quiere decirme quién tiene derecho a fijar los términos y condiciones para que usted reciba la salvación, teniendo en cuenta que usted es el hombre necesitado y Dios es el Gran Dador?

–Bien. Nunca antes me di cuenta de esto—respondió el banquero, indicando la sorpresa en su tono de voz. Desde luego, no estoy en situación de fijar las condiciones. ¡Dios tiene derecho; solo Él!

 

Comprendiendo mal el Plan de Dios.

Cuando pensamos en el plan de salvación de Dios, inmediatamente recordamos pasajes como éstos:

“Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más” (Isaías 45:22).

“El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).

“¿Qué debo hacer para ser salvo? Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos de los Apóstoles 16:30-31).

“Por gracias sois salvos por medio de la fe” (Efesios 2:8)

“Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores” (1 Timoteo 1:15).

“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9).

 

Y a pesar de ello, creo que no hay otra palabra en la Biblia peor interpretada que la palabra salvo. ¿Cómo se salvan las personas? ¿Qué es la salvación? Unos responden una cosa y otros, otra, pero ¿qué dice el Señor? “Hay camino que al hombre le parece derecho, pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 14:12). Debemos evitar este camino por todos los medios.

En los primeros días de la Iglesia, algunos enseñaron el camino del error. Decían: “Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos” (Hechos 15:1). Este enseñanza tuvo que refutarla Pablo, y lo hizo probando de una manera concluyente que no era necesario ser circuncidado ni guardar la ley para salvarse.

De igual manera, hay hoy quienes tienen ideas erróneas sobre el camino de salvación. Quiero hablar en primer lugar de esas falsas ideas.

MEDIOS VANOS

 

Religion

 Hay gente que piensa que su religión puede salvarles. Un noble inglés hizo la siguiente pregunta a la señora Cherkoff, de Rusia:

–Señora, ¿cuál es la situación de su alma?

–Caballero—contestó la condesa, indignada—éste es un secreto entre mi confesor y Dios.

¿No era ella miembro de la Iglesia Ortodoxa Griega? ¿No daba grandes cantidades de dinero para su sostenimiento? ¿No creía y practicaba todas sus doctrinas? ¿No era fiel en la asistencia a los servicios religiosos? Entonces, ¿por qué había de inquietarse? La situación de su alma no era asunto de su incumbencia, sino de la incumbencia de su Iglesia.

Quizá tú, querido amigo, también estés confiado en tu iglesia. Pero tengo que decirte que la religión no puede salvarte. Ni la protestante, ni la católico-romana, ni la judía, ni la ortodoxa griega, ni la copta, ni la mahometana, ni ninguna otra puede salvar tu alma. Solamente Cristo puede hacerlo.

Puedes pertenecer a tantas iglesia como quieras y, sin embargo, estar perdido. La Iglesia no puede salvar. Tú puedes ser luterano, presbiteriano, metodista, bautista, episcopal, católico-romano o cualquier otra cosa, y no obstante, condenarte. No hay salvación en la Iglesia. La salvación está en Cristo.

“Llamarás su nombre JESUS, porque Él salvará”. (Mateo 1:21). “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos de los Apóstoles 4:12).

Si has de ser salvo, debes serlo por Jesucristo. No hay otro. Él es único y solo Salvador.

La religión no puede impartir vida, y tú debes recibir una nueva vida para ser salvo. “Es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7).

Nicodemo era religioso, pero no salvo. Por eso le dijo Jesús: “Es necesario nacer otra vez” (Juan 3:7). El fariseo de Lucas 7:36-50 era religioso, pero no salvo. Cornelio era muy religioso, temeroso de Dios: daba limosnas, oraba, ayunaba, gozaba de buen testimonio en su nación, y, sin embargo, estaba perdido y necesitaba ser salvado (Hechos de los Apóstoles 10:22).

Pablo fue quizá el hombre más religioso de su tiempo. Su religión le venía desde la infancia. Hablaba de sí mismo como celoso de Dios. Había sido circuncidado y había guardado cabalmente la ley. Sin embargo, era un pecador a los ojos de Dios: estaba perdido, aunque no lo supiera. También él tenía que ser salvado. Era religioso, desde luego, pero sólo un pecador religioso. Él mismo se conceptuó como el primero de los pecadores. Escucha su testimonio:

“Si alguno parece que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es por la ley, irreprensible.

“Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor a Cristo. Y ciertamente aun estimo todas las cosas como pérdida, por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo y lo tengo por basura,  para ganar a Cristo, y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe”(Filipenses 3:4-9).     

 

Ref. Oswald Smith//Editorial Alturas

Published in: on +00002010-01-22T14:18:45+00:0031000000bFri, 22 Jan 2010 14:18:45 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 pm01  Dejar un comentario  
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Articulo de Jolimu

DARWIN Y SU EVOLUCIÓN: ADN, ESLABÓN IGNORADO 

 

Septiembre 29, 2008

Continuamente, en institutos y medios de comunicación, oímos hablar del ADN. Y a mí me gustaría que cada día, en cada casa, y en cada familia del mundo en que vivimos, al menos una persona que lo ignore aprenda qué significa, y la implicación que tiene para el ser humano, para su futuro, y para su relación con Dios… porque el ADN constituye la firma del Altísimo; es la evidencia que ha dejado a toda persona, para que piense en Él.

Esa firma del Señor fue diseñada para que atravesara todas las generaciones futuras, desde el inicio; su proceso comenzó cuando el espermatozoide adánico fecundó al óvulo de Eva: el primer eslabón Abel. En cada animal sexuado, sigue un proceso similar; pero me ceñiré a nuestra especie: la obra cumbre del Creador, el único animal con intelecto y espíritu.

Yo sé que no todos los de habla hispana han tenido la ocasión de ir a la escuela e instruirse; en España, país con contexto social muy favorable, salvo situación puntual, la educación está asegurada para todos; pero no ocurre lo mismo en América. Allí, más de lo debido, la situación económica de la familia hace que los niños, cada vez más temprano, hayan tenido que asumir un papel de responsabilidad dentro del hogar. A menudo vemos documentales que reflejan esta situación en todos los países pobres de Latinoamérica… que son la inmensa mayoría. Este infortunio ha provocado que hayan sido adultos sin pasar por la infancia. Los más privilegiados, con respecto a otros en peores condiciones, solo han ido a las aulas el tiempo suficiente para aprender a leer y escribir.

A ellos va dedicado este artículo, porque el plan de Dios no es como el de los hombres: ante el sistema de vida impuesto por la sociedad, los que logren un mejor desarrollo intelectual tendrán mejores posibilidades de futuro… y un reconocimiento social. Pero ante la mirada del que hurga en el corazón del ser humano, esto carece de interés: lo importante para Él es lo que habita en el espíritu que incuba en cada persona. Y si esa persona ha aceptado a Cristo en su corazón, tiene que estar siempre lista para hacer valer todo conocimiento capaz de neutralizar cualquier teoría disparada contra su sangre en la Cruz.

Los pobres del mundo son la selección de Dios para convertirles en millonarios de la fe; así como para que hereden el reino de su promesa, desde el amor y el respeto. De la misma forma, los pobres del mundo han adquirido ante el Padre el compromiso moral de ser bastiones de Su Palabra. No basta con ir a la iglesia, diezmar, cantar salmos y batir palmas, dándole la alabanza que merece; también tenemos el deber de ser parte de su templo cuando estemos fuera: en las aulas, en el trabajo o entre amigos y familiares.

Y no estoy diciendo que debemos convertirnos en fanáticos desbordados, alzando la voz en cada esquina, Biblia en mano, pues el fruto sería contrario al buscado; nos tomarían por locos, y vendríamos a constituir una piedra de obstáculo en los planes del Señor. Lo que planteo es que el cristiano debe prepararse para neutralizar cualquier ofensa, intento de difamación o blasfemia, contra la Palabra de Dios, la de Jesús o contra el mismo Dios, dondequiera que surja.

En estos tiempos que corren, no hay mejor esmero instructivo, que el que pongamos en el conocimiento del ADN; algo que a algunos podrá parecer un tema muy complejo y difícil, pero les aseguro que si hincan sus rodillas y piden con fe a Jesús que les dé discernimiento, este vendrá y ustedes serán capaces de dominar la esencia de esa maravillosa evidencia de la Creación de Dios. Se convertirá en una poderosa arma para desbaratar cualquier historieta humana que se oponga al milagro del Espíritu.

Pero Dios declara justo al humano, por sus hechos, no solo por su fe. Las instrucciones de Cristo en el Apocalipsis, sus mensajes a las 7 iglesias, clarifican este concepto, alertándoles sobre sus obras en la Tierra. De la misma forma que un cuerpo sin espíritu está muerto, también la fe carece de vida si no va acompañada de la buena acción.

El saber sobre el ADN, es disponer del recurso más sofisticado que jamás ningún cristiano ha podido tener en sus manos, para vencer en estas lides en realidad espirituales, nacidas en el propio nido de satanás, desde que Darwin se hizo su instrumento humano. Veamos:

Los padres aportan 50 y 50% del ADN cada uno. Cuando todos los espermatozoides entran en la vagina, en su viaje hasta el ovario quedan los más débiles. Por lo general, si uno fecunda el óvulo, automáticamente se cierra el acceso al resto. La cabeza del victorioso, portando el pronúcleo con el ADN paterno, enzimas, etc, se separa del resto del cuerpo y se fusiona con el pronúcleo femenino, donde está la información genética de la madre. Allí, por procesos biológicos, se comienza a formar una nueva doble cadena de ADN en ese primer núcleo de la célula en formación. El ADN del padre y el de la madre se unen, formando el ADN definitivo del nuevo individuo. Luego de otros procesos, la hebra genética nueva se multiplica mediante ‘replicaciones’: copias destinadas a nuevas células.

En cuanto los 23 cromosomas del espermatozoide se encuentran con los 23 del óvulo, toda la información necesaria se reúne en el ADN (Ácido Desoxirribonucléico), para determinar todos los caracteres del nuevo ser humano. El cigoto fruto de la fusión, será un individuo distinto del padre y de la madre, pero con una carga genética del 50 % de cada uno. Allí, a nivel molecular, comienza la vida, y la dignidad de cada ser humano, con los mismos derechos que exigimos los que ya hemos nacido… olvidándonos a veces de los suyos.

El ADN resultante, [solo el de los cromosomas, pues hay otro mitocondrial], es en realidad una hebra enrollada, dentro del núcleo de la nueva célula, que si se lograra desplegar, se convertiría en algo similar al esquema de abajo, de ancho microscópico, pero con un largo próximo a los 2 metros: ¡Cuarenta mil veces más alargada que la célula que le contiene!

Visualización del ADN Visualización del ADN 

Cada ser se inicia en el instante en que toda la información genética, necesaria y suficiente, surge dentro de la célula, durante la fertilización. Esta información, con los datos genéticos de ambos progenitores, está inscrita en esa ‘cinta’ llamada ADN; todos los procesos de la vida futura, están regulados ahí, y ahí se comienzan a ‘copiar’ las instrucciones contenidas, para iniciar la diferenciación de la célula: tejido epitelial, órganos vitales, músculos… todo lo que conformará la futura criatura, leyendo sobre determinados tramos. A veces se toman datos de la instrucción proveniente de una cadena, y otras de la que aparece en la cadena opuesta.

Aunque el ADN no es vida, sino ‘información’ para crear, desarrollar, y mantener la vida de un nuevo individuo, en una especie dada, el nuevo embrión se genera desde el mismo momento de la fecundación; de hecho, ya el espermatozoide tiene vida propia. El concepto de Instrucciones para crear vida, es válido para todos los seres vivos del planeta: desde los ínfimos hasta los mayores y complejos… incluido, por supuesto, todo lo correspondiente al mundo vegetal.

El ADN contiene la INSTRUCCIÓN para crear un nuevo individuo, miembro de una especie única y particular, a partir de elementos químicos inertes; cada ser vivo del planeta, tiene un ADN específico, que le hace diferente e incompatible con seres de especies distintas, a cualquier nivel, y en cualquier sitio de la Tierra.

Tan diferente le hace, que la acción anterior del espermatozoide fecundando al óvulo, el único medio natural para crear un ser, jamás ocurre si el apareamiento sexual tiene lugar entre especies distintas: una evidencia más contra la locura de cuadrúpedos convirtiéndose en grandes animales marinos sin patas, de reptiles surcando los vientos del Cóndor, o de monos haciendo doctorados en Ciencias Exactas.

Los evolucionistas plantean que si somos tan parecidos en el ADN, se ratifica que todo tuvo un mismo origen, cuya evolución en cadena, dio lugar a lo que hoy conocemos como vida biológica. Pero esa es una mala praxis, porque se olvida lo esencial: ninguna especie está biológicamente diseñada para generar otra: de hecho, el concepto especie infiere la imposibilidad de descendencia. ¿Qué sentido tiene la evolución lagarto-ave, si el ADN limita a cada especie para la que fue programado? La información genética es una frontera inviolable entre especies distintas; y eso no es teoría soñadora, sino postulado científico.

Si hay parecido genético, es porque se diseñó un lenguaje de solo 4 letras para codificar cada una de las miles de millones de operaciones que resultan necesarias en todo ser vivo, reduciendo al máximo el tamaño de los datos. Si no hubiera sido así, habitaríamos en un mundo de gigantes, con células enormes capaces de contener las instrucciones adecuadas… y con los problemas que eso acarrearía a la hora de garantizar alimento a las millones de especies conocidas. Pero veamos cómo es el proceso:

Todo órgano se hace en base a proteínas, desde el más pequeño al mayor; en el ser humano existen decenas de miles de proteínas… y todas se elaboran ensamblando aminoácidos. Precisamente, la construcción de cada uno de los veinte aminoácidos implicados en el genoma humano, depende del orden en que esas cuatro letras aparecen inscritas en la hebra de la cadena de doble hélice que ustedes han visto arriba.

Todos, más o menos, hemos oído sobre ‘datos codificados’. Yo quiero que este concepto se domine, porque resulta otra de las evidencias de que provenimos de un Diseño Inteligente, con un Plan prescrito… no de una casualidad sin futuro ni expectativas. Y para que esto se entienda mejor, quiero recalcar que toda la información contenida en el ADN, todas sus instrucciones, se logran con solo 4 letras. Representan a las bases nitrogenadas con las que se fabrica la vida de cada embrión, en todas las especies existentes.

Estas 4 letras, son: (A) adenina, (G) guanina, (T) timina, y (C) citosina. Préstenle atención, porque su disposición física en el genoma humano, es lo que determina qué aminoácido se fabricará, cuántos de ellos, el orden de sus uniones, y el tamaño de la secuencia que formarán para elaborar cada una de las proteínas implicadas en el organismo.

Un punto fundamental, es que las bases nitrogenadas son complementarias entre sí, y así se ven sobre la hebra del ADN. Si en la cadena del padre aparece en un punto determinado: ‘adenina’, su opuesto en la hebra de la madre será ‘timina’; y si en otro punto del ADN paterno aparece ‘guanina’, su enfrentado en la cadena materna, será citosina. Forman pares de igual manera que lo harían dos piezas que encajan en un rompecabezas. Por afinidad química, la adenina y la timina son complementarias; igual se forma la otra pareja guanina-citosina. En el siguiente esbozo se observa ese rasgo, considerando que solo tiene un fin descriptivo, pues ambas cadenas no aparecen lineales como en esta presentación sino con una estructura de doble hélice, según vimos antes en la micrografía superior.

Sopa de letras... ORDENADA ADN: Sopa de letras… ORDENADA 

Se transcriben las instrucciones del ADN: los datos son copiados en ácidos ribonucleicos elaborados con ese fin, ARNm [ARN mensajeros], mediante una enzima llamada ARN polimerasa; en la mayoría de los casos, primer paso de la síntesis de proteínas. La constitución de aminoácidos siempre se hará en base a tres letras, así que se leen de tres en tres. Al trío formado se le llama ‘codón’, y también ‘triplete’; con una particularidad: cada vez que se ‘lea’ la timina, será sustituida en el ARNm por Uracilo.

Por ej., si se ‘lee’ CGT’, el ARNm, portará ‘CGU’: el aminoácido Arginina. En cuanto esa información llegue al ribosoma, ese aminoácido estará dispuesto, esperando por el resto, para elaborar la proteína que corresponda a las ‘instrucciones’ inscritas en el ADN. Para que se entienda mejor el proceso, pondré la secuencia que ‘codifica’ para la hormona concentradora de melanina, una de las más cortas, de solo de algunas decenas de aminoácidos. Todos ensamblados en el ribosoma, según lo indicado en el ADN.

atg (inicio) gca aag atg aat ctc tct tcc tat ata tta ata cta act ttt tct ttg ttt tct caa ggt att tta ctt tca gca tcc aag tcc ata aga aat tta gat gat gac atg gta ttt aat aca ttc agg ttg ggg aaa ggc ttt cag aag gaa gac act gca gaa aaa tca gtt att gct cct tcc ctg gaa caa tat aaa aat gat gag agc agt ttc atg aac gaa gag gaa aat aaa gtt tca aag aac aca ggc tcc aaa cat aat ttc tta aat cat ggt ctg cca ctc aat ctg gct ata aaa gga tat caa gca cta aaa gga tct gta gat ttc cca gct gag aat gga gtt cag aat act gaa tca aca caa gaa aag aga gaa att ggg gat gaa gaa aac tca gct aaa ttt cct ata gga agg aga gat ttt gac atg ctc aga tgt atg ctc gga aga gtc tac cga ccc tgt tgg caa gtc [tga - Fin de síntesis]

Para saber cuándo comienza una síntesis de proteínas cualquiera, hay un codón de inicio: ATG, que el ARNm transcribirá como AUG, pues él, siempre sustituirá ‘timina’ por ‘uracilo’. Y para saber cuándo debe parar; o sea, cuando se debe detener la secuencia de una proteína específica, para que esta sea liberada en el ribosoma, hay 3 codones: «TAG, TGA, y TAA [Transcritos en el ARNm, como UAG, UGA, Y UAA]

Esta es la síntesis del proceso; hay muchas complejidades y acciones metabólicas no mencionadas, así como variación de ciertos aminoácidos, pero lo importante del concepto se concentra en lo explicado.

Y ahora, después de haber llegado hasta aquí, razonen si creen que exista alguna posibilidad de que ese ‘programa’ en lenguaje codificado, haya surgido por sí mismo. Mediten sobre la posibilidad de que las instrucciones secuenciales que contiene, hayan tenido su origen en el azar. También les pediré que piensen si puede provenir del azar, la precisión con la que se ensamblen los aminoácidos indicados, la orden de inicio de la actividad de elaboración de proteínas, y la orden de darla por finalizada.

Yendo más lejos, ¿es posible que una secuencia de datos codificados en miles de tripletes imprescindibles en proteínas específicas, también haya podido surgir del azar, sin un exhaustivo control inteligente detrás?

Lo que quería que vieran, es que el ADN resulta un colosal programa diseñado para crear vida, a partir de sustancias químicas inertes. ¿Puede un programa haber salido de la nada, sin programador? ¿Conoce la Ciencia algún ejemplo de tal hallazgo, en cualquier lugar del planeta?

El ADN es el sello de nuestro Dios; da testimonio de la Sabiduría y de la Ciencia del Altísimo… y es un canto de esperanza para todos aquellos que creemos en las promesas de Nuestro Señor Jesús.

¡Gloria a ti Padre, tan artífice de las primeras obras de tu Creación, como de las que harás en el Sión definitivo de tus promesas, cuando Jesús venga a reclamar los suyos, en su Justicia!

Jolimu. wordpress

 

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Published in: on +00002010-01-22T13:09:44+00:0031000000bFri, 22 Jan 2010 13:09:44 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 pm01  Comentarios (1)  
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La Dicha del Perdón//Salmo 32

Salmos 32 (Reina-Valera 1960)

Salmos 32

La dicha del perdón
Salmo de David. Masquil.

1 Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.
2 Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad,(A)
Y en cuyo espíritu no hay engaño.
3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos
En mi gemir todo el día.
4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano;
Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah
5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.
Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová;
Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.(B) Selah
6 Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado;
Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.
7 Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia;
Con cánticos de liberación me rodearás. Selah
8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar;
Sobre ti fijaré mis ojos.
9 No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento,
Que han de ser sujetados con cabestro y con freno,
Porque si no, no se acercan a ti.
10 Muchos dolores habrá para el impío;
Mas al que espera en Jehová, le rodea la misericordia.
11 Alegraos en Jehová y gozaos, justos;
Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.

La rosa blanca representa la condición del pecador arrepentido que ha nacido de nuevo y ahora sus pecados son blancos como la nieve ante los ojos de Dios, porque ya no lo ve en sus pecados sino que lo ve EN CRISTO. Ahora nos ve como hijos suyos y fuera de la raza de Adán. Ahora hemos nacido de nuevo, somos salvos, hemos pasado de muerte a vida, tenemos vida eterna.

GLORIA A DIOS POR SU MISERICORDIA PARA CON LOS PECADORES ARREPENTIDOS. Romanos 4:5 …Dios justifica al impío.

Sola Scriptura, Sola Fede, Sola Cristo. No por tradiciones, no por obras, no por ninguno otro, ni Maria, ni los santos, ni los ángeles, solo por medio de Cristo.

“Porque hay un solo nombre bajo en cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos” (Hechos de los Apóstoles 4:12).

 

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