El dolor y el sufrimiento son buenos para nosotros (Segunda parte)

Continuando con el tema del dolor—

Es importante entender el peligro de querer eliminar el dolor sin tratar con la causa del dolor. De hecho es muy peligroso seguir tratamientos médicos que sólo tratan los síntomas.

La Biblia es clara al respecto. El dolor y enfermedad muchas veces viene a causa de violar la ley de Dios y los síntomas que muchas veces sentimos están íntimamente relacionados con el pecado en nuestra vida.

Santiago 5:14-15

“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados”.

Aquí vemos que los enfermos pueden estarlo por haber cometido pecados. Es serio y peligroso no tener en cuenta el estado espiritual de una persona a la hora de tratar con las enfermedades. Ese es el problema de la medicina moderna, es un tratamiento que sólo trata con los síntomas y no con las causas.

Por cada síntoma hay una causa. Esto es parte de la ley de la causa y efecto. No falla, y todo sistema médico que no trate con la causa es mala medicina.

Es la costumbre del hombre rebelde acusar a Dios de los problemas que ellos mismos se acarrean. Cuando ven a alguien sufrir, automáticamente culpan a Dios, y no se les ocurre pensar en la responsabilidad del hombre. De hecho, la mayoría del sufrimiento humano es producido por el pecado de alguno, ya sea de él mismo o de otro.

Lo increíble es que las personas que culpan a Dios dicen que no creen en Dios, excepto para acusarlo. ¿Se puede hacer algo más ofensivo contra Él? Dios nos advierte que no hagamos lo malo para que no nos vengan las consecuencias porque Dios las conoce, pero igual que un niño no quiere obedecer a sus padres y cuando lo hace le vienen las consecuencias, igual son los rebeldes con Dios.

Veamos el caso del SIDA. La mayoría de estos enfermos han adquirido la enfermedad por medio del estilo de vida que tienen. Tomando sus propias decisiones sobre asuntos como la moral sexual y en contra de los avisos de Dios en su palabra, violan las leyes de Dios en cuanto al sexo y cuando les vienen las consecuencias se enfurecen contra Dios.

¿Es la voluntad de Dios que estas personas sufran innecesariamente?

No, seguro que no, pero algunas veces el dolor está implícito en el pecado. Cuando vemos las consecuencias de nuestro pecado, ese dolor debe llevarnos al arrepentimiento de haber hecho lo malo, y a volvernos a Dios. Si no lo hacemos, confirmamos la maldad tan grande que hay en nosotros.

Dios nos ha hecho libres, y es esta libertad la que el hombre usó para hacer lo malo, lo cual ha traído tanto sufrimiento. Los hombres escogen hacer el mal. Es el hombre el que escoge el pecado. Escoge ser egoísta y pensar en él mismo antes que en los demás. Por lo tanto, la maldad está en nosotros y nosotros somos los culpables del nuestro propio dolor y a veces el dolor de otros.

Hay diferentes clases de dolores. Unos son permitidos por Dios con un propósito específico. Tenemos el caso de Job, y aunque en los años de su sufrimiento Job no tenía ni idea de por qué estaba pasando por una prueba tan dura, ahora ya lo sabe, y sabe que su nombre ha pasado a la historia para toda la eternidad.

Job es un ejemplo que nos sirve de consuelo a los que pasamos por pruebas difíciles y nos enseña a confiar en Dios aún cuando no comprendamos lo que nos pasa y por qué Dios permite el sufrimiento. Hay mucho valor en las pruebas y sufrimientos pero tenemos que tener paciencia hasta que Dios nos revele lo que está haciendo por medio de ello.

Sin embargo las personas que todo lo tienen fácil, generalmente son de lo más  egocéntricas. ¿Es bueno es ese caso la ausencia del dolor? No, estas personas necesitan aprender algunas lecciones igual que todos nosotros, y tarde o temprano las aprenderán.

Cuando una mujer embarazada va a dar a luz tiene que pasar un proceso que puede llevar a mucho dolor. ¿Es malo ese dolor? No, el dolor le ayuda a dilatarse para poder dar a luz. No es agradable pero este dolor no es malo sino bueno, porque trae una nueva vida al mundo.

Y finalmente, no olvidemos el papel que Satanás, nuestro enemigo, tiene en muchas de las causas de nuestros dolores. Él se regocija haciéndonos sufrir, mientras que Dio se duele de nuestros sufrimientos. El enemigo de nuestra alma, Satanás, es también parte integral de los dolores del mundo. No olvidemos que estamos en una guerra espiritual contra las fuerzas del mal, (Efesios 6:10-17).

Pero algunos se preguntan, ¿por qué Dios no ha destruido ya a Satanás? La respuesta es que todavía no ha decidido hacerlo. No nos toca a nosotros saber los tiempos ni los designios que Dios ha puesto en Su soberana voluntad. A su debido tiempo sabremos todas las cosas.

Santa Biblia, vs. Reina Valera

Published in: on +00002011-10-24T01:16:58+00:0031000000bMon, 24 Oct 2011 01:16:58 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am10  Dejar un comentario  

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