![image-aHR0cDovL2JsdWJlZGJ1aWEwMTo4My9pLzJCL0UyQTBBQUNGRDVDMDJFMjc3RDE3ODZFQTQ3MTYuanBn[1]](http://logos77.files.wordpress.com/2011/10/image-ahr0cdovl2jsdwjlzgj1awewmto4my9plzjcl0uyqtbbqungrdvdmdjfmjc3rde3odzfqtq3mtyuanbn1.jpg?w=300&h=206)
Una de las cosas más difíciles de entender en esta vida es por qué Dios permite el sufrimiento. Sabemos que el motivo principal de que haya sufrimiento en el mundo es el pecado.
Dios no promete a los creyentes una vida libre de sufrimientos. A veces los sufrimientos son más fuertes en este mundo para los creyentes que para los incrédulos, pero todos vamos a pasar por muchas cosas dolorosas.
Entonces, si Dios es Omnipotente, Bueno, y nos ama tanto, ¿por qué permite que pasen cosas malas en nuestra vida? El motivo es que es necesario pasar por ciertos sufrimientos para limpiar nuestra vida de pecado.
Nosotros no tenemos ni idea el daño que hace el pecado, ni sus ramificaciones. Mucho menos entendemos lo pecadores que somos cada uno de nosotros. Tal como el anterior comentario dice, el corazón es engañoso y perverso, pero nosotros ni lo sabemos. Por eso pecamos de tantas formas y todo ello pasa desapercibido para nosotros la mayoría de las veces. Lo más asombroso es que además nos consideramos buena gente. Estamos de lo más engañados.
El pecado está muy arraigado en nuestro interior y no es fácil arrancarlo. Se ha acostumbrado a su casa y le gusta mucho vivir allí. Es por eso que Dios tiene que hacer muchas cosas en nuestras vidas para enseñarnos cuál es nuestra condición.
¡Qué fácil es ver los pecados de otros pero qué difícil es ver los nuestros!
Pero Dios es Santo y quiere que sus hijos también lo sean. Dios tiene una meta con nosotros, quiere que seamos iguales a Su Hijo Jesús y para ello tienen que pasar ciertas cosas en nuestras vidas. Muchos creen que tienen el derecho de esperar que Dios los libre de todo mal y los proteja de todo peligro, no importa cómo vivan. Esto es imposible. Dios no sería Dios si dejara que esto sucediera.
1 Pedro 1:3-7
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,
4 para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,
5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.
6 En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas,
7 para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,
Pero no importa cuánto suframos los creyentes en este mundo, sabemos que nos espera una vida eterna gloriosa y que éste breve periodo de prueba será olvidado en el mismo instante que vislumbremos la magnificencia de nuestro Padre celestial y Su reino. Después de todo, ¿que son setenta u ochenta años comparados con toda la eternidad? Entonces cantaremos el himno “Todo mereció la pena” (It will be worth it all).
A veces cuando el fuego del sufrimiento sube a grados insoportables, podemos caer en la tentación del enemigo y permitir que pensamientos de duda en nuestro corazón nos hagan sentir que lo que nos pasa no es justo, y queremos claudicar.
Esto es normal, pues somos humanos y débiles. El salmista tuvo el mismo problema hasta que entendió lo que Dios estaba haciendo.
Salmo 73
Salmo de Asaf.
1 Ciertamente es bueno Dios para con Israel,
Para con los limpios de corazón.
2 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies;
Por poco resbalaron mis pasos.
3 Porque tuve envidia de los arrogantes,
Viendo la prosperidad de los impíos.
4 Porque no tienen congojas por su muerte,
Pues su vigor está entero.
5 No pasan trabajos como los otros mortales,
Ni son azotados como los demás hombres.
6 Por tanto, la soberbia los corona;
Se cubren de vestido de violencia.
7 Los ojos se les saltan de gordura;
Logran con creces los antojos del corazón.
8 Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia;
Hablan con altanería.
9 Ponen su boca contra el cielo,
Y su lengua pasea la tierra.
10 Por eso Dios hará volver a su pueblo aquí,
Y aguas en abundancia serán extraídas para ellos.
11 Y dicen: ¿Cómo sabe Dios?
¿Y hay conocimiento en el Altísimo?
12 He aquí estos impíos,
Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.
13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón,
Y lavado mis manos en inocencia;
14 Pues he sido azotado todo el día,
Y castigado todas las mañanas.
15 Si dijera yo: Hablaré como ellos,
He aquí, a la generación de tus hijos engañaría.
16 Cuando pensé para saber esto,
Fue duro trabajo para mí,
17 Hasta que entrando en el santuario de Dios,
Comprendí el fin de ellos.
18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos;
En asolamientos los harás caer.
19 !!Cómo han sido asolados de repente!
Perecieron, se consumieron de terrores.
20 Como sueño del que despierta,
Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia.
21 Se llenó de amargura mi alma,
Y en mi corazón sentía punzadas.
22 Tan torpe era yo, que no entendía;
Era como una bestia delante de ti.
23 Con todo, yo siempre estuve contigo;
Me tomaste de la mano derecha.
24 Me has guiado según tu consejo,
Y después me recibirás en gloria.
25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?
Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
26 Mi carne y mi corazón desfallecen;
Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
27 Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán;
Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta.
28 Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien;
He puesto en Jehová el Señor mi esperanza,
Para contar todas tus obras.
Santa Biblia vs. Reina Valera