Legado Antibíblico

Humpback WhaleGeología histórica, Génesis y la historia de los hombres

18 julio <!–[if !vml]–><!–[endif]–>2009 – El legado antibíblico del darwinismo comenzó antes que Darwin escribiese una sola palabra sobre evolución. En The Great Turning Point [El gran vuelco] (Master Books, 2004), el doctor Terry Mortenson exponía «el gran error de la iglesia acerca de la geología —antes de Darwin». Cierto, fue en el campo de la llamada geología histórica donde comenzó el rechazo de la autoridad de la Biblia. Pero, ¿fue forzado este rechazo debido a datos de campo? Que nadie se deje engañar. A partir de fuentes históricas poco conocidas, Mortenson demuestra dos cosas sorprendentes que los estudiantes nunca oyen en la actualidad en las clases de geología: (1) los geólogos de finales del siglo 18 y principios del 19 decidieron rechazar el registro bíblico del diluvio a pesar de los datos que lo sustentaban, y (2) una docena más o menos de geólogos bíblicos con sólidas credenciales académicas y trabajo de campo escribieron unas obras convincentes en contra del deslizamiento hacia la geología uniformista, o actualista.

 

Sir Charles Lyell, abogado, ideólogo, criptopolítico, desempeñó un papel esencial en la imposición de la interpretación materialista de la historia de la trama geológica de la Tierra.

Mortenson proporciona biografías de siete de los geólogos bíblicos. Los modernos académicos bíblicos, tentados a comprometer la autoridad de las Escrituras en lo relativo a la ciencia y a la historia de la tierra, deberían prestar atención a sus argumentos. El punto clave de Mortensen son las cartas de Lyell que descubrió que desvelan una conspiración deliberada para minar la participación de los teólogos en la ciencia de la geología (en castellano, el lector puede consultar un artículo fundamental y anterior, por el historiador George Grinnell, donde se documenta este mismo punto: Los orígenes de la moderna teoría geológica). Esto Lyell lo consiguió mediante puros subterfugios —no por los datos extraídos de las rocas, como lo reconoce el ya fallecido Stephen Jay Gould, el célebre paleontólogo y geólogo materialista de Harvard:

«Charles Lyell era un abogado, y su libro [Fundamentos de Geología, 1830-1833] es uno de los más brillantes alegatos que jamás haya publicado un abogado…. Lyell se apoyó en verdaderas astucias para establecer su perspectiva actualista como la única verdadera geología. Primero erigió un hombre de paja para demolerlo … De hecho, los catastrofistas tenían un enfoque mucho más empírico que Lyell. El registro geológico parece desde luego demandar cataclismos; las rocas están fracturadas y contorsionadas; hay faunas enteras que han sido aniquiladas. Para evitar esta apariencia literal, Lyell impuso su imaginación sobre la evidencia. El registro fósil, argumentó él, es extremadamente imperfecto y hemos de interpolar en él lo que podemos inferir de manera razonable pero no podemos ver. Los catastrofistas eran los tenaces empiristas de su época, y no unos ciegos teólogos apologistas.»

Gould, Stephen Jay. «Catastrophes and Steady-State Earth»,
Natural History, febrero de 1975, págs. 16-17

«El gradualismo nunca fue “demostrado mediante las rocas” ni por Lyell ni por Darwin, sino que fue impuesto como un sesgo sobre la naturaleza. … ha tenido un impacto profundamente negativo al obstaculizar las hipótesis y al cerrar las mentes de toda una profesión hacia alternativas empíricas razonables al dogma del gradualismo. … Lyell ganó mediante retórica lo que no podía conseguir mediante los datos.»

Gould, S. J., Toward the vindication of punctuational change.
In: W. A. BERGGREN & J. A. VAN COUVERING (Eds.):
Catastrophes and Earth History: The New Uniformitarianism,
Princeton University Press, Princeton (New Jersey), págs. 14-16, 1984.

De modo que el método de Lyell y de los uniformistas fue tomar decisiones filosóficas que determinarían cómo se iban a interpretar los datos. La consecuencia es que hemos padecido casi 170 años de cuentismo, en el que la llamada geología histórica ha presentado modelos que fuerzan sus propias presuposiciones naturalistas sobre el mundo antes que los datos tengan siquiera la oportunidad de hablar (véanse La elevación de una titánica meseta y ¿Están ya preparados los geólogos seculares para considerar un Diluvio Universal? como ejemplos recientes).

 

Jean André DeLuc advirtió de los peligros de aceptar una filosofía materialista como punto de partida para negar el registro cataclísmico de la trama geológica de la tierra y para reinterpretar la historia de la Tierra desde una previa exclusión de Dios.

La tragedia es que la iglesia del siglo 19, en general, simplemente se acomodó y se echó a dormir mientras se daba este crucial debate. Defirieron a los «científicos» como Lyell (un abogado), y comprometieron el relato histórico de la Biblia —la historia del mundo, reafirmada por Jesucristo y los apóstoles. Los geólogos bíblicos comprendían lo que estaba sucediendo. Dieron argumentos sólidamente fundamentados —filosóficos, textuales y probatorios— en su intento de despertarlos, pero los dirigentes cristianos rehusaron prestar atención. En la actualidad se están dando debates y transigencias como en el pasado. Mortenson proporciona al conocedor de la lengua inglesa un valioso y erudito estudio que documenta la clase de «vuelco» en la historia intelectual que puede tener unas drásticas consecuencias. Y se está llegando ya a ser casi demasiado tarde para despertar y aprender la lección. Y todo esto no es nada nuevo. Jean André De Luc ya advertía en el siglo xviii/xix:

La mayor parte de las otras ciencias especulativas no interesan de manera propia más que a los que se interesan en ellas … pero la historia de la Tierra es inseparable de la del hombre… Antes de todos los sistemas aventurados que se ha visto surgir durante el siglo pasado, la geología era cosa inútil para los hombres: judíos, cristianos y musulmanes tenían en Génesis la historia de la Tierra y la de los hombres; y si los paganos no participaban de esta instrucción formal, tenían sin embargo en sus mitologías unos rasgos tan evidentes que era imposible no reconocerlos como descendientes de Noé, como a todas las otras naciones. Eso corroboraba el Génesis para aquellos que tenían la bendición de poseer esa historia precisa del origen y de los principales acontecimientos del género humano.

Así, los hombres no carecían de los conocimientos esenciales a este respecto …

Pero la geología [es decir, la interpretación histórica de la trama geológica de las rocas de la Tierra, Ed.] produjo un profundo cambio. Todos los que han erigido sistemas geológicos han pretendido establecerlos sobre hechos tocantes a la historia de la Tierra: y ello incidía necesariamente en la historia del Génesis y en la de los hombres relacionada con este libro, y pronto se llegó a la conclusión de que si la geología era contraria al Génesis, que este libro no podría ser más que una fábula. Es inútil tratar de eludir esta conclusión: se hace evidente a todos los espíritus, y no se puede rehusar admitir que la geología, ciencia de los «hechos» y de las «deducciones» rigurosas, habiendo adquirido todo el carácter de «verdad», cuando se opone a lo que Génesis relata acerca de los acontecimientos físicos de la Tierra que tienen que ver con la raza humana, la historia de la misma llega a ser incierta. Ésta es una consideración que presento a todos aquellos cuyas funciones los llaman a enseñar y a defender la Religión revelada. Las armas de los atacantes han cambiado, y es necesario adaptarse para la defensa. Se la ataca por la geología, y ésta es una ciencia que los teólogos deben adquirir de manera tan necesaria como la de las lenguas antiguas… 1


1. Deluc, o Luc, J. A. de. Traité élémentaire de Geologie (Ed. francesa, París, 1810). Citado en la obra de Dominique Tassot, A L’Image de Dieu — Préhistoire Transformiste ou Préhistoire Biblique? (Editions Saint-Albert, Annelles 1991), págs. 15-17.


Lecturas adicionales:

por Arthur C. Custance:

por Frank Cousins:


Fuente: Creation·Evolution HeadlinesAdaptación del suelto sobre la obra de Mortensen con fecha de 18/07/2009
Redacción: David Coppedge / Santiago Escuain © 2009 Creation Safaris / www.creationsafaris.com / © SEDIN 2009 – www.sedin.org


Publicado por Santiago Escuain para Boletín de SEDIN el 7/22/2009 04:38:00 PM

Published in: on +00002009-07-22T04:36:11+00:0031000000bWed, 22 Jul 2009 04:36:11 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am07  Dejar un comentario  
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