AIP (120): ¿Diamantes instantáneos?

 

¿Cataclismos en geología? Imaginemos un proceso geológico que crea un dique de 240 kilómetros de profundidad en pocos minutos. Este es un nuevo modelo para explicar la formación de diatremas, según se describía en Nature la semana pasada (entrada original 7/5/2007).1 La sorprendente conclusión del resumen introductorio del artículo de Lionel Wilson y James W. Head III dice: «No se siente ningún precursor de la erupción en la superficie, y los procesos quedan completados en alrededor de una hora».

 

¿Millones de años para producir diamantes? No. Con una hora es suficiente. Los uniformistas se han vuelto a equivocar. La ideología sobre la que Charles Lyell edificó su interpretación de historia de la trama geológica de la tierra era esto: ideología. No se fundamentó entonces en los datos ya evidentes, y cada vez que se examinan atentamente las formaciones geológicas, queda evidente su vaciedad. Fotografía: USGS

 

Las diatremas son diques profundos con forma de embudo compuestos de roca de kimberlita. Se extienden de 200 a 250 metros por debajo de la tierra y son célebres como fuentes de diamantes. El origen de las diatremas ha sido un enigma durante largo tiempo. Diversas e insólitas, exhiben unas características aparentemente contradictorias:

En relación con las erupciones normales de magma, la más insólita de estas características suscita las cuestiones de cómo es posible: (1) transportar diamantes desde el manto (donde son estables) a la superficie (donde son metaestables) con la suficiente rapidez para evitar una alteración significativa a lo largo de la gama de profundidades intermedias en las que son inestables; (2) transportar cantidades significativas de xenolitos del manto hasta niveles próximos a la superficie; (3) producir material kimberlítico piroclástico en profundidades donde las presiones impedirían normalmente la fragmentación del magma por expansión volatilizadora, y luego separar la mayor parte de los volátiles de los materiales piroclásticos; (4) generar una extensa fracturación y formación de brecha de las rocas huéspedes en muchas partes del sistema, con unos mínimos efectos de metamorfismo de contacto; y (5) producir estructuras complejas poco profundas (diatremas y zonas raíz) en las que se da un insólito ensanchamiento del sistema de conductos, a veces con extensiones que no conectan con la superficie, y donde están presentes unas complejas mezclas de material fragmentado y de segmentos coherentes del dique.

A la luz de las dificultades que modelos previos han encontrado, los autores proponen una erupción cataclísmica: «Proponemos que esencialmente toda la ascensión del magma kimberlítico a la superficie tiene lugar por una rápida propagación de un dique desde unas insólitas grandes profundidades (Fig. 2) en lugar de por la mucho más lenta propagación de un diapiro a menores profundidades antes de realizar la transición a un dique», seguían explicando. «Esta iniciación del dique en zonas muy profundas y su propagación minimiza los problemas termodinámicos asociados con el transporte de los diamantes desde las profundidades del manto hasta la superficie».

En su modelo, que describe seis etapas de la erupción, el dióxido de carbono crea una especie de espuma magmática que se propaga explosivamente en sentido ascendente. Aquí tenemos su breve descripción:

La iniciación del dique en una región profunda rica en CO2 en el manto lleva a una rápida propagación de la punta del dique, por debajo del cual se recoge el fluido de CO2, con una zona de espuma magmática debajo. Cuando la punta rompe la superficie del terreno, la liberación de gas hace que una onda de despresurización se desplace hacia el interior del magma. Esta onda implosiona sobre las paredes del dique, fragmenta el magma, y crea una onda reverberante de fluidificación. Todos juntos, estos procesos forman la diatrema. Un enfriamiento cataclísmico del magma sella el dique.

En resumen, que los muros se abren, se llenan de kimberlita, y se cierran, todo ello en rápida sucesión. ¿Con qué rapidez? No se precisa de millones de años. «La finalización de la erupción inmediatamente después de la formación de la diatrema, probablemente dentro de como mucho unas pocas decenas de minutos del inicio de la erupción, es una consecuencia directa del enfriamiento extremo del magna durante las grandes reducciones de presión que se dan al ventear a la atmósfera». Tampoco so se precisa de largas eras para explicar las rocas en su interior. «Las subsiguientes y muy rápidas fluctuaciones de presión y temperatura llevan a la formación de un diverso conjunto de tipos de rocas en los depósitos intrusivos que caracterizan a estas erupciones».

En aquellos casos en que el agua toma el puesto del dióxido de carbono, el proceso podría ser más prolongado, decían, similar a las «erupciones piroclásticas basálticas tradicionales». Éstas podrían tomar unas cuantas horas más.


1Lionel Wilson and James W. Head III, «An integrated model of kimberlite ascent and eruption», Nature 447, 53-57 (3 May 2007) | doi:10.1038/nature05692.

Si este modelo es correcto, ¿quién necesita millones de años? De todos los procesos geológicos cataclísmicos descritos en la literatura, este parece encontrarse entre los más rápidos. Imaginemos un cráter con forma de embudo lleno de rocas y minerales, formados en menos de una hora. Sin duda alguna, un geólogo instruido en el uniformismo que pasase por allí contemplaría los depósitos una hora después, y deduciría que se había precisado de millones de años de lentos procesos graduales para su formación.

Está claro, por este ejemplo, que la suposición de las largas eras es una manera de pensar instilada en las mentes de los geólogos, no algo exigido por los datos. Este sería un buen tema para que los geólogos bíblicos lo investigasen de manera más detallada. Véase también el anuncio sorpresa del año pasado de que depósitos ricos en oro se podían formar dentro de una generación humana (15/10/2006).

Mejor esperar no encontrarnos donde no debiéramos cuando una de estas erupciones esté a punto de ocurrir. Pero pasa por allí un poco después, y quizá encontrarás hectáreas de terreno con diamantes. ¿Qué tal esto, para una entrega rápida? Desde el manto hasta la superficie, tus diamantes servidos en sólo una hora. Una vez más, Charles Lyell queda desautorizado. No es de estrañar, en tanto que erigió su reconstrucción de la historia de la trama geológica de la tierra desde la motivación política, para dar armas a los radicales ingleses contra los conservadores, en las luchas sociales y políticas del primer tercio del siglo 19 en Inglaterra (ver «El origen de la moderna teoría geológica», del historiador George Grinell. Por otra parte, científicos no sospechosos de parcialidad hacia el cristianismo tienen palabras como las siguientes acerca de Charles Lyell:

«Charles Lyell era un abogado, y su libro [Fundamentos de Geología, 1830-1833] es uno de los más brillantes alegatos que jamás haya publicado un abogado…. Lyell se apoyó en verdaderas astucias para establecer su perspectiva actualista como la única verdadera geología. Primero erigió un hombre de paja para demolerlo … De hecho, los catastrofistas tenían un enfoque mucho más empírico que Lyell. El registro geológico parece desde luego demandar cataclismos; las rocas están fracturadas y contorsionadas; hay faunas enteras que han sido aniquiladas. Para evitar esta apariencia literal, Lyell impuso su imaginación sobre la evidencia. El registro fósil, argumentó él, es extremadamente imperfecto y hemos de interpolar en él lo que podemos inferir de manera razonable pero no podemos ver. Los catastrofistas eran los tenaces empiristas de su época, y no unos ciegos teólogos apologistas.»

Gould, Stephen Jay. «Catastrophes and Steady-State Earth»,
Natural History, febrero de 1975, págs. 16-17
«El gradualismo nunca fue “demostrado mediante las rocas” ni por Lyell ni por Darwin, sino que fue impuesto como un sesgo sobre la naturaleza. … ha tenido un impacto profundamente negativo al obstaculizar las hipótesis y al cerrar las mentes de toda una profesión hacia alternativas empíricas razonables al dogma del gradualismo. … Lyell ganó mediante retórica lo que no podía conseguir mediante los datos.»

Gould, S. J., Toward the vindication of punctuational change.
In: W. A. BERGGREN & J. A. VAN COUVERING (Eds.):
Catastrophes and Earth History: The New Uniformitarianism,
Princeton University Press, Princeton (New Jersey), pp14-16, 1984.
«… ha sido mi intento demostrar cómo me parece que la geología cayó en manos de los teóricos condicionados por la historia social y política de su tiempo más que por las observaciones de campo. … En otras palabras, hemos permitido que se nos lave el cerebro hacia la evitación de cualquier interpretación del pasado que incluyan procesos extremos y que pudieran ser denominados como “cataclísmicos”.»

Ager, D. V., The Nature of the Stratigraphical Record,
The Macmillan Press Ltd, London, pp46-47, 1981.


Lectura adicional:


Fuente: Creation·Evolution HeadlinesInstant Diamonds? 7/05/2007
Redacción: David Coppedge © 2007 Creation Safaris – www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2010 – www.sedin.org


Publicado por Santiago Escuain para SEDIN – NOTAS y RESEÑAS el 5/19/2010 09:07:00 PM

Published in: on +00002010-05-19T23:31:46+00:0031000000bWed, 19 May 2010 23:31:46 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 pm05  Dejar un comentario  
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