La Madre de Todos los Pecados: No Amar a Dios sobre Todas las Cosas

Muchos hoy día no entienden lo que es el pecado, de donde procede, ni cómo nos afecta. De hecho, la palabra pecado casi ni se oye gracias a las iglesias liberales. Se ha convertido en una palabra arcaica e irrelevante para el mundo. Los pastores tienen miedo de hablar del pecado, y de la responsabilidad que tenemos y evitan usar esa palabra.

El enemigo de Dios y del hombre, Satanás, ha cegado las mentes de los incrédulos y ha conseguido engañar a la gente eliminando dicha palabra del vocabulario. Pero tenemos que reclamar la palabra y entender lo que significa para nuestras vidas. Los creyentes verdaderos debemos hablar claramente a los demás y enfatizar el papel del pecado en nuestras vidas porque el mundo va camino de la destrucción y la solución es confrontar el pecado.

Pecado es desobedecer los mandamientos de Dios. Pecado es rebelión y tozudez, es querer hacer las cosas a nuestra manera ignorando los mandamientos de Dios.

Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: “Amarás al Señor  tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento” (Mateo 22:34-38).

Como vemos Jesús declaró que el amar a Dios es el mandamiento más importante de todos, por lo que ignorar a Dios, desobedecerle, y tener ídolos en lugar de él, es la ofensa y pecado más grande que podemos cometer. El ídolo principal que tenemos ante Dios somos nosotros mismos. Vivimos pensando en nosotros, tomando decisiones que nos convengan a nosotros, sin consultar con Dios y haciendo las cosas a nuestra manera. El amar a Dios significa hacerlo todo pensando en El, en que todo lo que hagamos sea para Su gloría y honor.

El mundo tiene sus leyes morales y la gente piensa que mientras obedezcan estas leyes ya hacen lo necesario. Pero las leyes de Dios son las leyes por las que seremos juzgados, no vamos a ser juzgados por las leyes de los hombres.

El mundo no legisla que amemos a Dios. Esa ley no existe en nuestro mundo. Más bien es lo contrario, el mundo odia a Dios y no quiere saber nada de él. Por este camino de perdición es por el que vamos.

No solo hemos desobedecido a Dios muchas veces todos los días durante semanas, meses, y años, poniéndonos a nosotros primero en lugar de Dios, sino que además hemos hecho lo mismo con nuestros semejantes. No que no ayudemos a otros de vez en cuando, pues todos más o menos lo hacemos, sino que casi siempre tomamos las decisiones en la vida de forma que nos beneficie a nosotros o lo que es nuestro, que es lo mismo.
En este caso nos referimos a nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros hermanos, nuestros, nuestros, nuestros.  Mí, mí, mí.

Lo curioso es que cuando hacemos esto pensamos que eso nos convierte en buena gente y que ya cumplimos con la ley de Dios. Como es natural el cuidarse de los hijos es algo bueno, pero no si es a costa de romper las leyes de Dios y dejar de hacer otras cosas que Dios nos manda.

Por ejemplo ¿cuántos padres hoy día están dispuestos a enfrentarse a sus hijos y no aceptarles que vivan juntos con otros sin casarse? Muy pocos. La mayoría no está dispuesta a perder el amor y compañía de sus hijos por amor a Dios. Esto no es amar a Dios sobre todas las cosas, sino amar a los hijos sobre todas las cosas, incluido sobre el amor a Dios, porque si nosotros no damos ejemplo a nuestros hijos ¿quién se lo va a dar? Somos responsables ante Dios y ante nuestros hijos y familiares de hacer lo que es incómodo, lo que no es popular. ¡Qué débiles somos!

Es una infracción de la ley de Dios tener relaciones sexuales fuera del matrimonio, y de toda la vida esa ha sido la norma en las sociedades. Ahora vivimos en libertinaje y las personas que se consideran “moralmente buenas” viven con normas que antes eran totalmente inmorales. Esto es debido a somos gente con un deseo que hacer nuestra voluntad, lo que nos gusta, y punto. No amamos a Dios con todo nuestro corazón, ni por asomo. Hemos rechazado sus mandamientos y de hecho demostramos despreciarlos, lo cual a su vez demuestra que NO amamos a Dios para nada.

Amamos mucho más a nuestros hijos que a Dios. Tenemos ídolos del corazón. Esta es la realidad y es por esto que hemos roto el mandamiento más grande e importante, y lo hemos roto muchas veces. Somos culpables de desobedecer a Dios y de no amarlo.  ¿Nos vamos a arrepentir? ¿Vamos a cambiar nuestra conducta?

¿Es Dios más importante para nosotros que cualquier otra persona en el mundo? ¿Estamos dispuestos a dar la espalda al pecado, no importan las consecuencias para nosotros?

“No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. Porque he venido a poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí. El que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí”. (Mateo 10:34-39)

Muchos piensan que tomar su cruz y seguir a Jesús es cargar con los sufrimientos de la vida. No, no, no. Esa es la interpretación de los Católicos.

El tomar nuestra cruz y seguir a Jesús es estar dispuesto a perderlo todo por él si hace falta. Es estar dispuesto hasta a morir por obedecerlo y seguirlo. Es estar dispuesto a seguirlo en contra de la opinión de todos, porque los demás no quieren hacerlo y nosotros sí.

“Ahora Dios manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan” (Hechos 17:30b). Sin arrepentimiento, no hay salvación. Si seguimos haciendo lo mismo de siempre y no nos arrepentimos, no importa cuántas veces pensemos o digamos que somos cristianos somos rebeldes y desobedientes y por lo tanto no le estamos dando la gloria a Dios y se puede cuestionar nuestro cristianismo.

Que cada uno se examine a sí mismo, medite y vea si está en la fe. Eso es lo que nos dice el apóstol Pablo en 2 Corintios 13:5.

Ref. Santa Biblia, versión Reina-Valera

logos77

Published in: on +00002010-07-18T10:18:18+00:0031000000bSun, 18 Jul 2010 10:18:18 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am07  Comments (8)  

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8 comentariosDeja un comentario

  1. ¿Debo darme por aludido?

  2. Bon dia!

    Por ejemplo ¿cuántos padres hoy día están dispuestos a enfrentarse a sus hijos y no aceptarles que vivan juntos con otros sin casarse

    Anny, miles de padres sí se enfrentan, los encaran anteponiendo a Dios, pero como vemos por los resultados, no escuchan, por tanto cual es la actitud correcta? no dejarlos entrar a casa? no hablarles más? desheredarlos?

    La mayoría no está dispuesta a perder el amor y compañía de sus hijos por amor a Dios

    Aparte de mostrar que están haciendo lo incorrecto a ojos de Dios, no es mucho lo que se puede hacer, está demasiado generalizado en la sociedad esto de las convivencias y sexo libre.
    Según el párrafo no habría que hablarles más., qué actitud tomarías tú?

    Cariños
    See u

  3. Hola Anonima,

    Te recuerdo las palabras de Jesús sobre lo que pasaría con la relaciones más cercanas que tenemos.

    Mateo 10:34-39
    “No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. Porque he venido a poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra la madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa.

    El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.

    El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará”.

    Palabras dificiles de oir, pero que son una prueba de lo que pasa cuando estamos dispuestos a poner nuestras vidas en la cruz con Jesús.

    Cada uno de nosotros tiene que tomar una decisión muy dificil y transcendente. El temor se apodera de nosotros. “¿Qué pasaría si estuviera dispuesto/a a hacer lo que mi conciencia me dice que debo hacer?” nos preguntamos.

    Jesús dijo muchas cosas que son dificiles de interpretar al principio de la vida Cristiana y muy dificiles de cumplir.

    Por ejemplo, él dijo también lo siguiente:

    “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere lleva mucho fruto. El que ama su vida la perderá; y el que oborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirve, sígame”.
    Juan 12:24-26.

    El significado que yo saco de estos pasajes es que debemos estar dispuestos a darlo todo por el Señor, y eso puede incluir la relación con nuestra familia. Pero nota lo que dice sobre lo que pasará si hacemos lo correcto, “pero si muere lleva mucho fruto”. SI MUERE, LLEVA MUCHO FRUTO. Morir es no pensar en sí mismo, sino en ellos. ¿Que es lo mejor (espiritualmente)para ellos? No que ¿es lo mejor materialmente para ellos? Y si hay nietos, esto puede romper la cadena de pecado en sus vidas cuando los nietos vean la reacción de la abuela o abuelo.
    Ese fruto puede ser la salvación de ellos. Ese es el significado que le doy a esto y la experiencia que yo he tenido con algunos miembros de mi familia.

    ¿Amamos a Dios más que a ellos? Esa es la pregunta que tenemos que contestar.

    Igual que Abraham tuvo que decidir que iba a hacer cuando Dios lo manda a sacrificar a su hijo (Génesis 12), nosotros debemos ser sometidos a prueba para que veamos si realmente amamos a Dios. La prueba es para nosotros, para que nos conozcamos a nosotros mismos. Dios ya sabe la respuesta.

    A la pregunta “¿qué harías tú?”. Yo oraría tal como te he dicho y haría lo que la concicencia me dictara de acuerdo a los mandamientos de Dios.

    Un abrazo para tí

  4. Hola de nuevo Anónima,

    A tu pregunta “¿qué harías tú en ese caso? ¿no dejarlos entrar en casa? ¿no volver a hablarles? ¿desheredarlos?”

    Yo los confrontaría seriamente y no visitaría sus casas excepto en una emergencia. No dejaría de hablarles, ni los desheredaría, ni les prohibiría visitarme. No dejaría de amarlos ni de demostrarselo, pero sería muy firme en mis creencias y no participaría con ellos de su pecado visitando sus casas como si nada. Eso para mí es participar de su pecado.
    Si me visitan a mí, no pueden quedarse a dormir en mi casa en la misma habitación. Deben de tener muy claro hasta que punto estoy dispuesta a mantener en mi casa lo que sé que es correcto ante Dios.
    No se trata de ponertelos en contra permanentemente, sino de hacerles saber cómo de seria es tu relación con Dios y sus mandamientos, tener la fe por la oración que cuando se hace lo correcto, aunque muy dificil, Dios contestará nuestras oraciones a favor de su salvación.

    Así suele resultar. Lo he visto muchas veces.

    Bendiciones

  5. Hola Batosay,

    ¿No entiendo tu pregunta? ¿Puedes explicar qué has querído decir?

    Saludos

  6. Como en mi último comentario había dicho que lo de amar a Dios sobre todas las cosas no me parecía tan importante, pensé que quizás el post era una respuesta a esa afirmación mía.

    Pero veo que no, igual me pasé de suspicaz 😛

    Un saludo.

  7. Hola Battosay,

    Sí, a veces nos pasa eso, que nos damos por aludidos cuando no debe ser el caso. Ese es un problema también mio.

    Pero me pregunto si después de leer la entrada sobre la madre de todos los pecados, “No amar a Dios sobre todas las cosas”, ¿ha cambiado en algo tu forma de pensar?

    Fijate que si Dios existe de verdad como creemos los cristianos, es de lógica que ese sea el mayor pecado.

    Todos los pecados son el resultado de no obedecer los mandamientos de Dios, los cuales se resumen en dos:

    1. Amar a Dios sobre todas las cosas.
    2. Amar al projimo como a tí mismo.

    Si amas a Dios sobre todas las cosas, obedeces sus mandamientos que incluyen amar al projimo, con lo que se resolverían la mayoría de los problemas del mundo.

    Por eso es el más grande e importante mandamiento.

    Saludos

  8. Mi forma de pensar sigue igual que siempre. No te lo tomes a mal, pero si un simple post fuera capaz de hacer cambiar mis creencias y mi escala de valores, no hablaría muy bien de mí.

    Estoy de acuerdo, en parte, con tu comentario. Si amásemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, mucho mejor nos iría. Pero no creo que sea estrictamente necesario amar a Dios sobre todas las cosas para ello.

    De todas formas, ya puestos a comentar. La forma en que justificar el amar a Dios sobre todas las cosas en el post, no me parece la mejor. Y no podría estar menos de acuerdo. Pero eso daría para páginas enteras de debat que no nos iba a llevar a ninguna parte.


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