La Regeneración/El Nuevo Nacimiento

 

En el capítulo 3 del Evangelio de San Juan, Jesús le dice a Nicodemo: “Hay que nacer de nuevo para poder ver el reino de Dios”. O sea, hay que ser regenerado, recibir una nueva naturaleza. “Lo que es nacido de la carne, carne; y lo que es nacido del espíritu, espíritu es”. Eso es regeneración.

A medida que seguimos leyendo Juan 3 vamos recibiendo más luz sobre cómo se produce la regeneración. En los versículos 14-15 Jesús compara la salvación de los judíos en el Antiguo Testamento por mordeduras de serpientes, con su próxima muerte en el Calvario. Leamos:

“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él crea, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

Para salvarse, los israelitas sólo tenían que mirar a la serpiente de bronce que Moisés levantó siguiendo las instrucciones de Dios cuando su pueblo era atacado por serpientes mortales.  Todos los que la miraron, se salvaron (Números 21:8-9).

Este acto significativo representaba lo que sucedería en el futuro cuando el Hijo de Dios, Jesús, fuera crucificado y todo el que creyera en él se salvaría.

Por eso la salvación llega cuando el hombre es regenerado en el momento que cree en Jesús. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:16-17).

PARA QUE EL MUNDO SEA SALVO POR EL.

No parece que haya exclusivismo alguno, sino libertad para que todo el que quiera pueda ir a Jesús.

Hay quienes creen que pasajes como, “. . .el que no naciere de agua y del Espíritu . . .” (Juan 3:5) y “ . . . por el lavamiento de la regeneración” (Tito 3:5) enseñan que el bautismo es una parte esencial del nuevo nacimiento. Sin embargo, es muy evidente por el contexto de estos pasajes, y otros similares, que este es lenguaje figurativo, y que significa el poder de la Palabra de Dios para limpiar. Otros pasajes que nos ayudan son: Efesios 5:26 y Juan 15:3, 1 Pedro 1:23.

La Palabra de Dios es entonces el agente de la regeneración.

La regeneración es obra de Dios, es una dádiva, es el regalo de una divina y nueva vida, una nueva creación. No es un cambio de naturaleza, sino una nueva naturaleza. Dios nos da esta naturaleza en el momento que nos arrepentimos y por fe le pedimos que nos salve.

Por eso decimos que la regeneración tiene un lado humano, algo que nosotros tenemos que hacer. Hay que ir a Jesús en arrepentimiento sabiendo que sólo él nos puede salvar. Es un acto de la voluntad. Dios nos la ofrece y nosotros tenemos que aceptarla. Tenemos que creer la palabra y el mensaje del Evangelio. Así es como somos regenerados.

“Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para  que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:31).

Así que la regeneración viene por medio de la fe en Jesucristo al oír la palabra de Dios.

“Porque no me avergüenzo del Evangelio, porque el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree: al judío primeramente, y también al griego” (Romanos 1:16).

Published in: on +00002010-08-04T15:06:38+00:0031000000bWed, 04 Aug 2010 15:06:38 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 pm08  Dejar un comentario  

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