La Explosión Cámbrica — ¿resuelta?

 

31 octubre 2010 — Un equipo de geólogos ha lanzado un nuevo contraataque intentando refutar la idea de que la Explosión Cámbrica es un obstáculo para el darwinismo. Estos intentos no son cosa nueva (véase La Explosión Cámbrica, resuelta: Elemental, mi querido Darwin). En un nuevo y extenso artículo en la revista Geological Society of America Bulletin,1 creen que consiguen tres goles contra los creacionistas y los proponentes del diseño inteligente, los cuales mantienen que la repentina aparición de todos los planes de forma corporal de los animales en la base del Cámbrico refuta las tesis darwinistas sobre una evolución gradual. Su último párrafo resume su anuncio de victoria en el que afirman que, después de todo, Darwin tenía razón:

 

¿Cómo es posible mantener una cosa y su contraria? Para Darwin, el estallido de vida en el Cámbrico era «un misterio abominable». Los más de 150 años desde El Origen de las Especies no han mejorado la situación: la han exacerbado en todos los frentes. El estallido de diversidad de vida en la misma base del Cámbrico no puede explicarse por la tesis darwinista, a pesar de los malabarismos dialéticos de los materialistas, que intentan mantener a flote un barco con unas vías de agua irreparables. En la fotografía, un espécimen fósil de la Opabinia regalis procedente del Esquisto Burgess, en las Rocosas Canadienses, perteneciente a la exhibición del Instituto Smithsoniano en Washington, D.C. Fotografía: Jstuby

En su capítulo acerca de la imperfección del registro geológico, Darwin alude de pasada a una diferente explicación para la supuesta aparición súbita de animales en los estratos fosilíferos más inferiores. Escribe él: «no deberíamos olvidar que sólo se conoce una pequeña porción del mundo con exactitud» (Darwin, 1859, p. 307). Es esta explicación —lo incompleto de nuestro conocimiento— lo que ha resultado estar más cerca de la verdad. El problema de los antecesores fósiles ausentes quedó resuelto mediante el descubrimiento del registro fósil del Precámbrico, el problema de que casi todos los fílums animales aparecen en el Cámbrico Inferior sin evidencia de taxones intermedios quedó resuelto por el reconocimiento de que la mayoría de los fósiles del Cámbrico Inferior representan a grupos troncales de fílums vivientes, y el problema de la diversificación explosiva de los animales al comienzo del Tomotiano quedó resuelto mediante una correlación mejorada y datación radiométrica de secuencias del Cámbrico Inferior —a lo que nosotros contribuimos aquí— exponiendo que esta diversificación se extendió durante más de 20 millones de años.

Este artículo, con más de 500 referencias, es probablemente la defensa más prolija de Darwin frente a la Explosión Cámbrica desde que Charles Marshall explicó en 2006 que, esencialmente, la evolución llevó a cabo la evolución (véase Reseña de un artículo: Control de los daños debidos a la Explosión Cámbrica). Estos científicos, de Princeton, del MIT, de la Universidad de California en Santa Bárbara y de la Universidad de Washington en St. Louis, conocían el artículo de Marshall, porque hacen referencia al mismo varias veces. También comprendían el «Dilema de Darwin» (no el documental con este título, sino la cuestión planteada por Darwin), que expresan así: «El dilema al que se enfrentaba Darwin era que si toda la vida descendía por modificaciones graduales procedente de un solo antecesor común, entonces la complejidad y la diversidad de los fósiles que se encuentran en los estratos del Cámbricoexigen un largo intervalo de evolución antes del comienzo del Cámbrico». Este era el reto que tenían planteado, y su aspiración era alcanzar la victoria.

Atacan el problema desde dos flancos, usando dataciones radiométricas con comparaciones de isótopos de carbonato cálcico en conchas fósiles para determinar «una nueva línea cronológica absoluta para la primera aparición de animales con esqueletos y para cambios en la química del carbono, estroncio y redox del océano durante las edades Nemakitiana-Daldyniana y Tomotiana en la base del Cámbrico». (Los estratos Nemakitianos-Daldynianos son los más primitivos del Cámbrico después de la era Ediacarana, datados entre 542 a 525 millones de años antes del presente; luego sigue el Tomotiano, donde aparecen los primeros trilobites). Como resultado de su análisis de afloramientos principales del Cámbrico de todo el mundo (principalmente de Siberia), afirman que tanto el problema de la disparidad (las diferencias morfológicas sin intermedios) y de la rápida diversificación «ha sido algo exagerado». Pero, ¿pueden deshacer tan fácilmente 150 años de abierta desesperación? El argumento en favor de Darwin en este largo artículo puede resumirse en dos palabras: estirar y simplificar. Estirando la línea cronológica de 5 a 10 ó 20 millones de años, intentan amortiguar la explosión. Y afirmando que las primeras apariciones de los fílums eran miembros más bien simples de grupos troncales en comparación con los que vinieron después, dejan menos innovación que el Darwinismo tuviera que producir de forma súbita. El grueso del artículo lo dedican a mediciones de isótopos de carbonato cálcico, mediante lo que argumentaban que cambios en la química de los océanos pueden haber sido los causantes de la pretendida explosión: la aragonita estuvo favorecida en la edad Nemakitiana-Daldyniana, mientras que la calcita resultó favorecida en la Tomotiana. Este patrón «respalda la hipótesis de que la mineralogía esquelética de carbonato queda determinada por la composición química del agua de mar en el tiempo en que los esqueletos de carbonato evolucionan por primera vez en un clado».

Su línea cronológica revisada forma una gran parte del argumento que presentan. Elaboraron un mapa de trazas de isótopos de carbonato cálcico procedentes de Siberia, China y Mongolia sobre fechas de uranio-plomo procedentes de Marruecos, un método que ellos dicen «evita la circularidad asociada con el uso de correlaciones bioestratigráficas y que se presenta en el contexto de cambios coincidentes en el ciclo del carbono y de los elementos traza en el océano». Así que, «De manera mejor que nunca antes, podemos ahora determinar la cronología absoluta de los cambios biológicos y medioambientales en el Cámbrico más antiguo». Disponiendo de una nueva línea cronológica determinada por métodos radiométricos, presentaron unos datos clave en su artículo: una línea cronológica de primeras apariciones. En 544 millones de años muestran anabarítidos. En 540 millones de años muestran protoconodontes, fósiles con morfología de capuchones, hiolitos, hiolitelmintos y celoscleritoforanos. En 534 millones de años muestran moluscos, conuláridos, cambroclaves y paracaraniquítidos. Los coleólidos y posiblemente los arqueociatos aparecen en 532 millones de años, los braquiópodos calcáreos en 528 millones de años, los braquiópodos fosfáticos en 526 millones de años. En 525 millones de años la composición química marina cambia de favorecer la aragonita a favorecer la calcita. Poco después, hace 523 millones de años, aparecen los trilobites. Reuniendo los datos, el patrón de diversificación se parece más a lo que Darwin había contemplado —un desenvolvimiento gradual de nuevas formas que se extiende a lo largo de 20 millones de años.

Los investigadores también examinaron de cerca los patrones de diversidad en las pequeñas criaturas con concha que aparecen primero en las capas más inferiores del Cámbrico. Afirman que cuatro grupos principales de estas criaturas con conchas, incluyendo los moluscos, estaban todos relacionados, y que por ello ilustran un «despliegue gradual de diversidad a lo largo del Nemakitiano-Daldiniano … en lugar de un estallido en o justo antes del límite Tomotiano». Además, identificaban cuatro posibles estallidos de diversidad dentro de la explosión. Emplean otras secciones sobre datos de química del fosfato, del estroncio y otros datos de la química oceánica para conjurar escenarios de cambios ambientales que habrían contribuido a la rápida diversificación de organismos en el Cámbrico. Pero contemplando la imagen global, arguyen que la Explosión Cámbrica no fue realmente algo tan especial; otras partes del registro fósil exhiben unos patrones similares; así, aseveran que «la observación de que la disparidad alcanza su culminación en época temprana en la historia de un grupo parece reflejar un fenómeno global, que se observa también en las plantas (Boyce, 2005), en la biota ediacarana (Shen et al., 2008), en los microfósiles del Precámbrico (Huntley et al., 2006), y dentro de muchos clados animales individuales, como los crinoides (Foote, 1997), gasterópodos (Wagner, 1995), y ungulados (Jernvall et al., 1996). Aunque es de un interés significativo, esta gran disparidad poco después de la aparición de un grupo no es exclusiva del Cámbrico».

Entonces, ¿queda explicada la Explosión Cámbrica? Lo cierto es que no reivindican tal victoria arrolladora. Más bien, terminaban diciendo (antes del párrafo último que se ha citado más arriba) que «Una explicación de los procesos responsables de la radiación de animales, y de si acaso la radiación fue una consecuencia o una causa de unos cambios geoquímicos concomitantes, demanda una comprensión exhaustiva del patrón de dicha radiación, a lo que contribuye este artículo». La investigación fue financiada en parte por la National Science Foundation.



1. Maloof, Porter, Bowring et al, «The earliest Cambrian record of animals and ocean geochemical change», Geological Society of America Bulletin, v.122 no. 11-12 p. 1731-1774 (noviembre 2010), doi: 10.1130/B30346.1.

Muy bien, jóvenes: ha sido un esfuerzo valiente, pero todo es «mucho ruido y ninguna nuez». Esta «explicación» (o «contribución» hacia una explicación) supone muchas cosas y explica bien poca cosa. La mitad del grueso del artículo se compone de 500 referencias de fuentes del Partido Darwinista y unos tediosos razonamientos acerca de isótopos de estroncio, carbonato cálcico y otras digresiones. El elefante en medio del salón está encima de Darwin, ¡y el pobre teórico necesita ayuda!

La cuestión fundamental es: ¿consigue el mecanismo propuesto por Darwin de procesos inconscientes, carentes de toda dirección, crear planes corporales, códigos genéticos y órganos complejos, o no? ¡Decir que los milagros materialistas suceden mejor si suceden poco a poco no es una respuesta! Contemplemos un trilobites. Tiene ojos compuestos con un diseño y calidad óptica de gran sofisticación (véase Trilobites con viseras), intestinos, antenas, apéndices articulados, y un sistema central para operar todo ello. ¿Acaso los ojos surgen, así, a la existencia? ¿Porque sí? Los primeros trilobites no están convirtiéndose en trilobites: son trilobites. Lo mismo sucede con todos los filums. No se trata de microbios transformándose en cnidarios, ni de ediacaranos transformándose en gusanos: són lo que són cuando aparecen en el registro fósil. Sus programas genéticos saben como desarrollarse en complejos planes corporales a partir de zigotos unicelulares. Además, el registro de los trilobites está diametralmente opuesto a las expectativas evolucionistas —hay más diversidad en los estratos inferiores (véase El árbol de los trilobites está al revés).

Otra gigantesca y manifiesta omisión en este artículo es datos de formas intermedias, las formas de transición que debieran haber existido entre todos los fílums. Hablar una y otra vez acerca de la «aparición» de este complejo animal y la «aparición» de aquel complejo animal es sólo una multiplicación de milagros materialistas. ¿Dónde están las cadenas graduales de transición de lo simple a lo complejo por las que clamaba Darwin?

En la conclusión presentaban un bluf que quedaba contradicho y expuesto como tal por unas palabras de ellos mismos habían dicho antes. Proclamaban triunfantes en la línea de gol que «El problema de los antecesores fósiles ausentes quedó resuelto mediante el descubrimiento del registro fósil del Precámbrico». Sin embargo, en la Introducción habían admitido lo siguiente, sin jamás volver sobre ello para tratar de resolver el problema confesado:

A pesar de abundantes datos de una variedad de vida que se extiende al menos a 3,5 mil millones de años, los fósiles del Precámbrico registran mayormente la evolución de las bacterias y de eucariontes microbianos. La más temprana evidencia de animales predata al límite Precámbrico-Cámbrico en sólo ~100 millones de años (Xiao et al., 1998; Yin et al., 2007; Love et al., 2009, Maloof et al., 2010b), y los pocos ejemplos indudables de Bilateria precámbrica son de menos de 15 millones de años anteriores al comienzo del Cámbrico (Fedonkin y Waggoner, 1997; Martin et al., 2000; Jensen, 2003; Droser et al., 2005). Los significativos aumentos en la diversidad y complejidad de los icnofósiles a través del límite y la ausencia de animales de cuerpo blando en las biotas del Precámbrico superior del tipo de esquisto Burgess (Xiao et al., 2002) sugieren que la ausencia general de animales bilaterales en las rocas del Precámbrico superior no es un artificio de la conservación. Más bien, parece que los animales se originaron y comenzaron a diversificarse relativamente cerca de la base del Cámbrico. Aunque unos primeros estudios que usaban un «reloj molecular» sugerían que las divergencias entre grupos principales animales predataron en mucho al Cámbrico (Wray et al., 1996; Bromham et al., 1998), algunas de las investigaciones más recientes han producido dataciones más cercanas a (aunque todavía más antiguas que) las sustentadas por el registro fósil (Aris-Brosou y Yang, 2003; Peterson et al., 2004, 2008). Además, Konservat-Lagerstäten como la biota de Chengjiang y el Esquisto Burgess registran una pasmosa diversidad de animales de cuerpos blandos para el Cámbrico Inferior tardío y Medio (Briggs et al., 1994; Hou et al., 2004), respectivamente, y, junto con conjuntos esqueléticos más convencionales, sugieren una gran radiación de vida animal durante el Cámbrico Inferior.

 

A los darwinistas se les puede dar una longitud de cuerda bien generosa, extendiéndose desde una pretensión mínima de 5 millones de años para la explosión hasta llegar a 20 millones de años, pero la soga todavía no les dejará llegar al suelo. La explosión del Cámbrico es genuina. Las invocaciones al carbonato cálcico, al dióxido de carbono, al oxígeno, a los continentes en movimiento, nada de esto tiene la capacidad de realizar la codificación para un plan corporal complejo, programas de desarrollo y diseños jerárquicos, como se explica exhaustivamente en el documental Darwin’s Dilemma. Recomendamos encarecidos a quienes conozcan inglés que vean este documental. Cubre mucho más que la línea cronológica, que en realidad es el menor de los graves problemas a que hace frente la tesis de Darwin, aunque incluso 20 millones de años es un parpadeo en su esquema cronológico evolucionista.

 

Una vez más, la explicación evolucionista no tiene sentido, excepto si uno ya está comprometido con el materialismo como punto de partida. Para un creacionista, se trata de una petición de principio carente de sentido. ¡Lo que está en cuestión es la evolución! No puede darse por supuesto aquello que los críticos no van a conceder. Es necesario demostrarlo. Es fácil detectar el mal aliento que se desprende en su declaración acerca de microbios, ungulados y todo lo demás. Dicen: «Aunque es de un interés significativo, esta gran disparidad poco después de la aparición de un grupo no es exclusiva del Cámbrico». ¡Por favor! De modo que esperan que los creacionistas se conviertan al credo darwinista basándose en el argumento de que «como se dieron milagros materialistas por todo el registro fósil, no es difícil aceptar otro en el Cámbrico». Pero, ¿no era esto una clase de ciencia?

 

Este largo y tedioso artículo no constituye una mejora sobre el artículo en círculos de Charles Marshall que dice, en esencia, que «la evolución llevó a cabo la evolución». Él había prometido a sus lectores un largo viaje, y los echó fuera en la línea de salida. El nuevo artículo hace lo mismo. También les ofrece más teoría evolutiva del tipo de «si preparas el escenario, aparecerán»; de alguna manera, por algunos procesos desconocidos, si se proporciona calcita oceánica, «pop», los trilobites aparecerán en el mundo de los vivientes. Esta insensatez aparece una y otra vez y queda evidente para los que estén dispuestos a pasar a través de los inacabables detalles acerca de química: la evolución se da por supuesta cuando en realidad es el tema en cuestión:

 
  • Los fósiles del Precámbrico registran mayormente la evolución de las bacterias y de los eucariontes microbianos …
  • … muchas de las características básicas que distinguen a los grupos principales de animales habían evolucionado para este tiempo …
  • Los icnofósiles del Cámbrico Inferior ofrecen un registro de la evolución de los animales macroscópicos, principalmente de los de cuerpo blando.
  • un modelo cronológico … que usamos para elucidar la evolución de pequeños fósiles con conchas …
  • la mineralogía de los esqueletos de carbonato queda determinada por la composición química del agua de mar en el tiempo en que los esqueletos de carbonato evolucionan primero en un clado …
  • … cuántos géneros de fósiles de pequeños géneros con concha tienen que haber evolucionado para un tiempo concreto …
  • … la mineralogía esquelética de animales que evolucionaron durante el Cámbrico Inferior.
  • animales que evolucionan una biomineralización de carbonato asociados con el pulso juvenil de las primeras apariciones
  • … el plancton calcáreo todavía no había evolucionado en el Cámbrico Inferior …
 

Esta táctica está ya muy vista. ¿Por qué los darwinistas no quieren reflexionar? Están hablando dentro de una caja. Están suponiendo la evolución, y están suponiendo que las invocaciones de evolución serán tomadas en serio por los críticos. Pero ninguna abundancia de jerga puede tapar la realidad de un argumento circular. El registro fósil es un registro de designio, no de evolución. El problema que tienen los darwinistas no es que sean ignorantes; es que saben muchas cosas que no son.

 

Fuente: Creation·Evolution HeadlinesCambrian Explosion Solved 31/10/2010
Redacción: David Coppedge © 2010 Creation Safaris – www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2010 – www.sedin.org


Publicado por Santiago Escuain para SEDIN – NOTAS y RESEÑAS el 11/02/2010 11:49:00 PM

Published in: on +00002010-11-03T12:19:51+00:0030000000bWed, 03 Nov 2010 12:19:51 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 pm11  Dejar un comentario  

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