Ciencia y «ciencia»: cómo rescatar las teorías del ataque de los datos

 
28 enero 2011 — Si creíste lo que se estaba diciendo desde los medios de divulgación científica hace 5, 10 o 20 años acerca de la marcha de la evolución a través del tiempo, prepárate para poner tu reloj a la nueva hora … o para pensar fuera de la caja. Las cosas no sucedieron de la manera que nos decían, según se informa en recientes comunicaciones. Puede que se tenga que echar a la basura los documentales basados en los viejos reportajes. Pero en el pasado pusimos nuestra confianza en los científicos líderes: ¿Podemos confiar en lo que nos están diciendo ahora? Vamos a considerar la secuencia desde las moléculas hasta el hombre, examinando teorías evolutivas en cuatro ramas diferentes de la ciencia:
  1. Cosmología: Imágenes de fantasmas cósmicos: Science Daily comunicaba acerca de «El candidato a galaxia más distante visto hasta la fecha: el Hubble ahonda mucho más atrás en el tiempo que jamás lo había hecho». Se dice que el nuevo récord está ahora (temporalmente) en 13,2 mil millones de años luz de distancia, 150 años luz más allá del récord anterior. Según la línea cronológica cosmológica estándar, estaba brillando sólo 450 millones de años después del Big Bang. Un coautor del artículo en Nature que anunciaba el hallazgo dijo: «Nos sentimos estremecidos de emoción por haber descubierto esta galaxia, pero nos sentimos igualmente sorprendidos de haber encontrado sólo una». ¿Qué significan estas palabras? Nos dicen que el universo estaba cambiando muy rápidamente en los tiempos tempranos». Pero si ellos no predijeron el sorprendente descubrimiento, ¿es legítimo alterar la teoría para impedir su refutación? El astrónomo comentaba: «Este es un incremento desconcertante en un período tan breve, habiendo sucedido en sólo el 1% de la edad del universo».

 

Los datos proporcionados por el telescopio Hubble han planteado graves conflictos a diversas ideas anteriormente aceptadas sobre el origen y la estructura del universo. Fotografía: Telescopio Espacial Hubble, cortesía de NASA.

Esta galaxia tiene un corrimiento al rojo de z=10, pero en teoría es posible tener corrimientos al rojo de 15 o superiores. En regiones más alejadas que esta galaxia, la teoría predice que las estrellas más antiguas fueron hechas de hidrógeno puro —las estrellas con designación de Población III— antes que se hubieran cocido elementos pesados en el interior de las estrellas de primera generación, porque de la sopa de partículas del Big Bang sólo emergieron átomos de hidrógeno y helio. (Las estrellas de la Población III nunca se han observado.) New Scientist preguntaba: «¿Llegaremos jamás a ver las primeras estrellas del universo?” Desde luego, una pregunta incisiva; y la respuesta es que incluso con el Telescopio Espacial James Webb (JWST) de la próxima generación puede que sea imposible detectar las primeras estrellas: «Las galaxias más antiguas pueden ser demasiado distantes y ténues para verlas con el JWST». Ahora bien, como se supone que la ciencia se fundamenta en los datos obtenidos, una pregunta de seguimiento podría ser: Entonces, ¿cómo sabemos que estas entidades teóricas existieron de verdad? Por lo que sabemos, las estrellas observables más antiguas son las estrellas más antiguas.
La datación de las estrellas y de las galaxias da por supuesto que comprendemos el tiempo y los relojes. Space.com sacudía las imaginaciones de los lectores con este titular: «En el caso de los agujeros negros maduros, el tiempo se detiene». Entonces, ¿qué edad tiene un agujero negro? La respuesta puede depender enteramente de la plataforma del observador. Y sea cual sea la respuesta, los físicos, como tales, no pueden siquiera abordar esta cuestión: «En realidad está más allá de la física que conocemos», admitía Juan Antonio Valiente Kroon [matemático en Queen Mary, Universidad de Londres]. «Para comprender lo que sucede dentro de un agujero negro, tenemos que inventar una nueva física». Pero si el hombre inventa la física, ¿cómo sabe cuando tiene la física definitiva? Newton creyó que había conseguido sistematizarla por completo; Einstein pensó que había llegado …
  1. Ciencia Planetaria: ¿Qué vamos a hacer con este cuerpo que se niega a morir?: «Los geofísicos esperaban que este pequeño mundo sería un montón de hielo, frío, muerto y carente de interés», dice Dennis Matson del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, y ex científico de proyectos de la misión Cassini. «¡Pues vaya sorpresa tuvimos!», decía en un comunicado de prensa en PhysOrg, y luego añadía: «¡Este descubrimiento nos lleva a reajustar nuestros relojes!» Sin embargo, los astrónomos están convencidos de que esta diminuta luna tiene 4,5 mil millones de años. ¿Puede realmente haberse mantenido activa tanto tiempo?
Hay varias maneras de rescatar esta teoría en crisis. Una es jugar con modelos. Los científicos del proyecto Cassini descubrieron sal en las partículas de la pluma. Un nuevo modelo sugiere la existencia de un océano burbujeante debajo de la corteza helada: «El modelo que él y sus colegas proponen sugiere que gases disueltos en agua a gran profundidad debajo de la superficie forma burbujas», explicaba el artículo, contradiciendo conclusiones de Nimmo y Roberts en 2008 (25/03/2008). Otro método es el de la analogía: «Como la densidad del «agua con gas» resultante es inferior a la del hielo, el líquido asciende rápidamente a través del hielo hacia la superficie». ¿A quién no le seduciría el espectáculo de una soda espumosa para aceptar este modelo?
Pero todavía no hemos oído nada acerca de cómo Encélado podría estar sirviendo soda espumosa durante 4,5 mil millones de años. Larry Esposito reconocía este problema: «¿De dónde procede el calor de este diminuto cuerpo?», se preguntaba perplejo. De modo que la siguiente estrategia es hacer contribuciones: «Pensamos que el calentamiento por mareas podría estar contribuyendo». Desafortunadamente, la contribución no parece acercarse ni de lejos para pagar la factura de la calefacción (véase Se desvanecen las esperanzas acerca de la longevidad de Encélado, y, en inglés, 04/08/2007, 13/03/2007).
Cuando todo lo demás falla, hay la táctica de la distracción: «Ahora queda claro que, sea lo que fuere que está produciendo el calor, Encélado cumple muchos de los requisitos para la vida», proseguía diciendo Esposito (cf. 03/26/2008). «Sea lo que fuere» ha distraído al lector de su atención hacia algo más seductor. La breve digresión a la astrobiología iba luego seguida de esta admisión: «Nadie sabe de cierto lo que está sucediendo debajo del hielo, pero parece que esta pequeña luna tiene una historia muy interesante que contarnos: chorros eruptivos, un océano subterráneo, la posibilidad de vida».
Luego dice algo en lo que todos estamos de acuerdo: «¡Y creían que este lugar era aburrido!» Desde luego: el espectáculo de cómo rescatan una teoría sepultada es cualquier cosa menos aburrido.
  1. Paleontología: Jugueteando con la extinción de los dinosaurios: «Investigadores de la Universidad de Alberta determinaron que un hueso de dinosaurios fosilizado descubierto en Nuevo México confunde el paradigma mucho tiempo establecido de que la edad de los dinosaurios finalizó hace entre 65,5 y 66 millones de años». Parece que hay problemas. ¿Qué ha sucedido? Según Science Daily, se ha datado un hueso de un hadrosaurio en 64,8 millones de años. Esto parece remoto, pero no es suficiente remoto. «Esto significa que este hervíboro específico vivía alrededor de unos 700.000 años después de la extinción en masa que muchos paleontólogos creen que causó la extinción de todos los dinosaurios no avianos de la tierra, para siempre». (Los dinosaurios avianos son, en el actual lenguaje taxonómico, las aves.)
Las buenas noticias son que la datación por uranio-plomo parecía confirmar el período cronológico específico para el estrato en el que se encontró incorporado el fémur. La mala noticia era este problema de que unos dinosaurios hubieran sobrevivido a una extinción global. Los creyentes en la historia de la datación de los dinosaurios pueden no haber sido conscientes de los problemas que se detallan en el artículo:
Actualmente, los paleontólogos datan los fósiles de dinosarios mediante un método que se llama cronología relativa. Cuando es posible, la edad del fósil se estima relativa a la edad conocida de deposición de la capa de sedimentos en que se descubrió, o a la limitada por las edades de deposición conocidas de capas por encima y por debajo del horizonte fosilífero. Sin embargo, la obtención de edades de deposición precisas para rocas sedimentarias es muy difícil y como consecuencia la edad de deposición de la mayoría de los horizontes fosilíferos está mal acotada.
Este párrafo proseguía exponiendo que los fósiles pueden desplazarse de sus posiciones originales en los sedimentos y dar falsas impresiones de su edad (lo que se designa como retrabajado). Los investigadores de la U. de Alberta creen que su datación radiométrica directa aumentaba la confianza en la línea cronológica: «Los investigadores dicen que su método de datación directa excluye el proceso de retrabajado».
Sea precisa o no, la datación suscita este problema de la supervivencia de dinosaurios a un suceso de extinción global en el límite K/T (Cretáceo-Terciario), fuese lo que fuere que lo causó. «Se cree comúnmente que restos de un impacto de un meteorito gigantesco bloquearon el sol, causando unas condiciones climáticas extremadas y matando la vegetación en todo el mundo». Pero debió sobrevivir suficiente vegetación para mantener a los mamíferos, aves, gusanos, mariposas y muchas otras delicadas criaturas medrando como si nada hubiera sucedido.
El comunicado de prensa ofrecía un recurso para el rescate de la teoría: «Es posible que en algunas zonas la vegetación no quedase aniquilada y que sobrevivieran algunas de las especies de hadrosaurios». Pero, si este fue el caso, ¿no habrían sobrevivido hasta el presente, junto con los mamíferos y las mariposas? ¿Es necesario añadir otro recurso de rescate ad hoc, una segunda extinción limitada sólo a estos hadrosaurios? No reajustemos los relojes todavía. El artículo acaba así: «Heaman y sus colegas creen que si su nuevo método de datación mediante uranio-plomo se mantiene con más muestras fósiles, entonces será necesario revisar el paradigma de la extinción del límite K/T y de la extinción de los dinosarios». La línea de base es: estemos atentos al próximo cambio de paradigma.
  1. Paleoantropología: ¿el fin de «la procedencia de África»: En MSNBC aparece un reportaje sobre otro cambio de paradigma: la historia de la pretendida migración del hombre primitivo «procedente de África» ha recibido una sacudida – una vez más (véase ¿Han descubierto a Adán?,  Los apuros del hombre primitivo, y, en inglés, 03/06/2009 punto 3, 24/11/2006, 01/09/2006, 24/01/2006). Se dice de unas herramientas de piedra descubiertas en Arabia que son el doble de antiguas (100.000 a 125.000 años) que anteriores declaraciones acerca de cuando se creía que los humanos se desplazaron hacia el norte saliendo de su Edén africano(hace 60.000 años; Los apuros del hombre primitivo).
Pero aparecen en el artículo cosas evidentemente curiosas: (a) las personas (¿homínidos, Neandertales, humanos modernos?) que migraron habrían tenido que construir embarcaciones para cruzar el canal de 800 metros a 4 kilómetros en el extremo meridional del Mar Rojo. (b) Las herramientas parecen «primitivas», en conflicto con las necesidades tecnológicas de la construcción de embarcaciones. (b) Arabia no era lo que conocemos actualmente: «Debido al clima diferente de la época, Arabia era más húmeda, y hubiera sido una pradera con abundantes animales que cazar». Esperemos que estas herramientas de piedra no fuesen la causa de un calentamiento global antropogénico. (c) No se aducieron pruebas de ocupación humana en Arabia desde un tiempo tan remoto hasta el presente. (d) ¿Acaso unos humanos lo suficientemente inteligentes para construir naves no hubieran dejado numerosos artefactos, y migrado alrededor del mundo, en un período representando más de 10 veces la historia registrada por escrito, período este en el que sus descendientes llegaron a la luna?
El reportaje de PhysOrg afirma que humanos anatómicamente modernos «habían evolucionado en África hace alrededor de 200.000 años». En tal caso, desde luego que se quedaron en el mismo lugar una barbaridad de tiempo. Otro recurso para rescate de teorías quedaba en evidencia en el artículo de PhysOrg, en el que se aducía que los emigrantes eran a la vez listos y estúpidos: «Este equipo de herramientas incluye hachas de mano relativamente primitivas junto con una diversidad de rascadores y perforadoras, y su contenido implica que no fue necesaria una innovación tecnológica para que los humanos primitivos emigrasen a la Península Arábiga». Pero, ¿acaso unos humanos anatómico modernos, o incluso los Neandertales, no hubieran recorrido los confines de la tierra, impulsados por el afán de viajar? «Nuestros descubrimientos deberían estimular una reevaluación de los medios por los que los humanos modernos llegamos a ser una especie global». Sencillo: tenemos piernas, viajaremos; tenemos embarcaciones, navegaremos.
Este perturbador descubrimiento depende de la validez del método de datación por fluorescencia estimulada que se usó en los artefactos. Mientras que los paleontólogos están esforzándose en mantener este descubrimiento dentro del viejo paradigma —p. ej., para decidir si fueron los Neandertales o los humanos modernos los que fabricaron las herramientas, y qué ruta pudieron haber tomado—, podría ser apropiado preguntar cuántos recursos de rescate de la teoría se permiten antes que se imponga una revolución científica. Mientras tanto, alguien debería informar al equipo que los cretenses parecen haber estado navegando mucho antes que esto (01/06/2011), quizá hace 700.000 años. ¿Cómo llegaron allí desde África?
Según la teoría de Thomas Kuhn de las revoluciones científicas, los paradigmas permiten al «gremio» de los científicos trabajar en armonía sobre cuestiones comunes y empleando supuestos compartidos. Luego se van acumulando anomalías hasta que el paradigma ya no puede acomodar el creciente peso de las anomalías. Unos osados nuevos científicos, generalmente pertenecientes a la generación joven, proponen un nuevo paradigma. Ocurre una revolución científica, y el nuevo paradigma pasa a ser la nueva zona de acomodo. Es muy difícil para los científicos del gremio verse dentro de un paradigma. Para ellos, el paradigma es intuitivamente evidente. Se necesita valor para plantear nuevas cuestiones y para pensar fuera de la caja. A veces se debe incurrir en los riesgos de la ridiculización y del ostracismo.
Sabemos de casos donde el inconformista llegó finalmente a ganar frente al consenso. Ejemplos de ello son J. Harlan Bretz (véase ¿Están ya preparados los geólogos para considerar un diluvio universal?, ¿Mintió Lyell un poquito?), y Benoit Mandelbrot (11/12/2010, en inglés). Estos casos pudieran respaldar la opinión de que la ciencia es en último término progresiva y autocorrectora, si se da el tiempo suficiente. Lo que no conocemos son los casos en los que los inconformistas murieron en vano, haciendo preguntas que nadie más hacía, buscando explicaciones alternativas que hubieran podido resultar fructíferas si alguien hubiera prestado oído. En estos tristes casos, toda una civilización podría persistir en un camino de error hasta que se derrumbe, al no haber nunca planteado las preguntas correctas. No es una cuestión de ciencia. Es una cuestión de filosofía acerca de la ciencia.
Esta es una importante entrada sobre filosofía de la ciencia ilustrada con recientes ejemplos del mundo real. Los científicos implicados no tienen ninguna intención de engañar ni de ser perezosos en su forma de pensar. La mayoría de científicos son personas trabajadoras, muy inteligentes y afables. Hay sencillamente algunas cosas que nadie puede saber. Hay también una gran diferencia entre descubrimiento científico y explicación científica. Con la destreza de los científicos para observar, y con costosos instrumentos que ayudaron a diseñar, descubrieron los géiseres de Encélado. Explicar cómo Encélado podría seguir activo durante 4,5 mil millones de años es una cuestión totalmente distinta. ¿Cómo podría saber nadie qué edad tienen, o el tiempo que han estado en erupción, sin haberlos observado a lo largo de su historia? Lo mismo sucede en el caso del descubrimiento de un hueso de dinosaurio en Nuevo México, un fémur humano en Arabia, o una tenue galaxia. El factor «sorpresa» en el descubrimiento debería decirnos algo acerca de la validez de la explicación que se ofrece.
En su defensa, se podría decir que estos científicos están haciendo lo mejor que pueden con una información limitada, aunque con la ventaja de unos instrumentos caros, de una formación especializada y de un inmenso cuerpo de datos acumulados. Es sólo humano querer especular más allá de los datos y de tratar de alcanzar un entendimiento. Pero debemos recordar que en nuestra cultura los científicos reciben un elevado grado de credibilidad. Pueden proclamar cosas a los medios de comunicación que en raras ocasiones son objeto de crítica. Además, se encierran dentro de sus círculos, en medios más bien aislados, en los que las críticas de sus pares se limitan generalmente a cuestiones dentro del paradigma, no desde fuera del mismo. No son inmunes a la presión social de mantenerse dentro de sus colectivos de pensamiento; esto podría significar la diferencia entre publicar o perecer.
Muchos periodistas científicos tienen una actitud de reverencia hacia las opiniones del sacerdocio científico (aquellos con una presunta autoridad para mediar entre la Naturaleza y el pueblo llano). Estos periodistas no ven su trabajo como el de críticos, sino de intérpretes, para tomar las murmuraciones abstrusas de las revistas y transmitirlas de forma digerida a las masas. Los reporteros científicos tienden a encuadrarse dentro del realismo científico, formados en la tradición triunfalista de la ciencia como una marcha de progreso hacia la comprensión de la realidad. Los descubrimientos pueden ciertamente ser cumulativos, pero esto no es necesariamente cierto de las explicaciones. Parece que muchos informadores se olvidan de las incisivas preguntas que plantearían los filósofos de la ciencia.
Invitamos al lector a prestar atención a las cuestiones planteadas en el texto de esta entrada. Son preguntas que los adormilados medios de comunicación nunca plantean. No pueden plantearlas porque están en el sueño del paradigma. Y como sabemos por experiencia, cuando se duerme se pueden tener sueños muy realistas. Pero los sueños, sueños son.
¿Será que estamos todos soñando? Esta sería una perspectiva extrema que podría proponer un partidario del solipsismo. ¿Cómo podrías saber que quien te está sacudiendo, quien te está llamando para que despiertes, no forma parte del sueño? ¿Cómo sabemos que nuestros sentidos dan una verdadera representación del mundo? A fin de cuentas, el mundo le podría parecer muy diferente a un pez de las profundidades abisales, en la oscuridad punteada por resplandores bioluminiscentes. Estos peces, si tuvieran una mente reflexiva, podrían ni ser conscientes del medio acuoso en el que viven, y podrían definir su oscuridad como luz. Consideremos que sólo hemos sabido acerca del vasto campo de radiaciones electromagnéticas fuera de la luz visible durante una diminuta fracción de la historia de la humanidad. ¿De qué otras cosas somos ignorantes? (consideremos la Ley de Young).
Es imposible huir de la fe. Se precisa de fe para creer que nuestras percepciones se corresponden con la realidad. Las suposiciones se presuponen; los axiomas son axiomáticos, pero si ellos no se puede razonar. Sólo la perspectiva bíblica del mundo proporciona los fundamentos para la fe que hace que la razón sea razonable. Todos los científicos dependen de esta perspectiva del mundo, de forma intencionada o inconsciente. ¿Por qué? Porque uno no puede conseguir por evolución la verdad y la realidad a partir de una perspectiva materialista de un mundo constituido por partículas y fuerzas sin dar por supuesta la cuestión de si la verdad es verdadera y de si la realidad es verdaderamente real. Las leyes de la lógica son conceptos, no partículas; para usarlas, se tiene que presuponer que son universales, independientes del tiempo y ciertas. Y se tiene que creer que la comunicación en el ámbito conceptual, para ser inteligible, tiene que derivar de una Mente comunicadora que es a Su vez universal, independiente del tiempo y cierta. En resumen, uno ha de ser teísta. Un corolario es que los ateos son de facto teístas a pesar de ellos mismos.
Es preciso partir desde la perspectiva bíblica del mundo —un mundo creado por una inteligencia llena de propósito y de capacidad inventiva, y de ello sigue la legitimidad (si no la fiabilidad) de la empresa en pos del conocimiento científico. Sólo así podemos esperar llegar a plantear las preguntas adecuadas.
 

Lectura de fondo:


Fuente: Creation·Evolution HeadlinesRescuing Theories from the Evidence 28/01/2011

Redacción: David Coppedge © 2011 Creation Safaris – www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2011 – www.sedin.org


Publicado por Santiago Escuain para SEDIN – NOTAS y RESEÑAS el 1/31/2011 11:54:00 PM

Published in: on +00002011-01-31T11:15:18+00:0031000000bMon, 31 Jan 2011 11:15:18 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am01  Dejar un comentario  

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