Unos huesos de dinosaurios nos dan nuevas sorpresas: Tejidos originales

 
1 febrero 2011 — «La naturaleza es amable». Es bueno saberlo, pero, ¿cuál era el contexto de esta declaración que aparece en New Scientist? «Pero, ocasionalmente, la naturaleza es amable y la fosilización preserva detalles de los tejidos blandos de un animal». Pero, ¿acaso la naturaleza ha sido amable durante decenas de millones de años? En un artículo titulado «Fósiles de núcleo blando revelan la verdadera naturaleza de los dinosaurios» Jeff Hecht revelaba que más investigadores están encontrando tejidos blandos y materiales originales en los huesos de los dinosaurios de los que se dice que tienen edades de 65 millones de años y superiores —incluso hasta el doble de esta antigüedad.

¡Sorpresa! Frente a la conciencia de que los tejidos blandos no pueden preservarse con buena integridad durante decenas de millones de años, se están realizando descubrimientos de dichos tejidos blandos (vasos sanguíneos, proteínas, el frágil ADN) en restos de dinosaurios y de otros seres del pasado. Hay una evidente desgana a aceptar esta realidad ante la conciencia de que efectivamente estos tejidos no se deberían haber preservado. El paradigma de una larga cronología de la trama geológica de la tierra, creado a medida del hipotético proceso evolutivo, recibe otro golpe. ¿Hasta cuándo se podrá mantener frente a un cúmulo de contradicciones? En la fotografía, la momia del Edmontosaurio (E. annectens). Fotografía cortesía de Magnus Manske.

Ya hemos dado noticias aquí acerca de hallazgos de tejidos blandos (p. ej., Un tesoro de fósiles con tejidos blandos descubierto en China), pero este artículo sugiere que los científicos los están buscando de forma más deliberada (cp. Se ha logrado recuperar proteína de la sangre de los dinosaurios — ¿80 millones de años?). Pete Larson, Phil Manning y Roy Wogelius, en particular, han estado usando radiación sincrotrónica en Stanford para buscar restos no fosilizados de dinosaurios. Hecht sugirió que no están solos: «Su proyecto es uno de diversos enfrentamientos a las opiniones establecidas de que, cuando los animales fosilizan, se pierde todo el material orgánico original, desde los huesos hasta la sangre». Su trabajo podría volver a abrir viejos motivos de polémica: «Sin embargo, y para empezar, los investigadores como Manning tienen que convencer a otros paleontólogos de que sus fósiles realmente preservan material original, lo que no será fácil». Otros paleontólogos se han mostrado escépticos, porque «No había pruebas convincentes de tejido blando original anterior a la Edad Glacial». Esto se debe a que «el ADN se degrada mucho más rápidamente que las proteínas y otros componentes de tejidos blandos, y  nadie cree que sea posible recuperar ADN con una edad anterior a alrededor de un millón de años».
Hecht explica que, en tanto que las huellas de tejidos blandos son excepcionales pero no desconocidas, la preservación de un material original real ha sido tema polémico. Mary Schweitzer adquirió fama por anunciar vasos sanguíneos, células y otros materiales en un fémur de un T. rex en 2005 (véase Inferencias de proteínas antiguas, y el anuncio original en inglés en 24/03/2005), pero «El anuncio de Schweitzer se enfrentó con una actitud de escepticismo, en parte debido a la inmensa edad del hueso involucrado». Ella respondió a los argumentos de los escépticos que mantenían que sólo había encontrado biofilms recientes (véase Tejidos blandos de dinosaurio: ¿Engañados por un cieno?) y luego anunció el descubrimiento de colágeno, hemoglobina, elastina y laminina — respaldando su descubrimiento de material original (véase Se ha logrado recuperar proteína de la sangre de dinosaurios — ¿80 millones de años?). Despertando de su sueño de dogmatismo, más y más paleontólogos han emprendido una cacería del tesoro de los tejidos blandos:
Otros han comenzado a comunicar hallazgos similares, y no sólo del interior de huesos. Manning y Wogelius han comunicado el descubrimiento de aminoácidos en la garra y piel de Dakota, la momia del Edmontosaurio de 66 millones de años (Proceedings of the Royal Society B, vol 276, p 3429). Mientras, Maria McNamara, que había estudiado bajo Orr, y que ahora reparte su tiempo entre Dublín y Yale, anuncia que ha encontrado médula en el interior de huesos fosilizados de ranas y salamandras preservadas en depósitos de fondos lacustres en España (Geology, vol 34, p 641). La médula ósea es normalmente uno de los primeros tejidos en descomponerse, pero ella encontró residuos orgánicos preservados en tres dimensiones y que retenían el color y la textura originales de la médula ósea.
«La fidelidad de la preservación al nivel morfológico es extraordinaria, aunque es muy improbable que la composición bioquímica sea completamente original», dice [Patrick] Orr [University College Dublin]. Y añade: «La conservación de estos tejidos blandos tan susceptibles de descomposición es probablemente cosa mucho más común de lo que pensamos
Entonces, ¿qué hay de la última prueba realizada en Stanford? Manning y Wogelius habían tenido éxito en encontrar pigmento original en un espécimen de un Archaeopteryx en 2009 (10/05/2010), recordaba Hecht; «Nadie había esperado que se preservase la estructura química de los tejidos blandos en tales lugares» como plumas. Citando a Wogelius: «Es pasmoso que esta estructura química resulte preservada después de 150 millones de años». También se detectaron átomos de zinc y cobre con el sincrotrón. Otros han encontrado «más sorpresas», como melanosomas todavía intactos en una pluma de ave a la que se atribuye una edad de 108 millones de años, usando microscopía electrónica de barrido. Lo mismo sucede con otro equipo en China.
Los nuevos métodos todavía no han dado ninguna gran respuesta sobre los dinosaurios; investigadores como Schweitzer y Manning han dedicado muchos de sus esfuerzos a persuadir a los escépticos de que sus resultados son reales. Creen que en último término convencerán a los dubitativos y revolucionarán a la paleontología, pero, entre tanto, tendrán la satisfacción que impulsa a los cazadores de fósiles aficionados y profesionales por igual. «Es absolutamente asombroso descubrir algo que nunca se ha visto antes», dice Wogelius.
Desafortunadamente, Hecht nos ha dejado en suspenso acerca de si el equipo de Manning descubrió algo en Stanford durante su último ensayo. Pero parece que vendrán más anuncios de preservación de tejidos originales en fósiles, ahora que se ha cubierto el vacío de la credibilidad. «Los anuncios son tema de polémica, pero si son genuinos prometen infundir nueva vida en nuestra comprensión de la vida antigua», decía Hecht.
Se puede leer el artículo de Hecht y, si uno es intelectualmente perezoso, pensar: «Maravilloso; la ciencia sigue en su progreso». Pero lo que esto significa es que la ciencia estaba desfilando en la dirección equivocada durante muchísimo tiempo. Los datos están llevando a los paleontólogos evolutivos y a los geólogos a dar media vuelta en un cambio radical, con las mejillas ruborizadas: no esperaban encontrar tejidos blandos; no estaban buscando tejidos blandos; y no podían creérselo cuando les fue mostrado. Schweitzer y Manning se encuentran en la situación de unos sargentos instructores, vociferando a unas tropas que han estado marchando todas al paso, pero en una dirección falsa.
Hay sólo un grupo que no se siente sorprendido por estos descubrimientos: el de los creacionistas de biosfera reciente. Sí, menospreciados y considerados como la escoria de la sociedad desde los estamentos académicos (tanto desde el campo secular materialista como desde el del evolucionismo teísta); incluso mantenidos a distancia por muchos en la comunidad más amplia del Diseño Inteligente que mantienen posturas de un desarrollo de creación progresiva a lo largo de vastas eras de tiempo geológico. Los creacionistas de biosfera reciente, igual que los evolucionistas materialistas, no pueden creer que el ADN y las proteínas puedan durar entre 80 y 150 millones de años. Pero los creacionistas de biosfera reciente, tras una lectura detenida de los argumentos y de las comunicaciones, constatan la congruencia de esta supervivencia de los tejidos blandos, proteínas y ADN, con una historia diferente a la del cuento materialista de un largo desarrollo a lo largo de vastas eras.
Ahora que a los dormilones del tiempo estándar evolutivo se han despertado de golpe, ¿deberíamos confiar en sus relojes? Es evidente que no pueden reclamar credibilidad ahora cuando, para preservar su sistema cronológico, se manifiestan admirados y dicen: «¿Será posible? ¡Sí, el ADN puede sobrevivir durante 150 millones de años!» Muchos de ellos están eludiendo la realidad de que la preservación de los tejidos blandos constituye un golpe de muerte para las suposiciones acerca del tiempo evolutivo (cp. Se ha logrado recuperar proteína de la sangre de dinosaurios — ¿80 millones de años?).
Aunque estos descubrimientos no demuestran rigurosamente una edad reciente para la biosfera (sigue habiendo dudas y ensayos pendientes), desde luego parece que hay muchos indicios, aparte de otros muchos acumulados (véase bajo métodos de datación en este mismo blog). Pero los argumentos que ahora esgrimen los evolucionistas acerca de una preservación de proteínas ¡y de ADN! durante decenas de millones de años es un intento desesperado para proteger su paradigma con el animoso eslogan de que todo esto «revolucionará la paleontología» de alguna manera vaga y sin especificar. Desde luego que debería revolucionar la paleontología; y la interpretación histórica de la trama geológica de la tierra: pero desmantelando la artificial cronología evolutiva y volviendo a abrir unas antiguas cuestiones pendientes acerca de la historia de la tierra. Véase también la entrada Ciencia y «ciencia»: cómo rescatar las teorías del ataque de los datos, y, para una fascinante investigación histórica acerca del origen político y sociológico de la moderna «Geología Histórica», véase Los orígenes de la moderna teoría geológica, por el historiador George Grinnell, de la Universidad de Lethbridge, Alberta.
La realidad es que el hallazgo de tejidos blandos conservados es una predicción que sólo podría proponer un creacionista de biosfera reciente. Lo que no pueden hacer es, desde su perspectiva de inmensas eras de tiempo, decir cosas como: «Esperamos que se descubran más tejidos blandos en huesos de dinosaurios» y luego, cuando se descubra, proclamar victoria. Este descubrimiento es realmente contrario a todas las expectativas, como ha quedado de manifiesto en la sorpresa y el rechazo de una total incredulidad ante estos datos, que sólo están aceptándose con gran desgana. Ha sido sólo por la acumulación de nuevos datos que los actualistas se ven forzados a su aceptación —y a buscar formas de proteger un paradigma que objetivamente ya está hundido.

Fuente: Creation·Evolution HeadlinesDinosaur Bones Crack Open Surprises: Original Tissue  30/1/2011

Redacción: David Coppedge © 2011 Creation Safaris – www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2011 – www.sedin.org


Publicado por Santiago Escuain para SEDIN – NOTAS y RESEÑAS el 2/03/2011 08:32:00

Published in: on +00002011-02-03T01:52:27+00:0028000000bThu, 03 Feb 2011 01:52:27 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am02  Comments (3)  

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3 comentariosDeja un comentario

  1. Felicidades logos, muy buen articulo!!

  2. Reynaldo

    Muchas gracias por tu visita y comentario. Espero que nos visites a menudo.

    Bendiciones

  3. ¡¡GLORIA A DIOOOOS!!


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