Un desafío frontal a las células madres embrionarias

Un desafío frontal a las células madres embrionarias

13 febrero 2011 — En cualquier momento, un tribunal de los EE. UU. fallará acerca de si puede proseguirse con la financiación de las investigaciones con células madre embrionarias, o si se debe poner fin a la misma. Sea cual sea la resolución, si de parte del Juez Lamberth sobre la legalidad de las directrices de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), o de parte del Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia, probablemente se presentará un recurso ante el Tribunal Supremo. Las pasiones son intensas por ambos lados. Una activista en favor de las células madre adultas, acerca de la que se informaba en Nature esta semana pasada,1 se quedó sorprendida ante la gran cantidad de científicos que comparten su antagonismo contra el uso de embriones humanos para fines de investigación. Esto se tratará con más detalle más abajo; primero daremos algunos titulares:

Blastocisto al quinto día de la fertilización. Este embrión ya posee su individualidad humana. A partir de la concepción se realiza el desarrollo del ser humano de una manera continua hasta su plena madurez. La obtención de células madre embrionarias comporta la destrucción de este ser humano en desarrollo. Fotografía cortesía de RWJMS IVF Program 

  1. Enfriando la llama: Science Daily informaba acerca de cómo la terapia con células embrionarias adultas puede reducir el daño inflamatorio debido a una apoplejía. «Estamos contemplando un giro de paradigma en la manera en que algunos tipos de células madre pueden impulsar la recuperación de una apoplejía», decía un entusiasmado investigador en la Universidad de Texas. La terapia con células madre adultas parece mitigar la inflamación en el bazo. Este nuevo tratamiento promete «mejorar el cuidado clínico, reducir los costes sanitarios a largo plazo, y mejorar la calidad de vida para millones de personas».
  2. Ímpetu de las células iPS: PhysOrg comunicaba que investigadores en Harvard y Columbia han demostrado que «muchas células iPS igualan a las células embrionarias humanas hESCs en la creación de neuronas motoras humanas, las células destruidas en una diversidad de enfermedades neurológicas, incluyendo la enfermedad de Parkinson».” Las células madre pluripotentes inducidas (iPS) son una forma de célula madre adulta que no comporta la destrucción de embriones, lo que sí sucede en el caso de las células madre embrionarias humanas (hESC). En el artículo se afirma que las células iPS cumplen el «estándar de oro» de la pluripotencia. Además, nuevos métodos están acelerando los ensayos de pluripotencia de las células iPS.
  3. Células iPS de todo corazón: Otro reportaje en PhysOrg resaltaba la investigación en Stanford que demuestra que las células iPS pueden generar células cardíacas palpitantes que arrastran un defecto genético bajo estudio, lo que permite «por primera vez examinar y categorizar la dolencia al nivel celular».
  4. Economía aplicada a las células madre embrionarias: PhysOrg también analizaba desorden de las leyes de patentes acerca de las líneas de células madre, y sus datos y tratamientos. Algunos científicos advierten acerca de un potencial «efecto sofocante de una extendida práctica de registro de patentes en el campo de las células madre». La bioeticista Debra Matthews (Johns Hopkins) decía: «La extendida práctica de registrar derechos de propiedad intelectual ha resultado en un complejo y confuso mosaico de propiedad y control en el campo de la ciencia de las células madre». Aunque el artículo no dejaba claro si la disputa incluye la investigación sobre células madre adultas, mencionaba que una recomendación era «un portal centralizado para acceder a bases de datos existentes, como el Banco de Células Madre del Reino Unido y el Registro de Células Madre Embrionarias Humanas».
  5. Mezcolanza: Otro artículo en PhysOrg trataba acerca del nuevo Banco de Células Madre Humanas de la Facultad de Medicina de Massachusetts, que abría con siete líneas de células madre de alta calidad (5 embrionarias, 2 de células iPS, con más que han de seguir), y de cómo se están conservando en nitrógeno líquido y se ponen a disposición de investigadores por todo el mundo. El artículo mezclaba estas dos fuentes de células madre sin mencionar siquiera la ética: p. ej.: «El Registro incluye información acerca de la derivación, disponibilidad y características de más de 1.200 líneas celulares hESC e iPS desarrolladas en más de 22 países diferentes, incluyendo más de 200 líneas celulares con trastornos genéticos».
  6. Células sexuales: De las células reproductivas se toman células madre partenogénicas (12/03/2005). Al carecer del complemento completo de pares cromosómicos, podrían contener una copia buena o mala de un gen implicado en una enfermedad como la esclerosis tuberosa o la enfermedad de Huntington. Science Daily analizaba cómo trabajos realizados en el Nationwide Children’s Hospital está construyendo buenas células madre embrionarias a partir de células partenogénicas. «Estas células madre embrionarias de progenitor único/derivadas de pacientes se pueden usar en teoría para la corrección de una diversidad de enfermedades que se dan cuando una copia del gen es anormal», decía un investigador en el hospital.
«La Activista»
Con la resolución del Juez Lamberth del pasado septiembre en la que se prohibía la financiación federal de la investigación de células madre embrionarias (30/09/2010) todavía bajo una orden cautelar de suspensión (26/09/2010), los investigadores y los bioeticistas están esperando para ver lo que traerá el próximo fallo judicial. La revista Nature publicó la historia de «The Crusader [La Activista]», Theresa Deisher, una de las dos restantes demandantes que ganaron el caso juzgado en septiembre.1 La reportera Meredith Wadman presentaba a Deisher bajo una luz bastante positiva como una inteligente doctora investigadora con un intenso trabajo en biología celular, confiada, persistente y abnegada, respetada por sus enemigos, una mujer católica romana que «antes había rechazado la religión en favor de la ciencia», pero que recuperó su fe al darse cuenta de que los fetos no eran meros «agregados celulares», sino seres humanos (cp. 07/11/2002).
Las posiciones políticas de Deisher durante sus tiempos de estudiante en la facultad eran «muy de extrema izquierda», después de haber descartado la fe religiosa de su madre. «Estaba metida en ciencia, y la ciencia era mucho más interesante que la religión», dijo. «Animé a un par de amigas a que abortasen». Su regreso a la fe fue por pasos graduales. Primero, la contemplación de un cadáver adulto preservado en formol la hizo consciente de que un feto preservado en un jarro sólo parece «ajeno» debido al método de preservación. Segundo, vio de primera mano las profundas pasiones de los que están empeñados en la investigación con embriones humanos. «Y la vehemencia con la que los colegas se mantenían en sus posturas “me hizo abrir los ojos”, dice Deisher, a las muy reales —y ella añade que anticientíficas— pasiones que pueden infectar a los defensores de la ortodoxia científica», escribía Wadman. «La ciencia, razona ella, no era tan objetiva, después de todo». Tercero, la creciente antipatía de Deisher a la investigación con células madre embrionarias recibió un golpe emocional hablando con legisladores estatales republicanos en el estado de Washington en 2007. «Uno de los otros oradores era una madre que había adoptado un embrión congelado procedente de una clínica de fertilidad», continuaba Wadman. «El resultado, una niña que tenía entonces cuatro años, estaba en pie a su lado».
Deisher vendió su casa y empleó sus ahorros para la jubilación para fundar un instituto para el avance de las terapias con células madre adultas. Con ello no se dedica a enfrentarse a ningunos científicos oponiéndose a ellos mediante procesos políticos; cuando se le solicitó, firmó de mala gana como demandante en el litigio que resultó en la resolución de Lamberth: «Da miedo declararse públicamente», decía: «no me gusta la notoriedad». En lugar de esto, su compañía AVM Biotechnology busca proporcionar alternativas positivas: «La misión de la compañía, en parte, es eliminar la necesidad de terapias mediante células madre embrionarias y posibilitar a las compañías que trabajan con células madre adultas triunfar desarrollando, por ejemplo, remedios que promuevan la retención de las células madre en órganos objetivo». También trabaja sobre alternativas a vacunas actualmente en producción usando líneas de células derivadas de fetos que fueron abortados hace décadas». A diferencia de los institutos en California que tienen a su disposición 3 mil millones de dólares en bonos aprobados por los contribuyentes, Deisher dirige su compañía desde un dormitorio con cinco voluntarios no remunerados.
Es mucho lo que depende de la siguiente decisión del tribunal. Si el tribunal se muestra de acuerdo con Deisher, concluía Wadman, «ello pondrá punto final a cientos de experimentos con células madre embrionarias humanas —quizá de forma definitiva». Una de las cosas más interesantes que aprendió Deisher gracias al pleito —más aún, la «más gran lección», en palabras de Wadman— fue, citando a Deisher, «la gran cantidad de científicos que están en contra [de la investigación con células madre procedentes de embriones humanos]. Esto yo no lo sabía. Nunca esperé el nivel de apoyo y de ánimo que he recibido».

1. Meredith Wadman, «The Crusader», Nature 470, 156-159 (Feb 9, 2011) | doi:10.1038/470156a.
Que Nature publique esta información acerca de Deisher es una señal alentadora de que el ímpetu puede estar menguando y apartándose de la investigación sobre células madre embrionarias. Nature solía poner su peso editorial en contra de los oponentes a estas investigaciones de la misma manera en que lo hace contra los creacionistas, motejándolos de ignorantes moralistas que constituyen un obstáculo en el camino del progreso (11/02/2005, 27/09/2004). Lo cierto es que la doctora Tracy Deisher no se ajusta a este estereotipo, ni tampoco el doctor James Sherley, un investigador en células madre adultas en el Instituto de Investigación Biomédica de Boston, el otro demandante en el pleito. También es cierto que Wadman incluía suficientes escarnios contra Deisher para dar satisfacción a los lectores izquierdistas de Nature (llamándola un «manojo de contradicciones», señalando que nunca había solicitado una subvención del NIH, observando que estudia la «perniciosa» y «refutada» hipótesis de que el autismo podría ser causado por vacunas, citando a personas que la tildan de «polarizadora», observando en un apartado que es «como la Sarah Palin de las células madre»), pero dio también a Deisher abundante oportunidad para responder.
Lo que no se dice puede ser más elocuente. Wadman no menciona ninguna ventaja de las células madre embrionarias sobre las células adultas. No cita a ningún investigador líder de células madre embrionarias dando ningún argumento que justifique la destrucción de embriones. Y tampoco intenta siquiera defender la investigación con células madre embrionarias sobre bases éticas. En lugar de ello, da espacio a Deisher para dar dos golpes contundentes: (1) que muchos científicos están opuestos a la investigación con células madre procedentes de embriones humanos, y (2) que los investigadores con hESC no están primordialmente motivados por ninguna preocupación por los enfermos. Los investigadores que prefieren esta línea de investigación lo hacen porque son cómodas, argumenta Deisher; su ciencia «no tiene nada que ver con ayudar a pacientes, no tiene que ver con impulsar el bien común». Y en lugar de ello, argumenta ella, «no hay ventaja comercial, clínica ni para la investigación en el trabajo con células madre embrionarias humanas». La anécdota acerca de la niña de cuatro años que nació procedente de un embrión congelado añade carga emocional. Aquí tenemos un amado ser humano —evidentemente mucho más que un agregado de células.
Esto son signos de que la investigación con células madre embrionarias está perdiendo su apoyo público y el bombo publicitario que lo suscitaba (cp. Los proponentes de las células madre embrionarias cargan contra los datos y la ética). Después de todas las promesas dadas, no han producido ninguna curación (mientras que la investigación con células madre adultas está prosperando; véase Las células madre adultas conquistan los titulares, a partir de la promesa inicial en 24/01/2002). Resulta superflua, ahora que la tecnología con células iPS ha logrado llegar a la par, sin los problemas éticos. La credibilidad de la investigación con células madre embrionarias ha quedado dañada por fraudes (16/12/2005), en tanto que otros se preocupan por la posibilidad de futuros abusos (21/10/2004; cp. 22/04/2004 y 30/07/2001 sobre eugenesia). Los oponentes dentro de la comunidad científica se están manifestando de manera más abierta. Y todo está pendiente de un hilo, esperando al siguiente fallo judicial que podría poner fin definitivamente a la financiación federal. Pero, en primer lugar, ¿por qué debería recibir financiación del estado? Si las promesas fuesen creíbles, los apoyos comerciales y voluntarios serían abrumadores. Que los investigadores con células madre embrionarias tengan que recurrir a grupos de presión para obtener subvenciones públicas es una señal de que no es comercialmente viable.
Por otra parte, la perspectiva que uno abrigue acerca del origen de la vida y de la humanidad tiene unas consecuencias directas sobre la cuestión de la ética. La controversia acerca de las células madre durante la última década ha derivado directamente de las perspectivas enfrentadas acerca del significado de la vida humana. Si un embrión es «sólo un agregado de células», entonces juguetear con estos agregados celulares que ofrecen comodidad, o por la tentación de un premio Nobel, no tendrían consecuencias éticas. Pero si la vida humana fue creada por Dios, nunca pierde su santidad desde la concepción hasta la tumba. Esto afectará a la consideración que demos a un feto en un jarro, a un cuerpo plasticizado en una exhibición «artística», a un paciente de Alzheimer en un hogar de ancianos, a una mujer que esté considerando la posibilidad de abortar, o a la dirección que se imprima a la investigación científica. Ahí es donde entran en contacto las cosmovisiones con las prácticas científicas.

Fuente: Creation·Evolution HeadlinesTipping Point for Embryonic Stem Cells?  13/02/2011
Redacción: David Coppedge © 2011 Creation Safaris – www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2011 – www.sedin.org


Publicado por Santiago Escuain para SEDIN – NOTAS y RESEÑAS el 2/16/2011 12:11:00 PM

Published in: on +00002011-02-16T00:28:36+00:0028000000bWed, 16 Feb 2011 00:28:36 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am02  Dejar un comentario  

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