¿Cuanto cuesta seguir a Cristo?

EL PRECIO DE ENTREGARSE A DIOS POR COMPLETO

Posted by Luis Enrique Alvarado | , , |
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Una de las mejores formas de perder amistades y ser rechazado es entregándose a Dios por completo. ¡Toma en serio los asuntos espirituales; abandona todos tus ídolos; vuélvete al Señor con todo tu corazón y sé posesionado con Jesús; quita tus ojos de las cosas del mundo – y repentinamente te has convertido en un fanático religioso! Y te espera el peor rechazo de tu vida.

Cuando estuviste tibio, teniendo una forma de santidad sin poder – cuando no eras tan pecador, ni tan santo – no eras problemático para nadie, ni siquiera para el diablo. Las cosas estaban tranquilas; eras aceptado. Eras tan sólo uno de muchos creyentes a medias.

Pero cambiaste. Tuviste hambre de Dios. Fuiste convencido de pecado y no podías seguir jugando a iglesia. Te arrepentiste y te volviste al Señor con todo tu corazón. Abajo se fueron los ídolos. Comenzaste a hurgar en la Palabra de Dios. Dejaste de seguir las cosas materiales y te obsesionaste con Jesús. Entraste a un nuevo reino de discernimiento y comenzaste a ver cosas en la iglesia que una vez no te molestaron. Escuchas cosas del púlpito que quebrantan tu corazón. Ves a otros cristianos comprometiéndose en cosas mundanas, como una vez lo hacías tú. Por eso es que te duele tanto. Has sido despertado, volteado, quebrantado y contristado en espíritu. Y ahora tienes una carga dada por Dios por la iglesia.

Pero en vez de que tus amistades se regocijen o entiendan, ¡ellos piensan que te estás volviendo loco! Eres ridiculizado, mofado, y te llaman fanático.

Moisés fue tocado maravillosamente por la mano de Dios y despertado con relación a la atadura del pueblo de Dios. …le vino voluntad de visitar a sus hermanos los hijos de Israel. Moisés estaba tan entusiasmado por la gran revelación de liberación que había recibido que se apresuró a compartirla con los hermanos. Pero él pensaba que sus hermanos entendían que Dios les había de dar salud por su mano; mas ellos no lo habían entendido. (Hechos 7:23,25). Moisés fue el hombre más manso de la tierra; él estaba consumido con Dios. Él no se estaba comportando como el más santo; él se estaba moviendo en Dios, proféticamente. Él quería que sus hermanos escucharan y entendieran lo que Dios iba a hacer. Al contrario, lo rechazaron, diciendo, ¿Quién te hizo rey sobre nosotros? ¿Quién te crees que eres? Un día comprenderían – pero no ahora.

Cuando el Espíritu Santo me despertó hace años, cuando comencé a ver su llamado a la santidad y me puse en serio en cuanto a caminar en verdad y la Palabra se hizo viva, y cuando comencé a ver cosas que no había visto antes – quería compartirlo con todo el mundo. Llamaba a predicadores por teléfono y compartía lo que Dios me estaba diciendo. Con muchos de los que visitan mi oficina, gemía y abría mi Biblia y les señalaba verdades gloriosas de rendimiento total y pureza de corazón. Pensé que también lo veían. Pensé que amarían la Palabra y se arrodillarían conmigo a orar por un nuevo toque de Dios. Al contrario, la mayoría tan sólo pestañeaban. Decían cosas como: ¿Estás seguro que no te estas pasando del límite? O, Eso es algo pesado para mí. Y mientras más buscaba a Dios, menos le veía a ellos. Era como si derramaran agua fría sobre mi cara. Ellos no querían oír.

Si esto te está sucediendo desde que Dios te despertó, no estás solo. Quiero mostrarte y advertirte de la Palabra de Dios lo que debes esperar si estás dispuesto a seguir a Dios por completo. Puedes esperar tres reacciones: (1) Serás rechazado. (2) Serás echado fuera. (3) Serás apedreado.


Serás rechazado.


 

Jesús advirtió: Si fueran del mundo, el mundo los querría como a los suyos. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los he escogido de entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece. (Juan 15:19). Muéstrame a un creyente que se ha convertido tanto en un amante y hacedor de la verdad, y te mostraré uno que será rechazado y perseguido por toda la iglesia tibia. Renuncia al mundo y el mundo renuncia a ti. Jesús tuvo muchos seguidores hasta que la palabra que él predicó fue percibida como muy fuerte – demasiado exigente. El grupo de aquellos a quienes le encantaba los milagros escuchó sus declaraciones y lo abandonaron, diciendo: !Muy difícil! ¿Quién puede recibirlo? Jesús se volvió a los doce y preguntó, ¿También ustedes se van? O, ¿Es Mi Palabra muy difícil para ustedes también? Pedro contestó: ¿A quién iremos si sólo tú tienes palabra de vida eterna? No, Pedro y los doce no se irían porque ellos amaban la palabra que los demás decían era muy difícil, muy exigente – porque estaba produciendo en ellos valores eternos. Se quedarían con la verdad, sin importar el precio.

Este es el asunto que cada cristiano debe enfrentar en estos últimos días: ¿Te volverás de la verdad que te convence, verdad que señala tu pecado, verdad que quita, corrige, y destruye tus ídolos? ¿Verdad que te llama a quitar tus ojos de las cosas del mundo, de ti mismo y del materialismo? O, ¿te volverás a prédicas que cosquillean el oído, suaves, tranquilizantes, que dicen todo-está bien? ¿Permitirás que el Espíritu Santo te examine, que te exponga?

La verdad liberta. Te hace libre de prédicas muertas, libre de pastores muertos, libre de tradición muerta, libre de doctrina de demonios. Libre de compañerismos que ponen la verdad a un lado porque no tiene mucho amor, como dicen. Los amantes y hacedores de la verdad desean entrar a la luz, tener toda obra secreta descubierta. Jesús dijo, Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto. En cambio, el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios. (Juan 3:20,21). Aquello que es verdad genuina siempre expone toda cosa escondida. Cuando Jesús comenzó a poner luz sobre sus pecados escondidos, los judíos religiosos buscaron matarlo. Jesús dijo, Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham. Sin embargo, procuran matarme porque no está en sus planes aceptar mi palabra. (Juan 8:37). Ustedes, en cambio, quieren matarme, ¡a mí, que les he expuesto la verdad que he recibido de parte de Dios! Abraham jamás haría tal cosa. (versículo 40). El que es de Dios escucha lo que Dios dice. Pero ustedes no escuchan, porque no son de Dios. (Juan 8:47).

La Palabra de Dios dice: Entonces se manifestará aquel malvado, a quien el Señor Jesús derrocará con el soplo de su boca y destruirá con el esplendor de su venida. El malvado vendrá, por obra de Satanás, con toda clase de milagros, señales y prodigios falsos. Con toda perversidad engañará a los que se pierden por haberse negado a amar la verdad y así ser salvos. Por eso Dios permite que, por el poder del engaño, crean en la mentira. Así serán condenados todos los que no creyeron en la verdad sino que se deleitaron en el mal. (2 Tes. 2:8-12).

Hoy en día existen multitudes de cristianos que no aman la verdad. Dios dice que es a causa de pecado secreto – teniendo placer en injusticia. Estos amantes de placer están en un horrible engaño. Como los judíos de los días de Jesús, están convencidos que ven. Ellos creen que son hijos de Dios y ferozmente rechazan cada palabra que expone sus secretos más profundos y sus lujurias. Algo que no es la verdad ha captado su corazón. No están abrazando la verdad como una perla de alto precio. Al contrario, abrazan algún placer escondido, algún ídolo, algún pecado familiar.

Anótalo. Aquellos que te rechazan, aquellos que te abandonan por la verdad tienen una razón fuerte. Te ven como una amenaza contra algo muy querido por ellos. Tu vida separada es una reprensión a su tolerancia y tibieza.

Pablo escribió a Timoteo: Ya sabes que todos los de la provincia de Asia me han abandonado (2 Timoteo 1:15). Pablo se había entregado por completo a esta misma gente, declarándoles todo el consejo de Dios. Él estaba sin culpa delante de ellos; santo, sin reprensión. Él fue rechazado por las iglesias en Asia y sus propios hijos espirituales lo evitaban. ¿Por qué?

Pablo estaba en la prisión ahora. Él estaba sufriendo. Él estaba en aflicción profunda; atado con cadenas; un prisionero del Señor. Pero un nuevo maestro se había hecho popular – un maestro que traía mensajes acerca de la prosperidad que cosquilleaban el oído. Alejandro el herrero me ha hecho mucho daño. El Señor le dará su merecido. (2 Timoteo 4:14).

Alejandro significa el que complace a los hombres. Alejandro y Himeneo estaban enseñando un evangelio falso que ministraba a la carne. Himeneo fue nombrado por el dios de los matrimonios. Esto representa un evangelio de amor, de celebración, de complacer al hombre sin santidad. Pablo los entregó a ambos a Satanás para la destrucción de la carne para que aprendieran a dejar la blasfemia (1 Timoteo 1:20). El entregarlos a Satanás no fue para la destrucción de sus cuerpos – sino de la doctrina carnal. Fue una experiencia de aprendizaje: para que aprendan a no blasfemar. ¿Cómo iban a aprender si estaban muertos? Estas doctrinas negaban todo sufrimiento – toda privación.

Pablo dijo que ellos hicieron naufragar la fe verdadera excusando el pecado; no tenían una conciencia pura. Ellos hicieron naufragar la fe a través de enseñanzas que complacen al hombre. Ellos rechazaron a Pablo por lo que ellos percibían era una pérdida de libertad en él. Ellos lo vieron como falta de fe. Para ellos, era el diablo que mantenía a Pablo prisionero. Si Pablo es tan santo – si él predica que Dios es todopoderoso – ¿por qué está sufriendo? Estaban avergonzados de sus cadenas. Y existen cristianos en la actualidad que te rechazarán; se avergonzarán de ti – porque estas pasando por alguna prueba o tribulación o enfermedad.


Serás echado fuera.


 

Jesús advirtió: Los expulsarán de las sinagogas; y hasta viene el día en que cualquiera que los mate pensará que le está prestando un servicio a Dios. (Juan 16:2). Jesús dijo, Estas cosas les digo, para que no se ofendan… no se sorprendan cuando la iglesia tibia los eche fuera – porque no me conocen a mí ni al Padre…

Jesús sanó a un joven que nació ciego. Él fue llevado a la iglesia para ser interrogado por los fariseos religiosos. Sus ojos fueron abiertos – ¡él podía ver!. Él dijo: …Lo único que sé es que yo era ciego y ahora veo. (Juan 9:25). ¿Se regocijaron por la visión de este hombre? ¡No! Ellos replicaron: –Tú, que naciste sumido en pecado, ¿vas a darnos lecciones? Y lo expulsaron. (Juan 9:34).

Ese hombre ciego que fue sanado representa al remanente santo – aquellos cuyos ojos son abiertos a la santidad de Dios. Anda, testifica como él lo hizo ¡Una vez estuve ciego y ahora veo! Te echarán fuera, diciendo: ¿Quién te hizo nuestro maestro?.

Published in: on +00002011-02-21T07:29:23+00:0028000000bMon, 21 Feb 2011 07:29:23 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am02  Comments (2)  

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2 comentariosDeja un comentario

  1. quiero recibir publicaciones de ustedes en mi correo
    son de bendicion ami vida.

  2. Hermano Gorge

    Gracias por su comentario. Le doy gracias al Señor por saber que este blog es de bendición para usted. Si quiere recibir los artículos usted tiene que subscribirse a esta pagina.

    Aqui abajo lo puede hacer.

    Bendiciones para usted


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