Premio Nobel de Química basado en la Inferencia del Designio

 

Evolution News & Views  21 de octubre de 2015 | Permalink

El anuncio hecho este mes del Premio Nobel de Química es causa de celebración para los proponentes del diseño inteligente. Acabamos de ver que el mayor premio para ciencia va a tres biólogos que realizaron una inferencia de designio con respecto a la información genética. Tomas Lindahl, Paul Modrich y Aziz Sancar comparten este prestigioso galardón por su trabajo acerca de los mecanismos de reparación del ADN.

Naturalmente, el diseño inteligente nunca fue mencionado en el anuncio del Comité del Premio Nobel, ni en su versión popular ni en su versión científica. Sabemos también que el comité parte del supuesto que los mecanismos de reparación se originaron por medio de un proceso darwinista. Con toda probabilidad, los ganadores del premio son también evolucionistas. Pero pensemos en esto: su trabajo fue acerca de control de calidad de la información —tema éste relacionado con nuestro nuevo video que fue publicado el día siguiente de esta noticia. The Information Enigma [El enigma de la información] hace tres preguntas: (1) ¿Qué es la información? (2) ¿Cómo la detectamos?, y (3) ¿De dónde procede? El anuncio del Premio Nobel sugiere una cuarta pregunta: (4) ¿Cómo se mantiene la información?

Las décadas de los 1970s y 1980s fueron una época vertiginosa para la biología molecular, cuando los ganadores de esta edición del Premio Nobel estaban realizando sus investigaciones. El descubrimiento de que la vida está basada en información digital codificada en ADN tenía sólo unas dos décadas. La estructura del ADN había sido desvelada por Watson y Crick en 1953. Posteriores trabajos de Crick desvelaron la base molecular del código genético en las «letras» de las bases del ADN (véase Nature Scitable Education Library). Watson, Crick y Wilkins ganaron el Premio Nobel en 1962 «por sus descubrimientos relativos a la estructura molecular de los ácidos nucleicos y su relevancia para la transferencia de información en la materia viva» (énfasis añadido). Su trabajo se apoyaba en descubrimientos de muchos otros científicos, como nos recuerda Nature Scitable, que iban convergiendo en el descubrimiento fundamental de que la vida está basada en información.

El anuncio de este mes no es la primera ocasión en que la inferencia del designio ha llevado a un Premio Nobel. El NIH Record, por ejemplo, honra a Marshall Warren Niremberg como «descubridor del código genético» por su trabajo con «el código genético usado por prácticamente todos los organismos vivos para traducir la información en las moléculas del ADN a estructura proteínica». Niremberg compartió el Premio Nobel en 1968 con Robert W. Holley y H. Gobind Khorana.

El descubrimiento del código genético y el descubrimiento de la estructura de la doble hélice del ADN en 1953 se consideran generalmente como los dos eventos transformadores en la constitución de la biología como ciencia molecular, y son la base fundamental para el subsiguiente secuenciado de los miles de millones de nucleótidos en las moléculas de ADN en los humanos, como parte del Proyecto del Genoma Humano, y el secuenciado del ADN de cientos de otros organismos vivos.

Es obvio que el secuenciado no tendría sentido si el orden de las bases del ADN no tuviera significado. El secuenciado del genoma se basa en el principio de que el orden preciso de las bases es crucial para la función.

Había otro principio que también se estaba conociendo alrededor de aquella época: la información puede degradarse. Erik Stokstad, en un artículo en Science, describe cómo estas dos fuerzas antagónicas —la creación y degradación de información— llevó a Tomas Lindhal a pensar que algo no natural debía estar sucediendo en el núcleo de la célula:

Los biólogos han sabido de largo tiempo que el ADN no tenía una solidez inmutable. Una irradiación con rayos X, por ejemplo, podía causar mutaciones en las células. Pero la mayoría de investigadores creían que la molécula era inherentemente estable. A fin de cuentas, el cáncer y otras disfunciones genéticas son la excepción, no la regla.

Sin embargo, como investigador posdoctoral a finales de la década de los 1960s, Lindahl comenzó a abrigar dudas. Muestras de ARN en sus experimentos se degradaban rápidamente cuando se calentaban. Experimentos adicionales mostraban que incluso bajo condiciones normales, el ADN sufría rápidamente suficientes daños para hacer la vida imposible. Entonces se le encendió una bombilla. «Lindahl tuvo la idea genial», dice el bioquímico Bruce Alberts, de la Universidad de California en San Francisco.

Lindahl comenzó su búsqueda de enzimas que pudieran realizar la reparación de estos daños invisibles.

Stokstad sigue contando acerca del mecanismo que Lindahl encontró y publicó en 1974. Luego cuenta de la investigación de Modrich y Sancar, a quienes independientemente «se les encendió la bombilla» cuando pensaban en este «tema de tan grandísima importancia» de la reparación de la información. Stokstad comienza su artículo sobre este tema:

Considerando cuánto depende de los mensajes de los que es portadora, el ADN es una molécula alarmantemente frágil. Es vulnerable a la luz UV y a las sustancias químicas mutágenas, así como a la degradación espontánea. La vida ha sobrevivido a través de tantas eras debido a que las enzimas en el interior de cada célula aseguran que el ADN permanece en un orden operativo de trabajo. El Premio Nobel de química de este año, anunciado el 7 de octubre, reconoce a tres científicos que descubrieron el mecanismo clave para reparar los daños.

Hemos sugerido que la reparación del ADN es en cierta manera «innatural». ¿Por qué? Sólo es necesario contemplar qué sucede bajo condiciones naturales. El Comité Nobel nos cuenta qué sucedería sin los «sistemas» que mantienen la información genética:

Cada día nuestro ADN es dañado por radiaciones UV, radicales libres y otros agentes carcinogénicos, pero incluso sin esta clase de ataques externos, una molécula de ADN es inherentemente inestable. Suceden miles de cambios espontáneos en el genoma de las células a diario. Además, también pueden surgir defectos cuando se copia el ADN durante la división celular, un proceso que ocurre varios millones de veces a diario en el cuerpo humano.

La razón de que nuestro material genético no se desintegra en un caos químico total es que una multitud de sistemas moleculares comprueban y reparan continuamente el ADN. El Premio Nobel de Química 2015 galardona a tres científicos pioneros que han descrito cómo funcionan varios de estos sistemas de reparación a un nivel molecular detallado.

Lo «natural» es que el ADN se degrade, y, con ello, la información que el ADN soporta. Las mutaciones llevan al cáncer y a otras enfermedades que amenazan a la vida. Los humanos sabemos bien la necesidad de herramientas para arreglar desperfectos. Lo mismo sucede con las células; la célula mantiene una «caja de herramientas para reparación del ADN», dice el titular del comunicado del Nobel a modo de ocurrencia. El New York Times emplea conceptos parecidos, en sus propias palabras, para describir cómo la célula «lucha» contra la tendencia natural hacia el caos químico:

El cuerpo humano está constituido por billones de células vivas, cada una de las cuales contiene una masa enrollada de ADN que si se estirase se extendería a unos dos metros. A su vez, cada hebra es portadora de los miles de instrucciones genéticas necesarias para hacer funcionar el organismo.

Pero la molécula de ADN es inestable. El genoma de cada célula experimenta miles de cambios espontáneos a diario. Y la copia del ADN para la división y multiplicación celular, que sucede en el cuerpo millones de veces a diario, introduce también defectos. Finalmente, el ADN resulta dañado por luz ultravioleta procedente del sol, así como por contaminantes industriales y toxinas naturales —por ejemplo, las que hay en el humo de los cigarrillos. Es contra este desmadre que luchan los mecanismos de reparación del ADN.

Observemos que lo que han encontrado no es simplemente mecanismos que «reparan el ADN» como si cualquier ordenación de las bases pueda funcionar. No: lo que encontraron es sistemas y mecanismos que funcionan para mantener las instrucciones genéticas necesarias para el funcionamiento del organismo (esto es, la información funcional).

Así, es justo decir que lo «natural» es la degradación espontánea de la información. Unos mecanismos diseñados por una mente, en cambio, pueden contrarrestar la tendencia natural hacia el «desmadre». Sabemos por experiencia que se precisa de la guía de una inteligencia dirigida a un objetivo para realizar una lectura de pruebas y corregir errores en una secuencia de código. BBC News designa con razón a este proceso como depuración. ¿Acaso hemos visto alguna vez un depurador no guiado de código para computadora?

Para abordar esos defectos, una multitud de sistemas moleculares comprueba y depura continuamente nuestra información genética. Los tres nuevos laureados examinaron de manera detallada cómo funcionan algunos de esos mecanismos.

No es necesario usar la frase «diseño inteligente» para reconocer su presencia y actividad. Tampoco es necesario conocer las creencias personales de los galardonados con el Premio Nobel. Establecieron una inferencia de designio. Eso es lo que cuenta. Control de calidad, contrastado de la información, sistemas de corrección de errores — esas son frases recargadas de conceptos de designio.

Nos alegra que tres inteligentes científicos, Lindahl, Modrich y Sancar, recibieran el más alto honor científico del mundo por desvelar «un sistema molecular que constantemente contrarresta el hundimiento del ADN» mediante lo que puede llamarse con toda justicia un sistema de diseño inteligente. Tanto si recibe la designación expresa de Diseño Inteligente como si no, el Premio Nobel de Química 2015 refleja la validez y la feracidad de la inferencia del designio para investigaciones científicas pioneras.

Fuente: Evolution NewsChemistry Nobel Prize Based on Design Inference  21/10/2015

Redacción: Evolution News & Views  © 2015 – www.evolutionnews.org

Traducción y adaptación: Santiago Escuain, publicado en sedin-notas.blogspot.com.es

© SEDIN 2015 – www.sedin.org
— Publicado por Santiago Escuain para <b>SEDIN – NOTAS y RESEÑAS</b> el 10/31/2015 08:47:00 p. m.

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