¿Se salvan las Personas Buenas? ¿Quién decide lo que es bueno o malo? ¿Tú? ¿Yo? (Primera Parte)

 

Muchos piensan que si haces buenas obras de vez en cuando o eres respetuoso con las personas, apadrinas un niño de un país pobre, o haces de voluntario en alguna organización humanitaria, cualificas como una buena persona.

A pesar de sus diferencias, la mayoría de las religiones del mundo tiene un común denominador; cree que lo que hagas en esta vida determinará como vas a vivir en la próxima.

La tasa de mortalidad en los humanos es del 100%. Y eso te molesta. A pesar que crees que hay algo en la otra vida, no tienes paz. Y por muy buena razón.

A pesar de ser bueno, tal como piensas, no estás de verdad seguro si eres lo suficientemente bueno. Esperas que sí. Con seguridad eres mejor que otros que conoces.

Pero ¿cómo de bueno hay que ser? ¿Cuál es la línea divisoria y quien está a cargo de esta operación? Las religiones se supone que tienen la respuesta, pero si le preguntas a la mayoría de las personas religiosas si van a ir al cielo, te responden: “Eso espero; ojalá que sí”.

Entonces ¿por qué hasta las personas religiosas no están seguras si han sido lo suficiente buenas para ir al cielo? Esta es una buena pregunta que vamos a contestar.

La conciencia nos remuerde a veces, pero otras veces no. No siempre podemos confiar en nuestras conciencias. A pesar que en algunas cosas todos los humanos y culturas están de acuerdo qué no se debe hacer, en otras muchas cosas no lo están. En general todos estamos de acuerdo que robar, matar, mentir y cometer adulterio está mal. Pero poco más de eso.

Por ejemplo, en una cultura poco civilizada creen que el ser un traidor es bueno. Así cuando oyen la historia de Jesús y Judas, aplauden a Judas y lo consideran un héroe.

En otro ejemplo, una joven decidió a los 22 años irse a vivir con su novio. No pensaba que hacía nada malo. Después de muchos años reconoció que fue un error, el más grande de su vida, incluso lo llamó un pecado. A los 22 no pensaba que lo era; ahora sí. ¿Cual es la verdad?  Nuestra definición de lo que es bueno puede cambiar con el tiempo.

Ni las culturas, ni las personas saben con seguridad lo que es bueno, cada uno se hace sus propias reglas. Así que ¿cómo vamos a juzgar cuanta bondad se necesita y de qué clase de bondad estamos hablando?

Algunos piensas que obedecen los Diez Mandamientos. Pero si les preguntas cuales son la mayoría no puede nombrar mas de dos o tres. Muchos creen que hay una conexión entre los Diez Mandamientos y el ir al cielo, pero no hay ninguna promesa de ir al cielo por guardar los Diez Mandamientos. Los Saduceos de los tiempos de Jesús, a pesar de sus conocimientos de la ley de Dios, no creían que había vida después de la muerte.

Si lees todo el libro de Éxodo verás que no hay solo diez mandamientos sino docenas de mandamientos que no guardamos.

Así que si los mandamientos no se dieron para que nos ganáramos el camino al cielo intentando guardarlos, entonces ¿por qué se dieron?

Se dieron para que supiéramos cual es el requerimiento de  Dios, para que sepamos que somos incapaces de alcanzar la perfección que Dios requiere y también se dieron para darle a Israel unas normas de conducta a seguir después de salir de la esclavitud de Egipto.

Dios no esperaba que Israel guardara los mandamientos, ya sabía que no lo harían, por eso les dio un sistema detallado de sacrificios para satisfacer sus requerimientos por el pecado. En varias ocasiones Israel se olvidó de las leyes de Dios y adoptó las de otras naciones. Pero incluso cuando Israel ignoraba los avisos de Dios, Dios no los abandonaba.

Entonces ¿cómo nos salvamos? Ya hemos visto la dificultad de saber si calificamos como personas buenas. Aunque en el Antiguo Testamento no se habla del cielo o del infierno, en el Nuevo Testamento se habla mucho de ello. Pero tampoco allí encontramos la medida necesaria para ir al cielo o cuantas buenas obras se necesitan.

Al contrario, en Romanos 3 y 6 dice cosas como:

“Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”

“No hay justo ni aun uno”

“Porque la paga del pecado es la muerte”

Y observa esta:

“Por cuanto por las obras de la ley, ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado”.

Romanos 3:20

El Nuevo Testamento dice lo mismo que el Antiguo: Ninguno llegará al cielo por ser bueno.

Ref.  “¿Cómo de bueno hay que ser?” Andy Stanley

Published in: on +00002010-04-21T05:32:46+00:0030000000bWed, 21 Apr 2010 05:32:46 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am04  Comments (4)  
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4 comentariosDeja un comentario

  1. Muy interesante tema a la hora de evangelizar. Hay una enorme diferencia entre hacer obras PARA salvarse, y hacerlas como consecuencia de haber sido salvos, dando los buenos frutos que se corresponden con una salvación tan grande.

  2. Hola Jose Luis,

    Es cierto que este tema es muy interesante. Para mí, el más interesante de todos. Al fin y al cabo esto es lo que mas importa porque es lo que va a determinar nuestro destino eterno.

    Hay tanta confusión con esto de las buenas obras. No es de extrañar, claro, pues el mismo Jesús dijo que el principe de este mundo, Satanás, tiene engañado al mundo entero. Gracias a Dios que sabemos que esto es temporal.

    Estoy esperando la respuesta de Battosay, el cual cree que las buenas obras lo llevan al cielo. Tambien estoy preparando la segunda parte de este estudio y es aún más interesante. Después lo publicaré si puedo.

    Saludos cordiales, hermano, y muchas gracias por tu comentario.

  3. ¿Quién Traerá Acusación
    Contra los elegidos de Dios?
    “¿Quién acusará a los escogidos de Dios?” (Romanos 8:33)

    Esta es una de las preguntas más importantes que una persona puede hacer. Es importante que nosotros obtengamos la respuesta de Dios a esta “pregunta sin respuesta”.

    Puesto que Dios nos ha justificado, ningún cargo puede traerse contra aquellos a quienes Dios ha escogido. La razón es porque El Supremo Juez del universo ha absuelto al creyente pecador, y Él también le ha vestido con la justicia de Jesucristo (2 Cor. 5:21).

    “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”(Romanos 8:33-34).

    Nuestro pecado fue colocado en Jesucristo, y castigado en Su muerte en la cruz. Pero Dios no sólo atribuye nuestros pecados a Su Hijo, pero Él toma la justicia perfecta de Jesucristo y la atribuye al creyente.

    Cuando Dios justifica al creyente pecador, Él hace una declaración judicial, para efectuar esto Él hace más que perdonar o perdona los pecados. Él ahora nos considera justos y santos delante de él.

    Dios no sólo atribuye mi pecado a su Hijo, Él también toma Su justicia y la atribuye a mí (2 Cor. 5:21).

    Por lo tanto, la respuesta de Dios a la pregunta sin respuesta es, “Nadie puede poner cualquier acusación contra mí, porque estoy vestido con esta justicia”. “Es Dios quien justifica.”

    La cosa maravillosa es que Dios es el Juez Supremo y el Tribunal Supremo del universo. Él es la máxima autoridad. Nadie lo puede anular. Nadie puede apelar ante un juez superior. Su palabra es definitiva.

    Por lo tanto, “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica, y la persona que está en Cristo nunca teme a la condenación ahora o siempre. Ningún abogado astuto, incluyendo a Satanás, puede derrocar su decisión de absolver y justificar al creyente pecador.

    La base por la cuál el Juez Supremo hace esta decisión es la obra terminada expiatoria de Jesucristo en la cruz. Jesús murió por nuestros pecados. El pago fue pagado en su totalidad. La paga del pecado es muerte. “Jesús murió nuestra muerte, y la justicia en la cual el creyente pecador se encuentra en el Día del Juicio es la justicia de Jesucristo, que es atribuida a él.

    Nuestra salvación solamente depende de la obra de Jesucristo. No podemos traer las obras de la justicia a Dios porque somos pecadores depravados.

    Si la sangre de Jesucristo no cubre sus pecados, usted ya está condenado. Pero si usted esta bajo la sangre de Jesús, usted está vestido con Su justicia, y “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Rom. 8:1).

    Somos perdonados a causa de la muerte expiatoria de Jesucristo. ¿Ha puesto su confianza solamente en Su muerte para salvarlo y vestirlo en Su justicia perfecta?

    “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”(Efesios 2:8-10).

    Selah!

    Mensaje por Wil Pounds (c) 2009 traducido por Katia Blandin

    FUENTE: http://www.abideinchrist.org

  4. Hola Jose Luis,

    Gracias por tu comentario. Muy buena tu respuesta y muy biblica.

    Llevas toda la razón. Si estamos en Cristo estamos perdonados y nadie nos puede acusar de pecado, porque Dios nos ha perdonado por su gracia por medio de la fe en Su Hijo.

    Por eso la Biblia dice:

    “Si alguno está en Cristo nueva criatura es, las cosas viejas pasaron; he aqui, todas son hechas nuevas”. 2 Corintios 5:17. Y en el 21 dice:
    “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que seamos hechos justicia de Dios EN EL”.

    Por eso es como tú has dicho; nuestros pecados fueron puestos sobre Jesús, y su justicia fue puesta sobre nosotros. De hecho cambiamos de lugar; él se puso en el nuestro y nosotros en el suyo. El pagó la deuda que nosotros incurrimos y nosotros fuimos justificados en él.

    ¡Que salvación tan grande! ¡Que SALVADOR tan grande!

    Al Señor Jesucristo sea todo el honor y la gloria.

    Solo Fe, Solo Escrituras, Solo Cristo.

    “No por obras, para que nadie se gloríe” Efesios 2:9.

    Saludos fraternales


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