Hay pecados y pecados (no todos son iguales)

Tu guardarás en completa paz aquel cuyo corazón en ti persevera

 

Estamos viviendo en tiempos de apostasía y se hace cada vez mas difícil saber quién es un cristiano verdadero. Hay muchas iglesias y denominaciones porque estamos en los últimos días y seguramente en la última generación antes de los ultimos siete años, la semana de la Gran tribulación y la Segunda Venida de Jesús. La Biblia había predicho lo que estamos viendo ya.

Estamos llegando a un punto en que la apostasía hace que el evangelio de Jesucristo no se predique en verdad y que las iglesias enseñen falsa doctrina. Muchos han sido engañados. Por eso es que vemos a tantos que se denominan cristianos que no lo son. Estos llamados creyentes viven vidas carnales, no se diferencian de los no creyentes.

Un creyente verdadero va a seguir pecando hasta el ultimo día, pero sus pecados no van a ser iguales que los de los no creyentes. Un verdadero creyente, por ejemplo, no va a vivir una vida de immoralidad sexual. Tampoco va a ser idólatra, arrodillandose ante imágenes y rezando a ellas. No va a ser un criminal ni un ladrón.

Entonces ¿a qué clase de pecados nos referimos que podemos continuar haciendo a veces sin darnos cuenta y sobretodo en los primeros años de conversion? Pues hay muchos que la gente ni los piensa. Uno que es muy grande hoy día es el pecado de la codicia y en el que caemos casi todos. Es parte del problema económico del mundo en el que estamos ahora. Todos gastan mas de lo que pueden y esto trae la consecuencias que vemos.

Otros pecados involuntarios que a veces cometemos son: la ira, el orgullo, el  egoismo, la pereza, la glotonería, la borrachera, la maldicencia, el chismorreo (¿de veras es eso un pecado?) pues sí. ¿Quien no cae de vez en cuando en  estas cosas?

Sin embargo el Cristiano que vive sirviendo a Dios va a ir dejando todas estas cosas a medida que crece en su vida Cristiana. Si no lo hace Dios lo disciplina y lo castiga por su bien y para que sea un buen hijo y buen representante de su Padre celestial.

Hebreos 2:1

“Por tanto es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído no sea que nos deslicemos”.

¿Qué pasa si no hacemos lo que dice ese versículo? ¿Si no atendemos diligentemente a la Palabra de Dios y la obedecemos? Seremos disciplinados y la disciplina no es agradable para nada. Podemos deslizarnos y empezar a vivir una vida indisciplinada la cual no da gloria a Dios. Entonces vamos a sufrir las consecuencias.

 

Published in: on +00002016-08-04T05:12:48+00:0031000000bThu, 04 Aug 2016 05:12:48 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am08  Dejar un comentario  

La mala interpretación de Hechos y la confusión denominacional

HPIM2714

 

El motivo de la confusión en el Cristianismo es no entender los Hechos de los Apóstoles. Hechos es un libro de transición en el Nuevo Testamento.  En él encontramos dos programas diferentes y dirigido a dos grupos diferentes.  Hechos empezó con el evangelio del reino, los once Apóstoles a los que se añadió a Matías para volver a tener doce, después de la traición de Judas Isacariote (Hechos 1), y terminó con el evangelio de la gracia predicado por Pablo. Son dos grupos y programas diferentes.

Durante un tiempo después de la resurrección del Señor y hasta la conversión de Saulo de Tarso, perseguidor de la Iglesia, solo los Judíos y prosélitos eran contactados por los apóstoles y la iglesia con el evangelio del reino. Después con la conversión de Pablo Gentiles fueron incluidos y los dos programas empezaron a andar juntos. Lo vemos en el libro de Hechos hasta que el evangelio de la gracia fue aumentando y el del reino disminuyendo y siendo desfasado. La iglesia, el Cuerpo de Cristo tomó preeminencia. Sabemos que el evangelio del reino se volverá a predicar durante la gran tribulación después del Arrebatamiento de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo.

La mayoría de las iglesias fundadas por el apóstol Pablo en Asia se iniciaron con Judíos que se convirtieron a Cristo por medio de Pablo y poco a poco creyentes Gentiles comenzaron también a convertirse, hasta que el Cuerpo se llenó más que nada de Gentiles.

¿Por qué digo que hay confusión doctrinal en las iglesias evangélicas y peor aún en la Católica Romana? Pues porque al no saber diferenciar los dos programas del libro de Hechos se llegan a contradicciones tales como si el bautismo en agua es parte de la salvación o si solo se necesita la fe en Cristo. Unos dicen que si no te bautizas en agua no eres salvo, y otros dicen que el bautismo no es necesario para ser salvo. ¿Cual es respuesta a esto ya que los dos grupos pueden presentar textos que parecen confirmar sus posturas?

Ese es el motivo de este estudio sistemático de Hechos de los Apóstoles y otros textos que nos ayudan.

Saludos a todos

 

Published in: on +00002017-03-27T06:58:49+00:0031000000bMon, 27 Mar 2017 06:58:49 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am03  Comentarios desactivados en La mala interpretación de Hechos y la confusión denominacional  

Por qué hay tantas sectas y denominaciones en el Cristianismo

Seguro que se han preguntado muchas veces por qué hay tantas denominaciones cristianas diferentes y sectas tales como los testigos de Jehová o Mormones. Algunos que conocemos responden que eso demuestra que la verdadera iglesia es la Católica. Pero ya sabemos que esa organización es una mezcla de religión con política y es corrupta y no podemos aceptarla.

La verdadera respuesta es que ni siquiera los Reformadores como Lutero y Calvino llegaron a descubrir cómo se debe interpretar la Biblia. Fallaron en reconocer la diferencia entre el evangelio del reino que Jesucristo predicó a Israel y el evangelio de la gracia que más tarde el mismo Señor Jesucristo comisionó a Pablo a enseñar (Hechos 9).

Esto debía ser porque Lutero y Calvino se criaron católicos y sabían muy poco de la Biblia aunque llegaron a aprender después de un tiempo de estudio de la misma que su iglesia no enseñaba doctrina sana y fiel a las Escrituras. Fue cuando descubrieron que la salvación no se puede conseguir siendo bueno, haciendo buenas obras o practicando las tradiciones o sacramentos sino por creer a Jesucristo y lo que dice Su Palabra. Se enfrentaron a la iglesia y comenzó el movimiento Protestante. Creyeron lo que leyeron en la Palabra revelada de Dios en vez de las enseñanzas idólatras de dicha iglesia.

Sabemos que Dios ha dado a los hombres revelación progresiva a través de los siglos. Ahora sabemos más que los vivieron anteriormente pues a medida que pasa el tiempo aprendemos más y entendemos más. Por eso es mejor interpretar las Sagradas Escrituras por medio de dispensaciones que son periodos de tiempo en los cuales Dios actua con los hombres de una manera distinctiva. En la Biblia encontramos varias dispensaciones diferentes.

Por ejemplo, lo que Dios requería de los creyentes en dispensaciones anteriores no es igual a lo que requiere ahora. Desde el principio podemos ver una gran diferencia. Adán y Eva solo tenían que obedecer a Dios en una cosa: No comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Nada más. Eso era porque estaban en un estado de perfección y no había que ofrecer ningún sacrificio ya que no existía pecado en el mundo todavía.

Sin embargo cuando ellos desobedecieron y comieron del árbol, todo cambió. Perdieron la libertad de vivir en el paraíso de Dios y tuvieron que cubrirse con hojas de árbol para tapar su pecado. También les fue requerido por Dios ofrecer un sacrificio cada año por sus pecados.

Continuamos después. Saludos a todos.Lago

 

 

Published in: on +00002017-03-20T08:05:57+00:0031000000bMon, 20 Mar 2017 08:05:57 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am03  Comentarios desactivados en Por qué hay tantas sectas y denominaciones en el Cristianismo  

My Father, Bertrand Russell

“My Father, Bertrand Russell”

Lady Katherine Tait was the only daughter of late Bertrand Russell. She wrote a biography about her dad. Here are a few of her personal observations:

“He never gave his whole heart to anyone, though he tried. ‘My most profound feelings have remained always solitary and have found in human things no companionship,’ he wrote. ‘The sea, the stars, the night wind in waste places, mean more to me than even the human beings I love best, and I am conscious that human affection is to me at bottom an attempt to escape from the vain search for God’,” My Father, Bertrand Russell (HBJ 1975), 46-47.

“My father’s scientific optimism was strong and he hoped tha we would share it, together with his dispassionate ability to see both sides of a question. But these things are not easy to combine; fair-mindedness puzzled our wills and muddled our hopes, and left us unable to strike out boldly against any enemy, public or private. For it was always possible the enemy was right. My father dealt with this problem by a sort of intellectual conjuring trick: when he wanted to be indignant over evil, he temporarily put away objectivity in some other compartment of his mind. We never managed to learn the trick, and I think he was a little disappointed by our hesitations, not realizing that he had taught them to us himself,” ibid. 92.

“In practice, at Beacon Hill, ‘making up our own minds’ usually meant agreeing with my father, because he knew so much more and could argue so much better; also because we heard ‘the other side’ only from people who disagreed with it. There was never a cogent presentation of the Christian faith, for instance, from someone who really believed in it,” ibid. 94.

“My parents’ marriage was founded on these principles…They believed it would be easy to live without jealousy, but it turned out that the new morality was no easier and no more natural than the ideal of rigorous lifelong monogamy it was intended to replace. Calling jealousy deplorable had not freed them from it…It took my father a long time to acknowledge that he was expecting too much of human nature. ‘Anybody else could have told me this in advance,’ he wrote later, ‘but I was blinded by theory’,” ibid. 102-103.

“We had imagined our parents to be superior in every way to the conventional: our parents would never quarrel sordidly over conjugal rights or the way to bring up children; they were far too generous and intelligent. Yet there they were, not only doing these things, but even trying to involve us in their disagreements. It was sickening. The only solution was inward withdrawal, my father’s old tactic. It was at that time that I came to regard progress, like Santa Claus and the Easter bunny, as a myth of childhood, and I have never since believed in any utopian project of any kind,’ ibid. 125.

“Though I would no more prefer the extinction of humanity to the victory of world communism than my father would have, I have never regarded the mere existence of humanity as good in itself, and I can contemplate without panic a world devoid of human beings. (Unwittingly, my father was responsible for this callous point of view, having taught us that mankind was no more than an accident of evolution.)” ibid. 178.

“In Grandmother Russell’s religion, the only form of Christianity my father knew well, the life of this world was no more than a gloomy testing ground for future bliss. All hope, all joy were centered on the life after death and were to be achieved only be unceasing warfare against evil in oneself and others. My father threw this morbid belief out the window, but he was never able to obliterate the emotional pattern with which it had stamped him. All the yearnings of his powerful nature were directed to the future, to a golden age to come, if not in heaven, then on earth,” ibid. 183.

“In his many anti-Christian writings, my father attacked over and over again the cowardice of religious people who could not face life without the comfort of their irrational beliefs. He recommended instead ‘the stark joy’ to be found in ‘the unflinching perception of our true place in the world,’ the same proud passion I had offered my Harvard friend in our discussion in the library. Christians were mocked for imagining that man is important in the vast scheme of the universe, even the high point of all creation—and yet my father thought man and his preservation the most important thing in the world, and he lived in hopes of a better life to come. He was by temperament a profoundly religious man, a sort of passionate moralist who would have been a saint in a more believing age,” ibid. 184.

“I believe myself that his whole life was a search for God…Somewhere at the back of my father’s mind, at the bottom of his heart, in the depths of his soul, there was an empty space that had once been filled by God, and he never found anything else to put it in. He wrote of it in letters during the First World War, and once h said that human affection was to him ‘at bottom an attempt to escape from the vain search for God.’ After the war, finding his life more satisfying, he stopped talking that way; nostalgia for religion was quite absent from our home. Nevertheless, I picked up the yearning from him, together with his ghostlike feeling of not belonging, of having no home in this world,” ibid. 184-185.

“The religion my parents had grown up with was a dry morality without grace, a series of impossible demands that left them defeated and depressed. They escaped from it joyfully into a free life that affirmed their own goodness and expected their children’s. And yet they passed on to us the same impossible demands from which they had suffered—no, not exactly the same, for they allowed us to masturbate and talk about sex—but they still expected perfect honesty and kindness and all the rest, without showing us how it was to be done. Consequently, we in our turn were loaded down with inescapable and, to us, inexplicable guilt. The doctrine of original sin gave to me, when I came to understand it, the same sense of intoxicating liberation my father had received from sexual emancipation. It was normal for me to be bad, and I need not feel ashamed,” ibid. 187-188.

“For me, the belief in forgiveness and grace was like sunshine after long days of rain. No matter what I did, not matter how low I fell, God would be there to forgive, to pick me up and set me on my feet again. Though I could not earn his love, neither could I lose it,” ibid. 188.

“He seized on the follies, which are many, and labeled them official religion, while claiming that Christians have never taken seriously the good parts of Christ’s teaching. But he never dealt with it seriously either. When he wanted to attack religion, he sought out its most egregious errors and held them up to ridicule, while avoiding serious discussion of the basis message I found so liberating…I found no message in his books but failure and despair (for me)…the world was not what he hoped it might be, and neither was I, nor could I believe that men would ever become the intelligent paragons of his imagination,” ibid. 188.

“As I went deeper and deeper into religion, however, I found it ever more satisfying. I wished I could convince my father that it added to all I had learned from him and took very little away. I didn’t find it a denial of life, a brier patch of restrictions, but a joyful affirmation. ‘I am come that they might have life and have it more abundantly,’ said Jesus. All that I lost was my anxiety—and the option, perhaps, of sleeping with many men, which I had no desire to exercise. I was already so bound by the exacting moral code my father had taught me that I saw no new restrictions in Christianity, merely the possibility of living with those I already had,” ibid. 189.

“I would have liked to convince my father that I had found what he had been looking for, the ineffable something he had longed for all his life. I would have liked to persuade him that the search for God does not have to be vain. But it was hopeless. He had known too many blind Christians, bleak moralists who sucked the joy from life and persecuted their opponents; he would never have been able to see the truth they were hiding,” ibid. 189.

“Of course there was a failure of communication. Even from that blissful holiday I came away feeling dissatisfied, though mostly with myself. I wanted to tell him about God, to share with him the happy certainty I had discovered…But we sat at tea around the fire, the four of us, making conversation about the state of the world, and I could never break through to real talk. Too shy, too selfish, too subservient, too proud, always a follower of the tone set by others, I sat and allowed myself to be cut off from him by the small talk I had never mastered. It was only as we said good-bye that emotion broke through for a moment and I hugged him with demonstrative affection. But he was old and fragile, almost ninety; he needed to be held in tender hands, like old porcelain, and treasured for what he was. Too late for storms of emotion, too late to stand up and justify myself against him, defending my values by attacking his. Adolescent rebellion is absurd in middle age, if not cruel, and adolescent emotion is not much better. There seemed no solution but to look at each other with love as we drifted apart on our separate rafts of belief,” ibid. 196.

“I drove on to school and went on with life in a world without my father. I had told myself often: he is so old, so deaf, so cut off from me, it’s as though he were dead already; it won’t be too bad when it happens. But it was too bad, and it left me with a numb ache for a long time: now I can never tell him this, never ask him that, never straighten out old confusions,” ibid. 201-202.

Published in: on +00002017-03-17T14:50:10+00:0031000000bFri, 17 Mar 2017 14:50:10 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 pm03  Comentarios desactivados en My Father, Bertrand Russell  

¿Por qué seguimos pecando?

 

A

 

Algunos se sorprenderán al ver esto, no porque no experimenten lo que dice arriba sino porque no se suele hablar de ello. Con esto no quiero decir que los creyentes sinceros vivimos como antes de haber sido salvos. No, el verdadero creyente tiene una nueva vida en Cristo y ha cambiado. Pero aunque hemos recibido la vida eterna, en este mundo y mientras estemos en este cuerpo pecaminoso no podemos ser perfecto pues solo con los pensamientos a veces pecamos.

Esto es lo que dice el apóstol Pablo, el apóstol de los gentiles, o sea nuestro apostol. Él también tenía batallas que luchar contra los deseos pecaminosos de la carne y se sentía frustrado a veces. Miren lo que escribió en la epístola a los Romanos:

Romanos 7:15…25

“Porque lo que hago no lo entiendo; pues no hago lo que quiero sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero eso hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. . .Porque según el hombre interior me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros que se rebela contra la ley de mi mente y que me lleva cautivó a la ley del pecado que está en mis miembros.

¡Miserable de mí! ¿Quien me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios por Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, más con la carne a la ley del pecado”.

Pero ¿de qué pecados estamos hablando? Obviamente no hablamos de pecados como comete el inconverso, andando en juergas, borracheras, sexo ilegal, mentiras, engaños, etc. Más bien hablamos de otros pecados que siguen siendo pecados ante Dios pero los hombres mundanos ni los notan. Se trata de pecados de orgullo, impaciencia, malicia, rencor, falta de perdón, egoísmo, codicia, falta de amor, ira, glotonería, envidia, contiendas. . .ese tipo de pecados que también son pecado y ahora el Espíritu Santo nos los señala. Debemos luchar contra todos estos pecados también, pero como decía arriba, mientras estemos en el cuerpo no vamos a cumplirlo todo a la perfección, aunque debemos orar para tener la victoria y resistirlos con todas nuestras fuerzas.

Santa Biblia, vs. Reina Valera

Published in: on +00002017-03-15T13:51:36+00:0031000000bWed, 15 Mar 2017 13:51:36 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 pm03  Comentarios desactivados en ¿Por qué seguimos pecando?  

Europa en Profecía

Published in: on +00002017-03-10T17:50:52+00:0031000000bFri, 10 Mar 2017 17:50:52 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 pm03  Comments (1)  

La madre y los hermanos de Jesús

 

Marcos 3:31-35

“Vienen después sus hermanos y su madre a buscarle, y quedándose afuera enviaron a llamarle.

Y la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo: Tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.

El les respondió diciendo: ¿Quien es mi madre y mis hermanos?

Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ÉSE ES MI HERMANO, Y MI HERMANA, Y MI MADRE”.

Palabras de Jesucristo mismo.

 

Santa Biblia, vs. Reina Valera 1960

 

Published in: on +00002017-03-10T14:32:56+00:0031000000bFri, 10 Mar 2017 14:32:56 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 pm03  Comentarios desactivados en La madre y los hermanos de Jesús  

Pablo predicaba el evangelio de la incircuncisión

 

Galatas 2:1-7

“Después pasados catorce años subí otra vez a Jerusalén con Bernabé llevando conmigo a Tito. Pero subí según una revelación y para no correr ni haber corrido en vano expuse en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predicó entre los gentiles.

Mas ni aún Tito, que estaba conmigo con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse; y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para que espiar la libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud, a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros. Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas), a mi, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron. Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión…”

Aqui leemos algo interesante que la mayoría de los creyentes nunca han notado. Pablo predicaba el evangelio de la incircuncisión y Pedro el de la circuncisión. Hay una diferencia y vamos a estudiar esto.

Cuando el Señor Jesucristo vino la primera vez, él vino a morir por su pueblo para ser su Salvador y darles vida eterna. Pero aún después de su muerte y resurrección Israel no aceptó a su Salvador. Esa era una de la funciones del muy esperado Mesías. Igualmente Israel esperaba a su Rey. Sin embargo cuando Cristo llegó a su pueblo, no lo reconocieron ni le aceptaron, por tanto no pudo instaurar su Reino.

Todo el tiempo de su ministerio el Señor Jesucristo predicó el evangelio del reino. Romanos 15:8 dice: “Pues os digo que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar la promesa a los padres…”.

Pedro predicó el evangelio de la circuncisión y Pablo el de la incircuncisión.

 

Santa Biblia, vs. Reina Valera

Published in: on +00002017-03-09T15:16:18+00:0031000000bThu, 09 Mar 2017 15:16:18 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 pm03  Comentarios desactivados en Pablo predicaba el evangelio de la incircuncisión  

Proverbios 3

darom

“Hijo mío no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años vida y paz te aumentarán.

Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres.

Fiate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus veredas.

No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo y refrigerio para tus huesos.

Honra a Jehová con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos y serán llenos tus graneros con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto.

No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien ama”.

SANTA BIBLIA, vs. Reina Valera

Published in: on +00002017-03-07T14:43:58+00:0031000000bTue, 07 Mar 2017 14:43:58 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 pm03  Comentarios desactivados en Proverbios 3  

¿Está progresando la ciencia naturalista en proveer pruebas concluyentes del Darwinismo?

El biólogo molecular Franklin M. Harold dice en su libro The Way of the Cell (el caracter se la célula) (Oxford University Press 2001): “Tenemos que admitir que actualmente no existen explicaciones darwinistas detalladas de la evolución de ningún sistema bioquímico, solo una diversidad de especulaciones arbitrarias”.

Está claro que algunos de los que se aferran al modelo darwinista quieren difundir un modo diferente de pensar que rechaza el principio de que uno debería ir adonde le lleva la evidencia. El genetista de la Universidad de Harvard, Richard Lewontin, dijo: ” Nuestra disposición a aceptar declaraciones científicas que van en contra del sentido común es la clave para la comprensión del verdadero conflicto entre la ciencia y lo sobrenatural. Nos ponemos del lado de la ciencia a pesar de lo patentemente absurdas que son algunas de sus tesis, a pesar del fracaso en cumplir muchas de sus extravagantes promesas de salud y de vida, a pesar de la tolerancia de la comunidad científica hacia cuentos imaginados y sin base, porque tenemos un compromiso previo   con el materialismo”.

charles-darwin-2015[1]

Published in: on +00002017-02-28T02:01:52+00:0028000000bTue, 28 Feb 2017 02:01:52 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am02  Comentarios desactivados en ¿Está progresando la ciencia naturalista en proveer pruebas concluyentes del Darwinismo?  

Jesucristo, el Hijo de Dios

“El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron hechas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, jesus-carpintero

visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

Y él antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo La Paz mediante la sangre de su Cruz”.

Coolosenses 1:15-20

Santa Biblia vs. Reina Valera

Published in: on +00002017-02-17T14:41:12+00:0028000000bFri, 17 Feb 2017 14:41:12 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 pm02  Dejar un comentario