Aparece carbono-14 en huesos de dinosaurios

 

Aparece carbono-14 en huesos de dinosaurios

Buscad, y hallaréis: los creacionistas entran con libertad donde ningún evolucionista ha ido antes.

Con el reciente anuncio de tejidos blandos en huesos de dinosaurios en museos (15/06/15, 16/06/15), con carbón enriquecido y todo, lo que se planteaba con claridad era: ¿habrá carbono-14 en esos tejidos? Debido a la semivida del isótopo (5.730 años), no debería existir ningún C14 detectable después de 100.000 años. Así, la presencia de una cantidad mensurable de C14 en los huesos invalidaría la creencia consensuada de que los dinosaurios vivieron y se extinguieron hace más de 65 millones de años.

Los paleontólogos seculares consideran una pérdida de tiempo someter huesos de dinosaurios a ensayos radiocarbónicos. No debería encontrarse nada. Huesos con unas edades de millones de años, incluyendo los de todos los dinosaurios, deberían estar «radiocarbónicamente inertes». Pero, igual que dijo Mary Schweitzer acerca de los tejidos blandos en general: «Si no buscas, no hallarás. Pero si lo haces, nunca se sabe».

Miembros de la Creation Research Society (CRS), una organización de científicos creacionistas bíblicos desde 1963, emprendió la búsqueda. En el número de primavera de 2015 de su revista con revisión paritaria CRS Quarterly (51:4), publicaron un informe especial con resultados de su proyecto iDINO: una investigación de los restos de tejidos blandos en huesos de dinosaurios. (Este número fue preparado e impreso antes del anuncio aparecido en Nature Communications.) El sensacional anuncio es que se ha encontrado una proporción mensurable de C14 en huesos de dinosaurios. Brian Thomas y Vance Nelson informan:

Se han detectado de manera consistente cantidades mensurables de radiocarbono en materiales carbonáceos por todos los estratos del Fanerozoico. Bajo supuestos uniformitarios, dichos estratos no deberían ya contener cantidades mensurables de radiocarbono. Los secularistas han afirmado que estos resultados contradictorios se desprenden de contaminación sistemática, pero se debería considerar la hipótesis de un radiocarbono endógeno. Suponiendo que esos estratos fuesen mayormente depositados por el Diluvio de Noé que habría acaecido dentro del margen de tiempo de la detectabilidad del radiocarbono con modernos equipos bajo supuestos uniformitarios, proponemos la hipótesis de que fósiles de todos los tres eratemas, incluyendo fósiles de dinosaurios, deberían contener también cantidades mensurables de radiocarbono. De manera coherente con esa hipótesis, comunicamos cantidades detectables de radiocarbono en todas nuestras 16 muestras. Los intentos de refutar nuestra hipótesis fracasaron, incluida una comparación de nuestros datos con publicaciones anteriores de fósiles datados con carbono. Concluimos que fósiles y otros materiales carbonáceos que aparecen por todos los estratos del Fanerozoico contienen cantidades mensurables de radiocarbono con toda probabilidad endógeno.

Thomas y Nelson comenzaron prediciendo la presencia de radiocarbono en huesos de dinosaurio basándose en comunicaciones publicadas durante mucho tiempo de radiocarbono mensurable en carbón, diamantes y otros materiales que los geólogos evolucionistas suponían que tenían unas antigüedades de millones de años. Recogieron 16 muestras de 14 especímenes de fósiles de peces, madera, plantas y animales procedentes de toda la columna geológica, del Mioceno al Pérmico, de todas las tres eras: Cenozoico, Mesozoico y Paleozoico. Las muestras procedían de una diversidad de localidades de todo el mundo, incluyendo Canadá, Alemania y Australia. Alrededor de la mitad correspondían a huesos de dinosaurios (7 especímenes). Todas las muestras se prepararon siguiendo procedimientos estándar para eliminar contaminación, y luego se sometieron a un laboratorio para espectrometría de masa atómica (AMS).

Cosa inesperada, todas las 16 muestras sometidas a medición dieron contenido de C-14. Encontramos cantidad mensurables de 14C en todas las 14 muestras de nuestros fósiles, de dinosaurios y otros. Además, encontramos una sorprendente congruencia en estos datos, que oscilan desde aproximadamente 17.850 a 49.470 años radiocarbónicos como se indica en la Figura 1.

Se debería comprender que la expresión «años radiocarbónicos» no indica necesariamente verdaderas edades de los especímenes, porque la calibración depende de suposiciones acerca de las condiciones atmosféricas antes de aquellas fechas que se pueden comprobar frente a registros arqueológicos (cp. la datación radiocarbónica de una inscripción de cerámica de la Edad de Hierro en la entrada anterior). No era objetivo del proyecto datar los especímenes, sino sencillamente constatar si quedaba radiocarbono presente.

En el artículo, los investigadores consideran si acaso hubo un mal día en el laboratorio que realizó los ensayos, llevando a unos resultados uniformemente sesgados. Esto, argumentan, es muy improbable, porque cuatro otros laboratorios han publicado presencia de radiocarbono en especímenes que se pensaba que tenían millones de años. Esos informes se comparan favorablemente con los nuevos resultados, y dan edades radiocarbónicas en el mismo margen finito. Cosa digna de mención, no importa que los especímenes sean designados como Cenozoico, Mesozoico o Paleozoico: cada era cubre el margen de «edades» radiocarbónicas que resultan de los ensayos.

También consideraron si aguas freáticas pudieran haber infiltrado carbono-14 al interior de las muestras. En tal caso, sería de esperar que muestras procedentes de condiciones más secas difirieran de las de localidades más húmedas, o que porciones tomadas del interior de un hueso difirieran de las cercanas al exterior. No se encontró ninguna de esas tendencias; además, las fechas obtenidas fueron congruentes con un resultado publicado con anterioridad de un fósil a 900 metros de profundidad, bien por debajo de la capa freática.

Como las edades radiocarbónicas son recientes por varios órdenes de magnitud de lo que comúnmente se acepta, y son congruentes en sus límites superior e inferior con independencia de la localidad o de la era que se les supone, los autores concluyen que todos los estratos geológicos con sus fósiles tienen que haber sido depositados durante un breve periodo, como se describe en el registro histórico del diluvio del Génesis.

Los otros cinco artículos en la revista CRS Quarterly prestan un apoyo cumulativo a este nuevo y fundamental ensayo de edades de fósiles.

  1. Brian Thomas analizó informes de biomateriales originales en fósiles.
  2. Mark Armitage presentó sus resultados de encontrar tejidos blandos en el cuerno de un Triceratops procedente de la Formación Hell Creek en Montana. (Esto es una actualización para una revista creacionista de su anterior artículo (que fue publicado originalmente en Acta Histochemica el año pasado) y que le costó su expulsión de la Universidad Estatal de California en Northridge; véase 5/11/14.)
  3. Kevin Anderson criticó la teoría de que el tejido blando no es primordial, sino meramente un relleno hecho de biofilmes bacterianos.
  4. John M. DeMassa y Edward Boudreaux investigaron procesos que llevan a la degradación de los péptidos.
  5. Timothy Clarey, un geólogo con ICR, describía las características temporales y geológicas de la Formación Hell Creek.

Thomas y Nelson se esforzaron en falsar sus propios resultados, pero es indudable que algunos evolucionistas permanecerán insatisfechos con cualquier artículo publicado en una revista creacionista. Ahora que la revista líder mundial de ciencia secular, Nature, ha comunicado que los tejidos blandos en huesos de dinosaurio parecen ser cosa común, empieza la carrera para encontrar más. Llegará el momento en que no creacionistas realicen sus propios ensayos de C-14 para eliminar todo género de dudas.

En el editorial que abre la publicación, el Dr. Danny Faulkner dice que «es apropiado que los creacionistas tomen el liderazgo en el estudio de tejidos blandos en fósiles», dado que el mundo científico «sólo acaba de aceptar con desgana» la realidad de los tejidos blandos. Queda más trabajo para el proyecto iDINO (investigación de osteotejido intacto de dinosaurios), dice, y han comenzado los preliminares para la grabación de un video. El proyecto de la CRS está financiado en su totalidad por donaciones privadas.

¡Los científicos creacionistas están tomando el liderazgo! ¿Qué van a hacer ahora los creacionistas progresivos de grandes eras y los evolucionistas? Estos descubrimientos, básicamente, hunden toda la columna geológica, y destruyen la narrativa evolucionista de millones de años. Abajo irán los rótulos de los parques nacionales, las películas de Hollywood y las descripciones de dinosaurios de juguete en las tiendas de regalos de los museos. Debido a que hay tanto en juego, podemos esperar que algunos evolucionistas no lo tomen a bien. Lo que corresponde es mantener los resultados a la vista y decir: «Aquí están los datos científicos: ¿tenéis alguna teoría mejor?»

Si lo que mantienen una historia de la vida de gran antigüedad responden: «Sí, pero las edades tampoco concuerdan con vuestra cronología bíblica», se debe insistir: Estos resultados, ¿refutan los millones de años, sí o no? Si la repuesta es que sí, que los refutan, entonces la pregunta tiene que cambiar. Ya no se trata más de si los huesos de dinosaurio son recientes, sino simplemente de cuán recientes son. Esta será una pregunta interesante y muy válida, pero con todo desde los fósiles del Cámbrico hasta Lucy hundido hasta una cronología que es de órdenes de magnitud más reciente de lo que se ha adoctrinado a todos, ahora se trata de un partido enteramente diferente, en el que Darwin ya no tiene papel de árbitro.

Para una excelente introducción a la cuestión de las dataciones con Carbono 14 y unos resultados documentados que respaldan la realidad de la Historia Bíblica, véase:

 

Crédito de la imagen: Dinosauria montage, Dr Kiernan.

Fuente: Creation·Evolution HeadlinesCarbon-14 Found in Dinosaur Bone 18/06/2015

Redacción: David Coppedge © 2015 Creation-Evolution Headlines – http://crev.info/  Traducción y adaptación: Santiago Escuain, publicado en sedin-notas.blogspot.com.es

© SEDIN 2015 – www.sedin.org

Published in: on +00002015-06-22T21:25:16+00:0030000000bMon, 22 Jun 2015 21:25:16 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 pm06  Comments Off on Aparece carbono-14 en huesos de dinosaurios  

El Calvinismo y la interpretación de Romanos 9 (Primera parte)

Published in: on +00002015-06-21T23:34:20+00:0030000000bSun, 21 Jun 2015 23:34:20 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 pm06  Comments Off on El Calvinismo y la interpretación de Romanos 9 (Primera parte)  

La Palabra de Dios penetra como una espada de dos filos hasta el fondo del corazón

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La Palabra de Dios dice en Isaias 55:10-11 que Su palabra no volverá a él vacía sino que cumplirá el propósito para lo que fue dada .

“Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá sino que riega la tierra y la hace germinar y producir y da semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquéllo para que la envié”.

Así que estudiemos y memoricemos la Palabra para estar preparados para darla a otros, porque tenemos esa promesa y sabemos que nunca es en vano el comunicar esa Palabra de vida. Dios la va a usar en las vidas de todos los que la oyen, ya sea para salvación, discipulado. corrección, exhortación o convicción.

Algunos cuando oyen la Palabra se sienten convictos por sus pecados, y se sienten tan mal porque sus conciencias les reprenden y les hace sentirse culpable, porque lo son. Todos hemos estado en esa situación alguna vez en nuestras vidas. Sin embargo muchos malinterpretan la palabra dada como odio procedente de los mensajeros, pero lo que sienten es el realidad convicción de pecado por medio que emana de su propio corazón, de su interior, de sus conciencias. Es la Palabra de Dios la que convence no el mensajero.Todos tenemos conciencias puestas allí por Dios:

Romanos 2:12-16

Vs. 14-16 “Porque cuando los gentiles que no tiene ley, hacen POR NATURALEZA lo que es de la ley, éstos aunque no tengan ley son ley para si mismos, mostrando la obra de la ley ESCRITA EN SUS CORAZONES, dando testimonio su CONCIENCIA y ACUSANDOLES o DEFENDIENDOLES sus razonamientos, en el día que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio”.

Así que nadie en el día del Juicio va a tener excusa ante Dios sobre su vida de pecado, porque además Dios ha provisto la manera de ser perdonados de esos pecados y muchos no quieren que Dios los limpie.

La Biblia dice:
“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz y mas cortante que toda espada de dos filos y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”.

Noten que dice que discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. O sea, la Palabra de Dios es poderosa para llegar hasta el fondo del ser de una persona y la confronta con sus intenciones, actitudes, pensamientos y es capaz de cortarla como una espada de dos filos. Esto es lo que interpretan algunos como odio de nuestra parte, pero es porque no entienden las intenciones de nuestro corazón ahora; que es liberarlos de esa mala conciencia para que se sientan bien y tengan paz.

Ese es el poder de la Palabra de Dios, y lo es porque procede directamente de Su boca, de Dios, el cual es nuestro Creador y nos conoce muy bien.

No hay ningún otro libro que la Biblia pueda hacer esto. Por eso ha sido el vehiculo de conversion de millones de personas en todo el mundo y en todos los tiempos, y también el vehículo de convicción de gente como el desgraciado Friderich Nietzsche, filósofo del siglo XIX, el cual terminó loco poseido por un espíritu de destrucción, y ya sabemos de donde procede esto.

No nos cansemos de compartir con los perdidos la Palabra de vida.

Santa Biblia, vs. Reina Valera

Published in: on +00002015-06-18T22:39:27+00:0030000000bThu, 18 Jun 2015 22:39:27 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 pm06  Comments (5)  

Recordemos que nuestras cargas no son tan pesadas como pensamos

Published in: on +00002015-06-17T09:27:33+00:0030000000bWed, 17 Jun 2015 09:27:33 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am06  Comments (3)  

Tejido blando de dinosaurios confirma predicción creacionista

Una lectura del artículo original muestra a los descubiertos entusiasmados pero sorprendidos. Los creacionistas se sienten entusiasmados y satisfechos.

El anuncio que difundíamos ayer (ver entrada anterior de este blog) de tejido blando en Nature Communications realizado por científicos del Imperial College de Londres establece un nuevo y más exigente criterio para los críticos. No se trata realmente de una novedad, porque los tejidos blandos en huesos de dinosaurios han sido comunicados ya por más de una década (véase la lista de artículos de revistas preparada por Bob Enyart).  Pero el nuevo artículo que reseñamos es digno de mención por los muchos aspectos en que desafía a los negacionistas:

  1. El equipo estudió huesos ordinarios y comunes procedentes de especímenes de museos. «Los modelos propuestos para explicar una preservación de esta naturaleza indican que debería ser la excepción, y no la regla», según observaban ellos. «… Aquí, examinamos ocho huesos de dinosaurios del período cretáceo, ninguno de los cuales está excepcionalmente conservado».
  2. El exterior de los huesos no daba indicación alguna de lo que estaba en el interior. «Cosa increíble, ninguna de las muestras mostraba indicaciones externas de una preservación excepcional, y esto sugiere intensamente que la conservación de tejidos blandos e incluso de proteínas es un fenómeno más común de lo que se aceptaba previamente.»
  3. Los huesos que estudiaron procedieron de ambas clases principales de dinosaurios. «Se escogieron especímenes representando los dos principales claros de dinosaurios (Ornithischia [pelvis aviana] y Saurischia [pelvis de lagarto]) y diferentes elementos osteológicos.»
  4. Los huesos procedían de diferentes partes de la anatomía. «… una garra ungueal de un dinosaurio terópodo indeterminado …», «… una tibia de un hadrosaurido», «un astrágalo de un hadrosáurido», y otros.
  5. El equipo adoptó grandes precauciones para impedir toda contaminación. «Las secciones se obtuvieron del interior de cada muestra, excluyendo toda contaminación superficial actual». Una vez más, «este método excluye la posibilidad de contaminación moderna, porque la superficie expuesta queda inaccesible a cualquier contaminante».
  6. El equipo usó múltiples métodos para la observación: SEM, TEM, espectroscopía de rayos X por dispersión de energía, y espectrometría de masas de haz de iones focalizados (FIB por sus siglas en inglés). «Esos resultados muestran que para determinar la presencia de tejidos blandos en fósiles se tiene que aplicar un nuevo planteamiento sinérgico donde se empleen métodos micro/nanoanalíticos en todo su potencial.»
  7. Usaron controles realizando las mismas pruebas con huesos de conejo, otro hueso que carecía de las fibras, sangre de emú, y una reja de cobre. «Se obtuvieron secciones de una aglomeración de estructuras semejantes a eritrocitos y de cemento rodeando las mismas del espécimen NHMUK R12562, sangre fijada de emú, tres fósiles exhibiendo fibras calcificadas (NHMUK R4493, NHMUK R4249, NHMUK R4864), hueso de conejo y un fósil que no presentaba señales de fibras calcificadas (NHMUK R12562). Como control, se obtuvo también un espectro de masas de la reja de cobre que soportaba las muestras.»
  8. Seis de las ocho muestras contenían tejido blando. «… en este estudio, se observó un supuesto tejido blando (bien estructuras semejantes a eritrocitos, estructuras fibrosas semejantes a colágeno, o estructuras amorfas enriquecidas en carbono (Fig. suplementaria 7) en seis de nuestros ocho especímenes de dinosaurios (Tabla suplementaria 1).»
  9. Se comunicaron dos clases distintas de tejido blando: colágeno y glóbulos rojos. «En una muestra, observamos estructuras consistentes con restos endógenos de fibras de colágeno … Además, observamos estructuras consistentes con restos de supuestos eritrocitos que exhiben espectros de masas similares a la sangre entera de emú
  10. La estructura de colágenos no se había degradado; seguía exhibiendo la estructura cuaternaria característica de una configuración de triple hélice. «Una muestra (NHMUK R4493) también mostró, por primera vez en un hueso de dinosaurio, una clara banda de ~67 nm, típica de la banda que se observa en colágeno (Fig. 3e), para la longitud de la fibra preservada». Las fibras aparecen claramente en las micrografías electrónicas que aparecen en el artículo y en los reportajes.
  11. Se detectaron aminoácidos característicos del colágeno: «El espectro de masas positivo obtenido de NHMUK R4493 mostraba picos correspondientes a fragmentos de los aminoácidos glicina, alanina, prolina y otros. … La detección de fragmentos de los aminoácidos que normalmente se encuentran en el colágeno respalda los resultados obtenidos de análisis TEM donde la banda de ~67 nm es congruente con la potencial preservación de la estructura cuaternaria original de la proteína».
  12. Se encontraron glóbulos rojos. Aunque disminuidos de tamaño, esto confirma la afirmación original de Schweitzer de que había encontrado glóbulos rojos. «Los espectros obtenidos de cuatro regiones diferentes del hueso de dinosaurio que contenía estructuras parecidas a eritrocitos son sorprendentemente similares a los espectros obtenidos de sangre de emú». ¿Por qué iban a ser más pequeños los glóbulos de los dinosaurios? «Dentro de las muestras de dinosaurios, en promedio, las estructuras parecidas a eritrocitos tienen una longitud de ~2 μm. Esto es algo inferior a los eritrocitos de las aves, que oscilan entre 9 y 15 μm de longitud; los glóbulos rojos del emú en nuestra muestra tenían 9 ± 2 μm (n = 17). Las estructuras consistentes con supuestos eritrocitos en el fósil podrían haber quedado deformadas y es muy probable que esas estructuras han experimentado algún encogimiento durante la fosilización.»

Otra característica típica de este artículo es su trasfondo de emoción. Los artículos científicos suelen ser ponderosos y atenuados en su tono. Esos científicos usan «fascinante» dos veces, y un rociado de otras palabras expresivas de «sorpresa»:

  1. Por tanto, la observación de una banda de ~67 nm en las estructuras fibrosas de las muestras fosilizadas aquí es muy fascinante, porque es congruente con una conservación de la ultraestructura de supuestas fibras de colágeno durante un período de 75 millones de años. Antes de este descubrimiento, el colágeno subdegradado registrado más antiguo (basado en secuenciado con espectrometría de masas e identificación de péptidos) era de 4 millones de años.
  2. La conservación común de tejidos blandos podría abrir el camino a investigaciones celulares de animales extintos, y arrojar luz sobre aspectos de la fisiología y de la conducta que han estado hasta ahora inaccesibles para los paleontólogos, e inauguraría una nueva y fascinante manera de hacer paleontología.
  3. Inesperadamente, en tres de las muestras (NHMUK R4493, NHMUK R4249 y NHMUK R4243), las micrografías TEM exhibieron unas obvias estructuras fibrosas (Fig. 3a, b, c y Fig. suplementaria 10) que contenían carbono.
  4. Los espectros obtenidos de estructuras parecidas a eritrocitos son sorprendentemente similares a los espectros obtenidos de la sangre entera de un emú actual.

Es un artículo oportuno, a la vista de que la última película de dinosaurios, «Jurassic World» llega ahora a los cines. Los periodistas, hasta ahora, se mantienen firmes en su versión de que los datos sencillamente demuestran que el tejido blando puede durar 75 millones de años. Pero esta estimación es alrededor de 18 veces más larga que la admitida por la anterior opinión de los «expertos» acerca de la longevidad del colágeno, especialmente en su estructura cuaternaria. ¿Se puede dar por supuesto este gigantesco salto en el tiempo? Cuatro millones de años era ya mucha tensión para muchos que decían que los tejidos blandos se degradan rápidamente después de la muerte. Además, creían que su preservación durante 4 millones de años sólo podía tener lugar bajo unas condiciones de conservación excepcionales —no en huesos comunes en colecciones de museos.

Otro descubrimiento digno de mención en el artículo reseñado es el de «estructuras enriquecidas en carbono». Escriben: «Un análisis elemental usando espectroscopía de rayos X por dispersión de energía (EDS) estableció que todas esas estructuras están enriquecidas en carbono, en contraste con el tejido/cemento circundante más denso». Esto suscita la posibilidad de realizar ensayos de carbono-14 sobre las muestras. Ninguno de los autores o periodistas mencionados en este paso consiguiente que es bien obvio. Si los huesos tienen más de alrededor de 100.000 años, no debería aparecer ningún resto de carbono-14, debido a su semivida de 5.730 años.

Bob Enyart analiza este artículo con el editor de CEH David Coppedge en una edición especial de su programa de radio del 10 de junio).

Bob Enyart mantiene una lista de objetos que contienen carbono-14 y que no deberían tener nada del mismo, como carbón, diamantes y otros fósiles de «la era de los dinosaurios». Hace pocos años estuvo hablando con el famoso cazador de dinosaurios Jack Hornera, que fue la inspiración para el científico en Jurassic Park, y consultor en todas las películas de Spielberg sobre dinosaurios. Cuando Enyart le ofreció 23.000 dólares para realizar una prueba de datación radiocarbónica sobre el tejido blando en su T. rex, rehusó la generosa donación para su museo. Reconociendo que Enyart es creacionista, reveló su verdadera razón para la negativa: «El sesgo que le imprimiríais vosotros a esto», admitió: «no nos ayudaría para nada». ¡Pero no sería ningún sesgo! Se trata de un ensayo científico. ¿Quién está interesado en conseguir datos fehacientes, en contraste con imprimir sesgos? El lector interesado que conozca inglés podrá oír toda la conversación aquí.

Los científicos líderes del mundo son menos objetivos que este pastor en Denver. Enyart mantiene listas de predicciones realizadas por científicos creacionistas, muchas de las cuáles han resultado confirmadas. Este artículo confirma ahora la nº 2 de sus predicciones sobre tejidos blandos de dinosaurios: «Por ahora, los tejidos de dinosaurios se encontrarán no sólo en raras ocasiones, sino más bien con facilidad, esto es, cuando se busquen». ¡Predicción confirmada! Dio en el blanco. ¿Acaso los evolucionistas secularistas habían predicho tal cosa? ¡Desde luego que no! Se sintieron completamente sorprendidos (véase las reacciones en la entrada publicada ayer en este mismo blog). Sus listas también exponen que ya se ha encontrado ADN de dinosaurios, en contra de lo que están diciendo los periodistas que cubren la presente noticia.

Más tarde o más temprano, alguien realizará un ensayo de carbono 14 en un tejido blando de dinosaurio. Si se encuentra ningún C-14 en el mismo, esto desmoronará la columna geológica con su «Edad de los dinosaurios» acabada hace millones de años. No hay razón para la perplejidad si la edad determinada es de decenas o centenares de miles de años, porque las barras de error salen fuera de control más allá de las fechas que pueden contrastarse con la historia conocida, y los creacionistas esperamos diferentes condiciones atmosféricas y concentraciones de carbono 14 en el mundo anterior al diluvio. El argumento central es que el C-14 debería brillar por su total ausencia en los huesos de dinosaurios si los mismos murieron hace millones de años, y su presencia determinaría que murieron hace sólo miles de años. Esta es la predicción que se deriva en base de la historicidad del Diluvio del Génesis. ¿Qué resultado dará el ensayo de las muestras, si se realiza?

Queremos ver una batería de ensayos de carbono-14 bien realizados, imparciales, de tejidos blandos de dinosaurios. Adelante. Veamos quién está interesado en realizar ciencia empírica.

Para una excelente introducción a la cuestión de las dataciones con Carbono 14 y unos resultados documentados que respaldan la realidad de la Historia Bíblica, véase:

Crédito de la imagen: «ESI TOF» por Kkmurray – Trabajo propio. Licenciado bajo CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons

Fuente: Creation·Evolution HeadlinesDino Soft Tissue Confirms Creationist Prediction  10/06/2015

Redacción: David Coppedge © 2015 Creation-Evolution Headlines – http://crev.info/  Traducción y adaptación: Santiago Escuain, publicado en sedin-notas.blogspot.com.es

© SEDIN 2015 – www.sedin.org
— Publicado por Santiago Escuain para <b>SEDIN – NOTAS y RESEÑAS</b> el 6/16/2015 01:33:00 p. m.

Published in: on +00002015-06-16T02:16:31+00:0030000000bTue, 16 Jun 2015 02:16:31 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am06  Comments Off on Tejido blando de dinosaurios confirma predicción creacionista  

Se descubre más sangre de dinosaurios: Los evolucionistas en modo negacionista.

Reconstrucción de Hadrosaurio · Academy of Natural Sciences · Drexel University

«¿Pueden los tejidos blandos sobrevivir durante 75 millones de años?», pregunta el titular en la publicación Science Magazine.

Pues no, no pueden. Y es por eso mismo que no puede ser tejido blando original de los dinosaurios, según están afirmando algunos evolucionistas en el artículo noticioso de Science Magazine por Robert F. Service: «Señales de antiguas células y proteínas en fósiles de dinosaurios». Los creacionistas han estado esgrimiendo estas pruebas durante una década desde que Mary Schweitzer y Jack Horner descubrieron tejidos blandos y flexibles en un fémur de un T. rex en 2005 (ver este video de 60 minutos en inglés), pero los evolucionistas o bien lo han negado, o lo han tratado de desvirtuar, o lo han ignorado. ¿Pueden ahora ignorar estas noticias aparecidas en la revista científica líder de América?

Debido a que se encontró en 8 huesos objeto de estudio, Service afirma que los tejidos blandos en huesos de dinosaurio pueden ser cosa común:

Las estanterías del Museo de Historia Natural en Londres guardan unos espectaculares fósiles de dinosaurios, desde dientes serradas de 15 centímetros de Tyrannosaurus rex hasta una cola de hadrosaurio de 4 metros. Ahora, los investigadores comunican otro espectacular descubrimiento, encerrado en ocho fósiles anónimos de la misma colección: lo que parece ser antiguos glóbulos rojos y fibras de antiguas proteínas.

Usando nuevos métodos para escudriñar en el interior profundo de los fósiles, el estudio del ejemplar de esta semana de Nature Communications respalda anteriores y polémicos informes de estructuras de esta clase en huesos de dinosaurios. «Es alentador», especialmente debido a que las proteínas se encontraron en lo que parecen ser los huesos más comunes y poco dignos de atención, dice Matthew Collins, arqueólogo y bioquímico en la Universidad de York en el Reino Unido. Pero él y otros advierten que el equipo no ha demostrado fuera de toda duda que las estructuras contienen efectivamente proteínas antiguas.

Esta es la situación: y dicen que «es alentador», como si los paleontólogos hubieran estado esperando algo así, o no lo hubieran estado negando durante toda una década. Esto era lo último que los evolucionistas esperaban encontrar en huesos a los que se atribuyen decenas de millones de años de antigüedad. «Las proteínas generalmente se descomponen al cabo de cientos o miles de años después de la muerte de un organismos, pero en raras ocasiones se ha observado su supervivencia hasta 3 millones de años», prosigue Service. Esto está bien lejos de los 75 millones de años darwinistas necesarios para explicar esos nuevos huesos. Schweitzer descubrió colágeno ya anteriormente en hueso de dinosaurios, pero otros no habían podido replicar el descubrimiento hasta ahora —y los resultados son escandalosos:

Lo que encontraron los conmocionó. Explorando las superficies recién cortadas con microscopios electrónicos de transmisión y de barrido, «no vimos cristalitas óseas», como esperábamos, dice Maidment. «Lo que vimos, en su lugar, fue tejido blando. Algo totalmente inesperado. Mi reacción inicial fue que esos resultados no son reales».

El equipo del Reino Unido sometió a estudio más fósiles, y examinó muestras microscópicas de lo que parece ser fibras de colágeno con un espectrómetro de masas para determinar el peso de las moléculas componentes. Los pesos resultaron ser idénticos a los de los tres aminoácidos más comunes en colágeno, según comunica el equipo.

La fotografía que acompaña al artículo muestra fibras que parecen claramente colágeno; no se parecen en nada a piezas de roca o minerales. No se ha encontrado ADN todavía, pero la codescubridora Sarah Maidment no lo excluye: «No hemos encontrado nada del mismo en nuestros fósiles … pero creo que sería imprudente decir que nunca encontraremos ninguno en [el] futuro» (BBC News). Sergio Bertazzo concuerda: «Es posible que se pudiera encontrar fragmentos, pero, ¿encontrar más que fragmentos? ¿Quién sabe?» (The Guardian).

Los creacionistas no se sienten conmocionados, porque creen que los dinosaurios murieron durante el Diluvio, hace unos pocos milenios, como lo registra la Biblia. Los secularistas han tratado el relato bíblico como un mito desde que Darwin y Lyell pusieron de moda pensar en términos de millones de años de historia de la tierra. ¿Quién tiene pruebas empíricas ahora? Si las proteínas proceden realmente de los dinosaurios, esto establece un riguroso límite superior a la edad del material.

Service no dice nada más sobre los aparentes «glóbulos rojos» en los especímenes. Acaba arrojando una sombra de duda sobre si las proteínas son siquiera reales:

Pero los foráneos, incluyendo Schweitzer, dicen que los pesos no son prueba concluyente de que los aminoácidos sean reales o que procediesen de un dinosaurio, y no de bacterias y otros contaminantes. Un diferente tipo de espectrómetro de masas que pueda proporcionar la secuencia de los aminoácidos en un fragmento de proteína sería intensamente sugeridor de la existencia de colágeno y replicaría el trabajo anterior, en palabras de Collins. Maidment dice que el equipo espera realizar pronto estos estudios. Si tienen éxito, el trabajo puede espolear esfuerzos adicionales para aislar proteínas de dinosaurios y comprender cómo difirieron de los de sus modernos parientes.

Service nunca vuelve a abordar el interrogante: «¿Puede el tejido blando sobrevivir 75 millones de años?» No se presenta ninguna teoría acerca de cómo podría durar más de unos pocos centenares de miles de años, o, como mucho, 3 millones. Las dos respuestas en este párrafo son: (1) negar que es real, o (2) ver qué puede decirnos acerca de la evolución. Si esto es todo, los creacionistas tienen buenas razones para celebrar este último anuncio (sólo una serie de una cadena de descubrimientos similares) con un «¿Veis? ¿Ya os lo habíamos dicho!»

Este anuncio llega sólo 3 días antes que «Jurassic World» llegue a las grandes pantallas de todo el mundo. La película admite la existencia de tejidos blandos, pero afirma que se pueden preservar durante millones de años debido al hierro de la hemoglobina en la sangre de los dinosaurios. Esta fue una declaración polémica de Mary Schweitzer en 2013 (16/11/13) que muchos otros científicos encuentran inverosímil (15/3/14).

Actualización 9/06/15: Los medios de comunicación están recogiendo esta noticia, lo que sugiere que esta vez puede tener mucho más alcance:

  • Glóbulos rojos de dinosaurios extraídos de un fósil de 75 millones de años (New Scientist)
  • Científicos a por sangre de dinosaurios (PhysOrg)
  • «Glóbulos rojos» descubiertos en fósiles de dinosaurios (BBC News)
  • Descubrimiento: células conservadas de dinosaurios — pero tristemente los científicos todavía no pueden construir el Mundo Jurásico (Gareth Dyke en The Conversation)
  • La investigación sobre fósiles de dinosaurios descubre un posible tesoro de tejidos blandos (Science Daily)
  • Los científicos ven señales de sangre de dinosaurios en fósiles de 75 millones de años (NBC News)
  • Sangre y colágeno de dinosaurio de 745millones de años descubiertos en fragmentos fósiles (The Guardian)
  • Paleontólogos descubren sangre fosilizada de dinosaurios (Popular Mechanics)

¿Y cómo abordan los periodistas las evidentes implicaciones acerca de la edad de los restos? Ni uno de ellos menciona a los creacionistas, la Biblia ni el Diluvio. Ni uno de ellos siquiera cuestiona las edades darwinistas de los huesos. La actitud parece ser: «¡Pues qué cosas! ¡Resulta que la sangre de los dinosaurios puede efectivamente conservarse durante 75 millones de años! ¡A ver qué podemos aprender de esto sobre la evolución!»

Quizá lo más cercano al escepticismo aparece en el último artículo: «Los fósiles contienen algunas de sus proteínas biológicas y aminoácidos originales—moléculas que se cree que se descomponen completamente después de 4 millones de años», dice el periodista de Popular Mechanics acerca de las declaraciones de Susannah Maidment, la científico directora en el Imperial College de Londres que publicó los hallazgos. «Esto rompe los moldes y se retrotrae a alrededor de otros 71 millones de años», dice Maidment. Ella añade que cómo o por qué esos tejidos biológicos consiguieron conservarse durante tanto tiempo es un completo misterio. “Sólo podemos especular, y se tendrá que realizar mucha investigación para explicar cómo ha tenido lugar esta clase de conservación”». Su reacción inicial es instructiva: «“Esto nos tomó totalmente por sorpresa”, dice Maidment». «Como paleontólogo, mi primer pensamiento fue: “Esto no tiene sentido, no hay posibilidad alguna de que esto pueda ser sangre de dinosaurio”.»

Actualización 9/06/15: El artículo original en Nature Communications es de acceso libre, lo que significa que todos pueden leerlo y considerar los datos y las pruebas. El comunicado de prensa del Imperial College de Londres es cauteloso: «potencialmente son glóbulos rojos aunque los investigadores advierten que se precisaría de evidencia adicional para confirmar que las estructuras no tienen otro origen», dice Maidment. «Nuestro estudio ayuda a ver que los tejidos blandos conservados pueden estar más extendidos en los fósiles de dinosaurios de lo que se creía originalmente», por cuanto sus descubrimientos se realizaron sobre «fósiles fragmentarios y deficientemente conservados» en lugar de sobre fósiles excepcionalmente bien conservados. Esto sugiere que hay un tesoro de tejidos blandos adicionales esperando a ser descubiertos. Mary Schweitzer, que removió las aguas con su descubrimiento de tejidos blandos en un T. rex hace una década, lo califica de «un artículo fascinante, particularmente en tanto que expone lo que sucede cuando uno realmente busca en huesos antiguos y no está atado por la expectativa de que “no es posible que quede nada conservado”. Si no buscas, no encontrarás. Pero si lo haces, nunca sabes que conseguirás» (BBC).

¿Captamos las importantes consecuencias de todo esto? Es comparable a que unos evolucionistas tropezasen con la verdadera Arca de Noé. No se pueden sostener las eras de millones de años a la luz de estos descubrimientos. ¿Qué van a hacer ahora?

Esto proporcionará un criterio sumamente visible acerca del compromiso de los evolucionistas con el empirismo. Si siguen negando que esto es prueba de que los huesos de los dinosaurios son recientes, merecen el repudio. Estamos contemplando el filo del hacha para hacer caer el esquema de una historia evolutiva de millones de años, y, con ello, toda su teoría especulativa de la historia de la tierra. Pero este es un precio demasiado alto para ellos. Si la historia nos enseña algo, seguirán manteniéndose en un estado de negacionismo y proseguirán como si nada hubiera sucedido. A nosotros nos toca difundir estas realidades.

Los creacionistas están también llevando a cabo investigación original acerca de esta cuestión. Mark Armitage, que perdió su trabajo en la Universidad Estatal de California después de publicar un artículo sobre tejidos blandos en un cuerno de Triceratops que él mismo había descubierto (5/11/14), está tratando de conseguir fondos para proseguir la investigación. Subió un video en YouTube respondiendo a las pretensiones de Jurassic World. Los osteocitos y las células que él encontró en el hueso del dinosaurio nunca tocan la sangre, explica él; por tanto, la polémica explicación de Schweitzer no funciona para las células óseas (véase ICR). Si las células óseas son recientes, entonces el resto del tejido blando no puede tener millones de años.

Imagen: Wikipedia Commons

Fuente: Creation·Evolution HeadlinesMore Dino Blood Found: Evolutionists in Denial  9/06/2015

Redacción: David Coppedge © 2015 Creation-Evolution Headlines – http://crev.info/  Traducción y adaptación: Santiago Escuain, publicado en sedin-notas.blogspot.com.es

© SEDIN 2015 – www.sedin.org
— Publicado por Santiago Escuain para <b>SEDIN – NOTAS y RESEÑAS</b> el 6/15/2015 05:14:00 p. m.

Published in: on +00002015-06-15T05:09:04+00:0030000000bMon, 15 Jun 2015 05:09:04 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am06  Comments Off on Se descubre más sangre de dinosaurios: Los evolucionistas en modo negacionista.  

Jesús es el Salvador y Señor, no María

Antonio Difa's photo.

Published in: on +00002015-06-10T21:19:49+00:0030000000bWed, 10 Jun 2015 21:19:49 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 pm06  Comments (9)  

La critica de Thomas Nagel a la evolución ¿en un escenario de un teatro de Londres?

Damien Molony (Spike) and Olivia Vinall (Hilary) Photo by Johan Persson.jpg

 

David Klinghoffer   11 de mayo de 2015 | Permalink

Parece, por lo que hasta ahora he leído acerca de la nueva obra teatral de Tom Stoppard The Hard Problem (El Difícil Problema), que se está representando ahora en el National Theatre en Londres, y que dramatiza un conocido choque de ideas en la persona de una estudiante de psicología creyente en Dios, Hilary, y su tutor académico de características dawkinianas, Spike, que es también amante de Hilary. Thomas Nagel ha tenido una evidente influencia sobre Stoppard, en particular la presentación que hace Nagel del reto planteado al materialismo evolucionista por la realidad de la consciencia.

Prestemos atención al biólogo evolutivo Armand Leroi, amigo de Stoppard, que analiza la obra en una conferencia al público —de sólo media hora de duración y muy amena, especialmente la parte en que los asistentes participan en un experimento de la teoría de juegos y acerca de la suerte de los pasajeros masculinos en el Titanic.

El «difícil problema» se refiere a la dificultad, dadas las premisas materialistas, de explicar cómo carne en forma de cerebro puede llevar al surgimiento de la mente. Para Hilary, la consciencia es el dilema en base del que se desmorona la ciencia puramente materialista. Leroi profesa no saber qué lado del debate favorece Stoppard, bien negando el modelo darwinista (como lo hace Nagel), o con Dawkins que lo mantiene.

La hostilidad de algunas de las reseñas periodísticas dedicadas a Stoppard sugieren que los reseñadores detectan que Stoppard es más favorable a Nagel, y que esta sintonía con él no es permisible. El diario The Guardian rechina los dientes: «A menudo acusado de ser demasiado intelectual como dramaturgo, aquí no muestra un rigor intelectual suficiente».

New Scientist también se lamenta: «Lo irritante acerca de El Difícil Problema es las dimensiones que da al difícil problema», y «hay más que un aroma de anticiencia ahí, porque argumenta que nunca podremos explicar la experiencia consciente».

Esta obra de teatro no menciona directamente la tesis del diseño inteligente —acerca de cuyos teóricos ha expresado admiración el filósofo Nagel, lo que le ha valido acerbas críticas de distintos sectores académicos. Pero la protagonista de la obra de Stoppard, Hilary, dice en cierto momento que está trabajando en un proyecto cuyas ecuaciones arrojan dudas sobre aspectos de la evolución humana, y específicamente acerca de si la narrativa convencional da el tiempo suficiente para tal cosa. Para el final, anuncia que está haciendo planes de proseguir su investigación y estudios en la Universidad de Nueva York —donde, lo sepa el público presente o no, enseña el mismo Nagel. Esta es una travesura de parte de Stoppard. Nagel no aparece citado directamente en la obra, pero sí aparece en las notas del programa.

No tengo noticias de que haya planes de traer esta obra a algún teatro en Seattle [el autor de esta entrada vive allí —N. del T.], de modo que no lo podré ver en el futuro inmediato. Pero parece que aporta una consideración reflexiva y crítica de aspectos de la tesis evolucionista.

En todo caso, es más fácil para un dramaturgo famoso como Stoppard salir de la reserva acerca de esas cuestiones, por la misma razón que es más fácil para un distinguido filósofo como Nagel. Uno llega a un cierto pináculo de reconocimiento en su propio campo, y ya no tiene porqué preocuparse acerca de colegas francotiradores o de una posición frágil.

Hay algo agradable en haber llegado a ser venerable. Se puede decir lo que se quiera.

Imagen: Damien Molony (Spike) y Olivia Vinall (Hilary). Fotografía por Johan Persson.

Fuente: Evolution NewsThomas Nagel’s Evolutionary Critique, on London Theatrical Stage? 11/05/2015

Redacción: David Kinghoffer © 2015 – www.evolutionnews.org

Traducción y adaptación: Santiago Escuain, publicado en sedin-notas.blogspot.com.es

© SEDIN 2015 – www.sedin.org

Published in: on +00002015-06-10T09:03:10+00:0030000000bWed, 10 Jun 2015 09:03:10 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am06  Comments Off on La critica de Thomas Nagel a la evolución ¿en un escenario de un teatro de Londres?  

El Jesús que nunca conocí: La tentación

el-jesus-que-nunca-conoci

Estoy leyendo un libro increíble y maravilloso del autor cristiano Philip Yancey titulado “El Jesús que nunca conocí”. Esta es la tercera vez que lo leo y aún no me canso de leerlo. Siempre que lo vuelvo a leer, aprendo cosas nuevas sobre Jesús que son asombrosas.

En él, el autor comenta su viaje a Rusia en tiempos cuando que el imperio de la Unión Soviética se estaba desintegrando. Pudo comprobar según sus propias palabras que “setenta y cuatro años de comunismo habían demostrado, más allá de toda duda, que la bondad no se podía legislar desde el Kremlin y obligarse a punta de pistola. Resulta una ironía contundente que los intentos de obligar a la moralidad suelen producir personas desafiantes y gobernantes tiranos que pierden su sentido de moral“. Esta última frase en negrita es aplicable (literal y prácticamente en su totalidad) a algunas congregaciones evangélicas de la actualidad. Inmediatamente después de presentar esta experiencia, Philip Yancey hace una analogía entre el poder de Satanás y el de Dios, mencionando la lucha en el desierto entre Jesús y su tentador. El autor haciendo una paráfrasis de dicho diálogo comenta: La tentación desenmascaró a Satanás, y Dios siguió siendo el mismo. “Si eres Dios”, dijo Satanás, “sorpréndeme y actúa como Dios debiera actuar”. Jesús contestó: “Sólo Dios decide estas cosas, por lo tanto no voy a hacer nada sólo porque me lo pidas.” El diablo tiene el poder de coaccionar, de deslumbrar, de forzar a la obediencia, de destruir. Los humanos han aprendido mucho de ese poder… … El poder de Dios, por el contrario, es interno y no coercitivo. Ese poder a veces puede parecer como debilidad. En su compromiso por transformar suavemente desde adentro y en su inquebrantable dependencia de la elección humana, el poder de Dios puede parecerse a una especie de abdicación. Como saben los padres y los enamorados, el amor se puede volver impotente si el amado decide desdeñarlo. A veces desearía que Dios empleara un toque más fuerte. Mi fe sufre a causa de demasiada libertad, de demasiadas tentaciones de incredulidad. A veces deseo que Dios me abrume, supere mis dudas con certidumbre, brinde pruebas definitivas de su existencia y de su preocupación. Deseo respuestas rápidas y espectaculares a mis oraciones, sanidad para mis enfermedades, protección y seguridad para mis seres amados. Cuando pienso en estos términos, veo en mi mismo un eco débil y resonante del desafío que Satanás le lanzó a Jesús hace dos mil años. Dios resiste estas tentaciones y opta por una forma más lenta y discreta. George MacDonald dijo: En lugar de aplastar el poder del mal con su fuerza divina; en lugar de imponer justicia y de destruir a los injustos; en lugar de establecer la paz mediante el gobierno de un príncipe perfecto; en lugar de juntar a los hijos de Jerusalén bajo Sus alas, quisieran o no, para salvaguardarlos de los horrores que angustiaban su alma profética, dejó que el mal hiciera su labor mientras pudiera; se contentó con los caminos lentos y desalentadores de ayudar en lo esencial; hacer buenos a los hombres; arrojar, y no simplemente controlar, a Satanás… Amar la justicia y hacer que crezca, no desquitarse… Resistió todos los impulsos de actuar más rápidamente para conseguir un bien menor. Y continúa Philip Yancey: Lo más sorprendente de Dios es su negativa a actuar. La terrible insistencia de Dios en la libertad humana es tan absoluta que nos dio poder para vivir como si Él no existiera, para escupirle el rostro, para crucificarlo. Todo esto lo tuvo que saber por anticipado Jesús cuando se enfrentó con el tentador en el desierto, centrando su grandioso poder en la fuerza de refrenarse Creo que Dios insiste en refrenarse porque ningún despliegue pirotécnico de omnipotencia conseguiría la respuesta que desea. Aunque se puede obligar a la obediencia por la fuerza, sólo el amor puede producir una respuesta de amor, que es lo que Dios desea de nosotros y la razón por la que nos ha creado. Hasta aquí el increíble texto de Yancey. Ese “poder de refrenarse”… ¿quién lo posee? Algunos cuentan hasta diez antes de explotar, otros ni recuerdan el “uno” que ya están rojos de ira. Pero, poseer TODO el poder y refrenarse por amor, es algo inconmesurablemente hermoso. Este freno de Dios es precisamente una demostración del increíble poder de Dios. Quien sabe contenerse. Sabe soportar. Es generoso en paciencia. En la tapa posterior del libro escriben lo siguiente: «¿Qué sucede cuando un prestigioso periodista cristiano decide poner á un lado sus prejuicios para escudriñar detenidamente al Jesús que se describe en los Evangelios? ¿Qué parecido tiene el Jesús del Nuevo Testamento con el Jesús “nuevo, redescubierto” o incluso con el Jesús que creemos conocer tan bien? El autor de éxitos editoriales Philip Yancey dice: “El Jesús que llegué a conocer al escribir este libro es muy diferente del que me enseñaron en la escuela dominical. En algunos aspectos es más reconfortante; en otros, más aterrador.” Yancey ofrece una perspectiva nueva y diferente de la vida de Cristo y de su obra —su enseñanza, sus milagros, su muerte y su resurrección— y en última instancia, quién fue y por qué vino. Al relacionar los acontecimientos de los Evangelios con el mundo en que vivimos hoy, El Jesús que nunca conocí nos ofrece una descripción conmovedora y reconfortante del personaje principal de la historia. Siempre dispuesto a abordar preguntas difíciles, Yancey examina las palabras radicales de este carpintero y se pregunta si lo estamos tomando lo bastante en serio en esta época nuestra. Desde el pesebre de Belén hasta la cruz de Jerusalén, Yancey presenta una personalidad compleja que provoca interrogantes y respuestas. Es un Jesús perturbador y estimulante que quiere transformar radicalmente nuestra vida y ensanchar nuestra fe. El Jesús que nunca conocí pone al descubierto a un Jesucristo brillante, creador, desafiante, audaz, compasivo y convincente. Este libro le ayudará a descubrir a un Jesús diferente de la figura tradicional de la Escuela Dominical, del Salvador de dulce sonrisa encasillado en determinados moldes religiosos. Philip Yancey es redactor especializado de la revista Christianity Today

Published in: on +00002015-06-08T11:34:16+00:0030000000bMon, 08 Jun 2015 11:34:16 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am06  Comments (5)  

De sustancias químicas a códigos en el origen de la vida: ¿Un puente demasiado lejano?

Evolution News & Views   5 de junio de 2015 | Permalink

Una comunicación de la Universidad de Carolina del Norte, «New evidence emerges on the origins of life on Earth», comienza con un eco deliberadamente bíblico. Nos imaginamos a dos científicos de la UNC suspendidos sobre las aguas de la sopa primordial:

En el principio había unas sustancias químicas simples. Y produjeron aminoácidos que en su momento llegaron a ser las proteínas necesarias para crear unas células simples. Y las células simples se convirtieron en plantas y animales. Investigaciones recientes están desvelando cómo la sopa primordial creó los bloques constructivos, los aminoácidos, y hay un consenso científico extendido acerca de la evolución desde la primera célula a las plantas y a los animales. Pero sigue siendo un misterio cómo los bloques constructivos fueron ensamblados la primera vez para formar las proteínas que formaron la maquinaria de todas las células. Ahora, dos científicos veteranos de la Universidad de Carolina del Norte —Richard Wolfenden, PhD, y Charles Carter, PhD— han arrojado nueva luz sobre la transición desde los bloques constructivos hasta la vida hace como 4 mil millones de años. [Énfasis añadido.]

Es encomiable que reconozcan el «misterio» en conseguir proteínas a partir de bloques constructivos. En realidad, este es el quid de la cuestión, ¿no? La clave reside en el mensaje, no en meramente las letras. Así, dejemos de lado la cuestión de la evolución de plantas y animales a partir de células simples mediante selección natural. Dejemos de lado la cuestión de si un «consenso científico extendido» tiene mucho peso en la filosofía de la ciencia. E incluso vamos a concederles su «sopa primordial» sin quejarnos del problema de la dilución y otras cuestiones relacionadas.

Aquí está la dificultad que Wolfenden y Carter tratan de abordar: pasar de las «sustancias químicas simples» al LUCA (siglas en inglés correspondientes a Último Antepasado Común Universal). Supongamos que la evolución darwinista puede llevar de LUCA a Lucy o a cualquier otro animal complejo o a un humano. Esto nos deja con un planteamiento claro y definido: cómo pasar de sustancias químicas simples al LUCA. Carter y Wolfenden son los respectivos autores principales de artículos aparecidos en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, uno de ellos sobre los efectos de la temperatura sobre los aminoácidos, el otro sobre el origen de los códigos químicos, que proporcionan los detalles.

El comunicado periodístico emitido por la UNC contiene una sorpresa que puede desagradar a otros investigadores dedicados a estudiar el origen de la vida: el hundimiento de la «problemática» teoría del mundo del ARN.

Sus descubrimientos, publicados en artículos complementarios en Proceedings of the National Academy of Sciences, se enfrentan a la problemática teoría del «mundo del ARN», que postula que el ARN, la molécula que en la actualidad desempeña funciones en la codificación, la regulación y la expresión de genes, se elevó a sí misma desde la sopa primordial de aminoácidos y sustancias químicas cósmicas para dar origen al principio a cortas proteínas llamadas péptidos, y luego a organismos unicelulares.

Wolfenden y Carter argumentan que el ARN no funcionó solo; de hecho, no era más probable que el ARN catalizase la formación de los péptidos de lo que era que los péptidos catalizasen la formación del ARN.

«Nuestro trabajo expone que la estrecha vinculación entre las propiedades físicas de los aminoácidos, el código genético y el plegado de las proteínas fue probablemente esencial desde el principio, mucho antes que llegasen unas moléculas grandes y sofisticadas a la escena», declaraba Carter, profesor de bioquímica y biofísica en la Facultad de Medicina de la UNC. «Esta estrecha interacción fue probablemente el factor clave en la evolución desde los bloques constructivos a los organismos».

Este descubrimiento añade una nueva capa a la historia de cómo la vida evolucionó hace miles de millones de años.

De modo que han rechazado el mundo del ARN. Pero, ¿van realmente a pasar desde la sopa al LUCA con un solo salto? Se aventuran a lo que Carter llama «el desierto del conocimiento» de lo que vino antes de un antecesor capaz de selección natural. «Ni tan siquiera hemos sabido cómo explorarlo», observa. Para conseguir «complejidada partir de la simplicidad», van a pensar acerca de «interacciones entre aminoácidos y nucleótidos que llevaron a la cocreación de las proteínas y del ARN».

Wolfenden examina las propiedades físicas de los veinte aminoácidos y cómo responden a las temperaturas. Como los autores creen que era más cálido en los tiempos de la sopa primordial, quería asegurarse de que reaccionaban en los pliegues proteínicos de la misma manera que lo hacen en los medios modernos, con independencia de tamaño y de polaridad. Lo hacen, incluso a 100°C.

Una serie de experimentos bioquímicos con aminoácidos realizados en el laboratorio de Wolfenden estableció que dos propiedades —los tamaños así como las polaridades de los aminoácidos— eran necesarias y suficientes para explicar el comportamiento de los aminoácidos en proteínas plegadas y que esas relaciones también se mantenían a las temperaturas más altas de la Tierra hace 4 mil millones de años.

Este no es un punto polémico, porque es de aplicación a proteínas plegadas (que ya existen), y no tiene nada que ver con códigos o con antepasados comunes. Como tal, es sólo de interés académico para los bioquímicos. Así, podemos pasar ahora al artículo sobre el origen de los códigos. Aquí, Carter y Wolfenden atacan la cuestión fundamental:

El segundo artículo de PNAS, bajo la dirección de Carter, examina cómo las enzimas llamadas aminoacil-ARNt sintetasas pasaron a reconocer el ácido ribonucleico de transferencia, o ARNt. Estas enzimas traducen el código genético. …

«Que la codificación genética se desarrollase en dos etapas sucesivas —donde la primera fue relativamente simple— puede ser una razón por la que la vida pudo surgir mientras la tierra era todavía bien joven», observaba Wolfenden.

Un código más primitivo, que capacitó a los péptidos codificados más primitivos ligar el ARN, pueden haber proporcionado una ventaja selectiva decisiva. Y este primitivo sistema pudo luego experimentar un proceso de selección natural, lanzando una forma de evolución nueva y más biológica.

Esta estrategia de dividir para vencer, que designan como «mundo de los péptidos y el ARN», en lugar de un «mundo de solo ARN», se enfrenta con unos retos desmoralizadores que el comunicado de la UNC pasa de puntillas. Carter y Wolfenden son conocedores de que las modernas aminoacetil-ARNt sintetasas (aaRS) incorporan dos códigos: el código proteínico y el código genético. Este conjunto de veinte enzimas sabe a qué aminoácido debe vincularse en un extremo de una molécula de ARN de transferencia (ARNt), basado en el codón triplete que lee en el otro extremo. Es como traducir el español al chino. Un mensaje codificado ya es cosa compleja, pero la capacidad de traducir de un lenguaje a otro es marca de un diseño inteligente. Veamos como ellos «naturalizan» este proceso.

Una clave de la tesis de Carter es que unas hipotéticas sintetasas que designa como «Urzimas» (ur = primitivo) podrían unir aminoácidos a brazos aceptores de ARNt, incluso sin los anticodones en el otro extremo. «Urzimas sintetasas acilan ARNts cognados incluso sin dominios de unión de anticodones, en conformidad con la posibilidad de que el reconocimiento del brazo aceptor precedió al reconocimiento del anticodón». Aquí, él trata de conseguir el código proteínico de un solo salto. Este código experimenta una especie de selección natural primitiva, explica él, ordenando los aminoácidos por tamaños, grado hidrofóbico, u otras propiedades puramente fisicas. Pero se trata solamente de una «ventaja selectiva potencial», observa el artículo:

Los aminoácidos de clase I permitieron la formación de núcleos no polares y los aminoácidos de clase II poblaron las superficies de las proteínas globulares. Sería de esperar que la vinculación entre clases surgiendo de sus linajes de sentido/antisentido simplificaría la búsqueda de alfabetos reducidos de aminoácidos que pueden haber estado en uso durante la primitiva evolución de las proteínas, conduciendo al código genético universal.

¿Ventaja selectiva para quién? ¿O para qué? Aquí tenemos que hacer una pausa y formular preguntas serias. En este escenario, algunas semi-sintetasas que no reconocen anticodones «permiten» la formación de núcleos no polares. Otros aminoácidos forman pegotes en sus superficies. ¿Tenemos acaso proteínas funcionales aquí? No, tenemos pegotes de aminoácidos. No estamos ni siquiera seguros de que sean homoquirales, como tienen que serlo para funcionar. Se trata sólo de pegotes aleatorios de detritos en una sopa primordial, sin rima ni razón para existir aparte de alguna clase de ordenación por tamaños. No hay ninguna ventaja selectiva. Uno podría conseguir más o menos de ciertas clases de tamaños, pero si los pegotes no desempeñan ninguna función, carecen de todo sentido. No hay código. No hay mensaje alguno que les indique que deben hacer. No hay siquiera ningún código genético aún: el «reconocimiento» de ADN-a-codón-a-anticodon que tiene que estar asociado con un reconocimiento del brazo aceptor.

¿«Búsqueda», dicen ellos? Sin inteligencia, no existe ninguna «búsqueda de alfabetos reducidos de aminoácidos». No hay razón alguna por la que «puedan haber estado en uso» por ni para nada. ¿Por qué iba esto a «conducir al código genético universal»? Contemplemos una de aquellas máquinas que pueden ordenar pelotas de golf en una curva de distribución normal. ¿Acaso la pelota de golf en la columna central tiene una «ventaja selectiva» por estar ahí? No. Está ahí sencillamente debido a leyes gravitatorias y probabilidades. No hay función. No hay significado. El mecanismo natural de Carter de ordenación de aminoácidos adolece del mismo problema conceptual: él puede imaginar una ordenación de la población por tamaños o propiedades de las cadenas laterales, pero esto es el final de la línea si los pegotes no hacen nada.

La codificación de los brazos aceptores puede haber conferido una ventaja selectiva al distinguir entre aminoácidos más pequeños y mayores e identificar cadenas con ramificaciones β, alifáticas y carboxiladas. La Fig. 4 exhibe como sólo cadenas laterales pequeñas ajustan entre péptidos y bases de ARN, mientras que las cadenas laterales que se proyectan alejándose del ARN no están así constreñidas. La codificación del tamaño de los aminoácidos podría así haber ayudado a conservar estos patrones en transiciones a partir de una propuesta especificación directa estereoquímica a una codificación de triplete. La propensión conformacional de cadenas con ramificaciones de cadenas laterales β podrían similarmente haber favorecido estructuras secundarias β.

En el mejor de los casos, consigue montones de aminoácidos con propiedades y pliegues similares. Esto no es seleccionar; es sencillamente ordenar. Uno puede encontrar esto en lechos de ríos donde rocas de diferentes tamaños se ordenan en capas. Estos «patrones» quedan incluso «conservados», pero esto no constituye ni un código ni una especificación. ¿No queda claro que su transición de una «especificación directa estereoquímica a una codificación de triplete» no es real? Es sólo una «propuesta».

Esto es suficiente para refutar la hipótesis, pero ellos prosiguen. Reconocen que «el brazo aceptor y las bases de los anticodones componen unas especificaciones plenas, complementarias e independientes para los 20 aminoácidos canonicos al codificar, respectivamente, para tamaño y polaridad». Una especificación codificada plena es una marca de diseño inteligente, y dos especificaciones plenas codificadas e independientes para los mismos aminoácidos dan una plena certidumbre —especialmente cuando tenemos maquinaria que puede leer una especificación y traducirla a la otra especificación.

Además, los códigos se tienen que replicar de manera exacta, o se desvanecen rápidamente debido a una «catástrofe debida a errores». ¿Cómo surgió la corrección de errores? Pero estamos haciendo una digresión.

Al final del artículo, los científicos de la UNC pasan por alto la cuestión más importante: la conexión del código proteínico con el código genético. (Esto es en adición a algunos otros problemas con su escenario péptidos/mundo del ARN.) Vale la pena observar este malabarismo, con sus admisiones de ignorancia, gestualidades y una pasada lateral a jugadores en la banda:

Aunque no estamos en posición de abordar la cuestión acerca de cómo los brazos aceptores del ARNt aminoacetilado pudieran haberse alineado de acuerdo con un ARNm primordial en ausencia de anticodones, Rodin y Ohno sugerían que brazos aceptores de ARNt reconstruido exhiben señales de secuencias complementarias. Nuestros resultados reavivan la posibilidad de que tal complementariedad y/o emparejado de bucles laterales pudieran haber alineado los brazos aceptores acilados, anticipando el ensamblaje de péptidos en conformidad a un mensaje.

Este párrafo socava todo lo que ha venido antes. Deshincha todo el bombo en el comunicado. Acaban de admitir que no saben como conectar el código proteínico con el código genético. Introducen algunas especulaciones de otros investigadores. Intentan «reavivar la posibilidad» de que sucedió algo afortunado. Luego atribuyen «anticipación» a moléculas ciegas en una sopa. Y luego aparece esta frase tan cargada de significado: «en conformidad a un mensaje».

Esto, la única mención de la palabra mensaje en el artículo, es precisamente la cuestión central. Un mensaje, escrito en el ADN, se transcribe a ARN mensajero. El ARNm transporta este mensaje a la familia de enzimas aaRS, que traducen fielmente el mensaje al código proteínico. Los ARNs de transferencia acilados son portadores de ambas traducciones al ribosoma, que lee el ARNm y simultáneamente ensambla los aminoácidos a proteínas que convierten el mensaje a función plegándose para formar máquinas moleculares. Y esto no es todo: esas máquinas interaccionan en sistemas, regulados por capa sobre capa de especificaciones, mensajes y funciones. Por todas partes de la célula, sistemas de corrección de errores operan para impedir la pérdida o corrupción del mensaje.

«En conformidad a un mensaje». Con esas palabras se les escapa la realidad ineludible del diseño inteligente de la vida.

Imagen: © Stephen Coburn / Dollar Photo Club.

Fuente: Evolution NewsFrom Chemicals to Codes at the Origin of Life: A Bridge Too Far?  5/06/2015

Redacción: Evolution News & Views © 2015 – www.evolutionnews.org

Traducción y adaptación: Santiago Escuain, publicado en sedin-notas.blogspot.com.es

© SEDIN 2015 – www.sedin.org

Published in: on +00002015-06-06T09:51:58+00:0030000000bSat, 06 Jun 2015 09:51:58 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am06  Comments Off on De sustancias químicas a códigos en el origen de la vida: ¿Un puente demasiado lejano?  
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